La clamidia afecta tanto a hombres como a mujeres. Por lo general no suele presentar síntomas, o estos son leves, por lo que las complicaciones asociadas a la enfermedad pueden ocurrir sin que el afectado sea consciente del problema. Algunas de estas complicaciones pueden ser irreversibles, como la infertilidad en la mujer.

Las causas del contagio de la clamidia

La clamidia es una enfermedad bacteriana muy común. Solo en los Estados Unidos se detectaron más de 800.000 casos en el año 2002. Sin embargo, debido a que muchos casos no se reportan porque los afectados no son conscientes de su enfermedad, se estima que la cantidad total de afectados puede estar cerca de los tres millones.

La clamidia se contrae mediante relaciones sexuales, bien sean vaginales, anales u orales. Igualmente puede transmitirse de madre a hijo en el parto. El contagio, como es fácilmente deducible, se produce con mayor frecuencia entre aquellas personas muy activas sexualmente y que tienen varias parejas. También existe un riesgo mayor en las mujeres jóvenes y adolescentes debido a que su cuello uterino no se ha desarrollado por completo.

Sintomatología de la clamidia: la enfermedad silenciosa

Como ya se apuntaba con anterioridad la clamidia a menudo no presenta síntomas, de ahí que se la conozca también como la enfermedad silenciosa. De hecho se estima que, aproximadamente, tres de cada cuatro mujeres y la mitad de los hombres infectados no presenta sintomatología alguna. Los síntomas, cuando aparecen, suelen hacerlo entre una y tres semanas después del contagio.

En las mujeres, la infección bacteriana suele iniciarse en el cuello uterino y la uretra. Los síntomas, cuando se presentan, lo hacen a través de un flujo vaginal anormal o ardor al orinar. También puede darse lumbago, náuseas, dolor de vientre, fiebre, dolor en las relaciones sexuales o sangrados entre los periodos menstruales. La infección puede propagarse al recto.

En cuanto a los hombres también se puede experimentar una sensación de ardor al orinar así como secreciones en el pene. El dolor y la inflamación de los testículos es otro síntoma, aunque poco común.

Según sean las prácticas sexuales puede infectarse una u otra zona. Así, tanto para hombres como para mujeres, las prácticas de sexo anal y sexo oral, pueden generar infecciones en el recto o en la garganta.

Complicaciones en la clamidia no tratada: la infertilidad

Uno de los problemas que más debe preocuparnos con respecto a esta enfermedad es el hecho de no ser consciente de estar padeciéndola. Cuando no se trata, puede producir dolor pélvico permanente, infertilidad o un embarazo ectópico, circunstancia muchas veces letal. Por otra parte, las mujeres infectadas tienen muchas más probabilidades de contraer el SIDA. Por todo ello, y a fin de prevenir consecuencias indeseables, es recomendable realizarse una prueba de detección de clamidia al menos una vez al año, máxime si la conducta sexual es de riesgo o bien si se está embarazada.

Por lo que respecta a los hombres, las complicaciones son mucho menos frecuentes. En algunas ocasiones la infección puede propagarse al epidídimo, provocando dolor, fiebre y, en muy raras ocasiones, infertilidad. También raras veces, la clamidia genital puede causar artritis, lesiones en la piel e inflamaciones en los ojos y la uretra.

Tratamiento de la clamidia

Lo más importante es empezar por la prevención, siendo las conductas más adecuadas tener una pareja estable o, en caso contrario, hacer uso del preservativo. La clamidia tiene un tratamiento fácil y una cura efectiva a base de antibióticos, siendo los más utilizados la azitromicina, que se administra en una única dosis, o la doxiciclina, cuyo tratamiento dura aproximadamente una semana. Se pueden utilizar otros antibióticos, pero su eficacia es menor a los dos referidos. Durante el tratamiento hay que abstenerse de mantener relaciones sexuales.

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