Resulta difícil establecer la filiación del movimiento altermundista que ha originado quizá las primeras movilizaciones sociales de mundial realizadas de forma simultánea que se han visto.

Sin duda, estos fenómenos deben mucho a la mayor interconexión que existe en el mundo actual gracias al desarrollo de las telecomunicaciones, especialmente de Internet.

El nacimiento

Para muchos el nacimiento oficial del altermundismo, o su primera aparición organizada ente los ojos globales, fue el 30 de noviembre de 1999, cuando las calles de Seattle se llenaron de manifestantes contra la Organización Mundial de Comercio (OMC).

Desde entonces, el ritmo del movimiento ha sido difícil de seguir: manifestaciones en Washington, Québec, Delhi, Melbourne, Génova, Buenos Aires, Cancún, Porto Alegre, Johannesburgo… Parece que los altermundistas están en todos lados, siempre iguales y diferentes, con sus pancartas coloridas y sus ingeniosas formas de protesta simbólica.

El Foro Social Mundial

El foro más ambicioso que se ha creado para transformar las diferentes iniciativas de este movimiento en algo más unido y coherente es el Foro Social Mundial (FSM), nacido en Porto Alegre, Brasil, en enero de 2001. Su lema “Otro mundo es posible” marcó un hito en la trayectora de este movimiento: los altermundistas dejaron por un momento de gritar sus inconformidades y empezaron a decir a favor de qué están.

En Porto Alegre, cerca de 10 mil personas asistieron a más de 60 conferencias, docenas de conciertos y 450 talleres y seminarios. Sin embargo, el FSM no intenta que de sus reuniones surjan partidos políticos u otro tipo de organizaciones con estructura jerárquica.

Esta reunión se celebró anualmente, y durante tres años su sede fue Brasil. Sin embargo, en 2004 se trasladó a Mumbai, India. Con esto el Foro enfrentó nuevos retos: el problema de las distancias, el idioma y la pobreza dolorosa del subcontinente indio.

Recuento de algunas manifestaciones

Las más vistosas protestas del altermundismo se han dado durante las reuniones de la OMC, o del llamado Grupo de los ocho o G-8, que reúne a los líderes de las naciones más desarrolladas del orbe.

Estas reuniones tienen dos rostros: el de los organismos internacionales, donde la gente se reúne a puerta cerrada, y el de los manifestantes, que llegan de todo el mundo para hacer una mezcla de protesta y festival.

Si una causa vive en la memoria colectiva gracias a sus mártires, el italiano Carlo Giuliani, de 23 años, fue el primer caído visible de este movimiento. El 20 de julio de 2001 murió tras recibir un disparo de la policía italiana en Génova durante las protestas contra la reunión del G-8.

Muerte accidental

La muerte de Carlo fue accidental, pero en septiembre de 2003 el campesino coreano Lee Kyung Hae se suicidó durante las protestas contra la V Reunión Ministerial de la OMC en Cancún, México.

Paralelamente a ese evento se organizó el Foro de los Pueblos, con mesas redondas, debates y conciertos.

El 10 de septiembre, como parte de una de las movilizaciones, Kyung Hae se clavó en el pecho una navaja frente a una de las vallas instaladas para contener a los manifestantes; murió pocas horas después en un hospital local. Llevaba una pancarta que decía en inglés "La OMC mata a los campesinos".

En enero de 2007 activistas de todo el mundo se reunieron en Nairobi para debatir acerca de la pobreza, la violencia sexual, el SIDA, los acuerdos comerciales y la deuda de los países subdesarrollados. El Foro enfatizó los problemas y necesidades de los pueblos africanos, así como la necesidad de dar voz a los 850 millones de personas que habitan el continente.

Pensar global, actuar local

A partir del año siguiente se optó por un formato descentralizado de reunión, y se llevó a cabo una jornada mundial por el “Otro Mundo posible” el 26 de enero de 2008. Hubo distintos eventos (como foros, mesas de debate y festivales) en varios países del mundo de manera simultánea.

En la actualidad se realizan varias reuniones del Foro Social Mundial a lo largo del año en distintos países para abordar problemas locales o de envergadura mundial. Estos encuentros sirven también para realizar una autocrítica del movimiento y que diferentes organizaciones presenten su visión respecto a él y los objetivos que se propone alcanzar.