La claritromicina funciona evitando el crecimiento de las bacterias. Se trata de un antibiótico empleado en el tratamiento de las infecciones de la piel, mamas y vías respiratorias. Su aparición se debe al esfuerzo de los científicos japoneses que allá en la década de los 70 del pasado siglo iniciaron sus investigaciones para hallar una alternativa a la eritromicina. El objetivo consistía en minimizar los efectos secundarios gastrointestinales característicos de la eritromicina. El resultado fue la claritromicina.

Indicaciones de la claritromicina

La claritromicina está indicada para tratar infecciones de las vías respiratorias, tanto altas como bajas, como puede ser el caso de la faringitis, sinusitis, amigdalitis, bronquitis o neumonía. En cuanto a las infecciones de piel y tejidos blandos, la claritromicina se utiliza en el tratamiento de la foliculitis, erisipela, impétigo o celulitis.

La claritromicina también es efectiva contra infecciones causadas por las bacterias Staphylococcus aureus, Haemophilus influenzae y Branhamella catarrhalis cuando estas se tornan resistentes a las penicilinas, ampicilinas o cefalosporinas. También es efectiva para la infección provocada por Chlamydia y Mycoplasma, así como otras enfermedades como la cripotosporidiosis, la legionelosis, la tos ferina o la enfermedad de Lyme.

Dosis de claritromicina

La dosis habitual de claritromicina es de 250 mg. cada 12 horas o bien 500 mg. diarios en una sola toma. Se puede administrar con o sin alimentos. El tratamiento suele durar entre 6 y 14 días; una duración que variará en función de la patología del paciente y de la severidad con que se presente la afección. Si fuera necesario se podría duplicar la dosis. Esta dosis es válida para los adultos y los niños mayores de 12 años.

En el caso de infecciones por Mycobacterium se recomienda una dosis inicial de 500 mg. cada 12 horas. En el caso de no lograr unas respuesta satisfactoria, la dosis puede duplicarse; 1000 mg. cada 12 horas.

En caso de úlcera péptica por Helicobacter pylori se puede tratar con terapia triple: 500 mg. de claritromicina cada 12 horas, 1000 mg. de amoxicilina cada 12 horas y 20 mg. de omeprazol al día durante 10 días.

Por lo que se refiere a los niños entre 1 y 12 años, la dosis recomendada es de 7.5 mg./kg. cada 12 horas hasta un máximo que no deberá exceder los 500 mg. cada 12 horas. Si el efecto del fármaco, tanto por defecto como exceso, no es el deseable habrá que consultar con el médico por si es conveniente ajustarlo o tomar otra decisión.

La claritromicina durante el embarazo y la lactancia

Aunque no existen los estudios suficientes como para establecer los riesgos que entraña la administración de claritromicina durante el embarazo o la lactancia, tampoco existen para determinar lo contrario, por lo que las recomendaciones siempre apuntan a abstenerse de tomar este medicamento. En todo caso siempre deberá valorarse con el médico si los beneficios que se puedan obtener son superiores a los potenciales riesgos de tomar el fármaco.

Efectos secundarios y contraindicaciones de la claritromicina

La claritromicina puede producir algún efecto adverso. De los que siguen a continuación se deberá informar al médico si persisten durante más tiempo del que sería razonable o bien se manifiestan con más virulencia de lo normal:

  • Náuseas.
  • Diarrea.
  • Acidez o dolor de estómago.
  • Dolor de cabeza.
  • Sensación extraña en la percepción de los sabores.
Más raramente pueden aparecer otros efectos secundarios más graves. En este caso siempre hay que avisar al médico. Entre estos síntomas están:

  • Sarpullido, picazón o urticaria.
  • Dificultades a la hora de tragar o de respirar.
  • Inflamación en la cara, lengua, labios, garganta, ojos, manos, pies, tobillos o piernas.
  • Ronquera.
  • Fiebre.
  • Ampollas o manchas rojas en la piel.
  • Ritmo cardíaco rápido o irregular.
  • Sintomatología semejante a la gripe.
  • Ictericia.
  • Presencia de moretones o sangrado inhabitual.
  • Dolor abdominal en la parte superior derecha.
La claritromicina está contraindicada para todas aquellas personas que están recibiendo tratamiento con fármacos como la terfenadina, cisaprida, pimozida, y rifabutin, ya que existen asociaciones con la prolongación del intervalo Q-T y arritmias cardiacas. Disopiramida y quinidina también están contraindicados -en combinación con la claritromicina- por los trastornos que pueden causar al corazón. Como es natural, la claritromicina está contraindicada para todos aquellos pacientes que presenten hipersensibilidad a este medicamento, así como también a la eritromicina o a cualquier otro macrólido. En cualquier caso siempre hay poner en conocimiento del médico los medicamentos que se estén tomando.

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