La primera definición que se dio del adverbio, en la antigüedad griega, fue morfológica: es una categoría sin flexión, invariable. La palabra adverbio deriva del latín adverbium (que se coloca al lado del verbo), etimología que pone en evidencia su función como modificador del verbo, aunque esta definición es limitante, ya que el adverbio sirve para modificar otras categorías gramaticales: adjetivo, sustantivo, complemento, o una frase.

Clasificación del adverbio según su definición semántica

Según esta clasificación el adverbio expresa prototípicamente una circunstancia del verbo y permite hablar de los siguientes grupos:

Clasificación según un criterio funcional de los adverbios

  • Relativos: donde, como, cuanto.
  • Demostrativos: aquí, entonces, ahora, así.
  • Interrogativos y exclamativos: dónde, cuándo, cómo, cuánto, qué.
Al considerar más ampliamente la sintaxis propia de esta clase, se ampliaron las definiciones anteriores: el adverbio (aunque la etimología lo describe como adjunto al verbo) puede modificar a un adjetivo: muy bueno; a un verbo: llegó tarde; a otro adverbio: muy bien; a toda una oración: Afortunadamente, aprobé el examen.

Adverbios prepositivos

Según algunos autores, como Alcina Franch y Blecua, mencionan como otra clase a los adverbios prepositivos, que pueden facultativamente recibir un segundo término; se pude decir llegamos antes, pero también, llegamos antes de hora, llegamos antes que ellos. Pueden funcionar como término de una preposición: desde ayer, por hoy. Pueden modificar directamente a un sustantivo: río abajo, días antes; o modificar a un adverbio pronominal: allá lejos, hoy temprano.

Clasificación de los adverbios según su modo de significar

  • Adverbios connotativos (léxicos): son aquellos que modifican al verbo como una circunstancia: modal, temporal, espacial, causal (excepto la circunstancia de cantidad), sin que sea necesario considerar el tiempo o el espacio de la enunciación: Llegamos tarde. O pueden modificar a toda la oración, o por sí mismos constituir una oración.
Desde el punto de vista semántico, se llaman connotativos, pues tienen una significación léxica fija, que ni depende de las personas que están comunicando ni del contexto de la comunicación o del mismo texto.

En este grupo se encuentran los adverbios de modo derivados de adjetivos: los terminados en –mente (rápidamente) y los terminados en –o (rápido).

Además, se pueden agregar a los adverbios léxicos una serie de expresiones que, a pesar de no ser adverbios, funcionan como tales y, al igual que ellos, son invariables. Son los modos o giros adverbiales, por ejemplo: a ciegas, por las dudas, de repente, en realidad, por suerte, etc.

  • Adverbios no connotativos (pronominales): son los adverbios que dependen de las personas, el tiempo y el espacio de la enunciación, y del resto del texto, para que su referencia sea interpretada: Ayer viniste acá sin paraguas, y ahora toses.
Es notable la heterogeneidad que presenta la clase de los adverbios. La objeción habitual es que esta clase recibe todas las palabras que no entran en las otras categorías. Hay un ejemplo que ilustra muy bien esta situación: También ayer caminaba muy lentamente, incluso mucho más despacio. En esta oración todas las palabras son adverbios, excepto el verbo.