“Sólo si entendemos, podemos preocuparnos. Sólo si nos preocupamos, ayudaremos. Sólo si ayudamos, seremos salvados.”, Jane Goodall en 40 Years at Gombe.

El estudio ecológico de la biodiversidad, cuyo concepto fue introducido en ¿Qué es la biodiversidad?, nos ayuda a entender las complejas relaciones de dependencia interespecífica que se generan en un ecosistema y, por tanto, a identificar a aquellas especies que no solo podrían llegar a desaparecer sino que también podrían ocasionar la extinción de otras.

Complementando la clasificación de la Lista Roja, que cataloga en qué grado de riesgo se encuentra una determinada especie, la ecología determina en cinco categorías básicas el estudio de las especies amenazadas: vulnerable, clave, paraguas o para-sol, bioindicadora y bandera.

Aunque todavía no se ha alcanzado un consenso claro sobre las definiciones de estas cinco categorías, esta clasificación funciona como una herramienta complementaria junto a otras en el estudio del grado de biodiversidad de un ecosistema. Por esto, aquí abordaremos una aproximación a la definición de estas categorías mediante algunos ejemplos.

Las especies vulnerables

Son aquellas integradas por poblaciones pequeñas, de baja tasa de natalidad, muy variables en su densidad y propensas a extinguirse localmente.

Un ejemplo de esto es el caso del lince en España, cuya población se ha visto penosa y peligrosamente reducida hasta casi la total extinción de los individuos a causa de la deforestación y la contaminación de su ambiente, conjuntamente con la caza masiva y sin control durante el pasado siglo.

Las especies clave

Son aquellas cuya presencia es importante para el mantenimiento de la estructura de la población, determinando la de otras especies, independientemente de su abundancia natural. Por tanto, son vitales para la preservación de la biodiversidad.

En su libro Los Diez Mandamientos, Jane Goodall expone como ejemplo un caso publicado en el New York Times en 1999 que habla de cómo se vio alterada y rota la estructura de un ecosistema marino y de sus cadenas tróficas de manera drástica al verse afectadas algunas de sus especies clave. En concreto, Goodall explica cómo atrapó a todo un ecosistema la rápida disminución de las poblaciones de arenques y abadejos, debido a la sobreexplotación pesquera y a los cambios climáticos, en un negativo efecto dominó donde se vieron afectadas otras especies por reducción de sus poblaciones y/o cambios en sus patrones de comportamiento.

La caída de las poblaciones de arenques y abadejos condujo a la de las poblaciones de leones marinos y focas, que se alimentan de ellos, y que son a su vez la base alimenticia de las orcas. Estos cetáceos, forzados por la necesidad de sobrevivir, tuvieron que alterar su dieta y aventurarse en zonas costeras, donde se exponían a quedar varados, para comenzar a cazar otro tipo de presa: las nutrias marinas, especie clave para la conservación de los bosques de algas, auténticos nichos de biodiversidad, por su papel regulador al actuar como depredadoras de los erizos marinos, especie que se alimenta de algas.

En consecuencia, el 90% de las nutrias desaparecieron, haciéndolo por completo en algunas zonas, afectando notablemente al equilibrio y salud de los bosques marinos.

Las especies paraguas o para-sol

Son aquellas que requieren grandes áreas para su subsistencia. Su preservación implica la conservación de su hábitat y, en consecuencia, el de las otras especies que cohabitan en el mismo.

Estas especies juegan un papel importante en la selección y delimitación de áreas protegidas y reservas naturales. Es el caso de los grandes rebaños y manadas salvajes de bisontes y elefantes, por ejemplo.

Las especies bioindicadoras

Son especies usadas para conocer la salud de un ambiente o ecosistema, o delimitar una ecorregión. Son sensibles a las perturbaciones o cambios de la calidad ambiental, siendo su presencia y cambios en su abundancia reflejos en toda la comunidad.

Estas especies pueden funcionar como indicadores biológicos debido a que poseen unos límites de tolerancia medioambientales muy concretos (son especies estenoicas), a ser relativamente abundantes y a conocerse bien su ciclo vital y su ecología. Su presencia o ausencia puede definir los límites de una ecorregión y la alteración de sus niveles de abundancia en un ecosistema puede alertar de un peligro ambiental, como una enfermedad o un foco de contaminación.

Algunos ejemplos de especies bioindicadoras son la holoturia o pepino de mar, sensible a la contaminación y al estado de la mar, las diferentes especies de líquenes, sensibles a la contaminación atmosférica, o las ranas, sensibles a la eutrofización (proceso de contaminación por exceso de nutrientes limitantes para el crecimiento de las algas en sistemas acuáticos estancos o semiestancos que conlleva a un proceso de anoxia por incremento exponencial de algas y, en consecuencia, a la muerte de los animales que habitan en estos).

Las especies bandera

Son aquellas que se eligen para representar una causa medioambiental, para abanderarla, por ejemplo: un ecosistema que necesita conservarse. Estas especies son elegidas por su vulnerabilidad, atractivo o distinción para engendrar la ayuda y el reconocimiento del público.

El concepto de especie bandera sostiene que gracias a la publicidad dada a algunas especies en concreto, por su facilidad de empatizar con el público y conseguir apoyo político y económico, se pueden proteger ecosistemas enteros y a todas las especies que contienen.

Algunos ejemplos de especies bandera son el león asiático y el tigre de bengala de la India, el oso panda o panda gigante de China, el tamarino león dorado o tití leoncito de Brasil, el elefante africano, el gorila de montaña y el orangután.

En conclusión, las especies vulnerables, clave, paraguas o para-sol, bioindicadoras y bandera, nos ayudan a conocer como se relacionan entre sí las diferentes especies de un ecosistema, así como sus rangos de fragilidad y dependencia, aportando una herramienta valiosa para el estudio de la biodiversidad y la conservación de las especies en peligro de extinción.

Artículos relacionados y referencias sobre el concepto de biodiversidad de esta serie

  • ¿Qué es la biodiversidad?, Eva Bonastre, Suite101.net (2011).
  • Educación, política y economía: claves de la preservación de la biodiversidad. Eva Bonastre, Suite101.net (2011).
  • Evolución y biodiversidad, Eva Bonastre, Suite101.net (2011).
  • Biodiversidad: algo más que un listado de especies. Montserrat Vilà Planella, Quercus 126, agosto 1996 (p. 30-33).
  • Biodiversity and ecological redundancy, Walter, B.H. (1991). Conservation Biology, 6: 18-23.
  • Los 10 Mandamientos. Jane Goodall & Marc Bekoff. Paidós Contextos, 2003.
  • Principios Integrales de Zoología. Hitckman, Roberts y Larson. McGraw Hill Interamericana, 2002.
  • Principles of Environmental Science, Cunninghan and Cunningham. McGraw Hill 2009.
  • Los conceptos de especies indicadoras, paraguas, banderas y claves: su uso y abuso en ecología de la conservación. Emiliana Isasi-Catalá, Interciencia, enero 2011, vol. 36 nº 1, (p. 31-38).