Claire representaba el ideal berlinés: una cabaretera irreverente y graciosa que interpretaba a menudo piezas satíricas que encandilaban a toda clase de públicos. Pese a no haber nacido ni haberse criado en la capital del Reich aprendió con gran facilidad el dialecto berlinés al poco de trasladarse y supo utilizarlo con destreza en las piezas que durante tantos años recitó sobre los escenarios.

De la cuenca del Ruhr a la capital del hedonismo

Claire Waldoff nació bajo el nombre de Clara Wortmann el 21 de octubre de 1884 en Gelsenkirchen (región del Ruhr). Su vocación de estudiar medicina se vio truncada por falta de medios económicos en la familia y fue así que decidió dedicarse a la interpretación. Pese a no pisar una sola escuela de arte dramático consiguió con apenas 20 años un puesto en una compañía de teatro de la provincia.

Pero pronto decidió dar un salto y probar suerte en la capital del arte: Berlín. A partir de ahí su ascenso fue imparable.

Comenzó actuando en teatros de revista. En el primero que la vio actuar, "El Roland", tuvo problemas y se le aplicó la censura días antes de poder recitar poemas del autor Paul Scheerbart por ser considerados textos antimilitaristas.

Además una curiosa prohibición de la época le impedía salir a escena vestida de hombre a partir de las once de la noche, así que no era de extrañar que la sátira hiciera, inevitablemente, acto de presencia sobre las tablas de algunos locales como medio para exorcizar demonios pasados y presentes.

Desde sus comienzos Claire tuvo un estilo muy definido. Vestía con un corte eminentemente masculino, camisa y corbata y pelo cortado a lo garçon. Su vocabulario estaba plagado de juramentos que lanzaba como balas... y fumaba constantemente.

El sexo en el Berlín de los años dorados

En el Berlín de la época poco importaba la orientación sexual que se tuviera, la libertad era absoluta. Y abundaba el erotismo en todas sus formas y en todos lados, por supuesto también en las letras de muchas canciones de cabaret. Aún así, los espectáculos más depravados se celebraban en sótanos y otros lugares menos accesibles a un público ordinario.

Muchas de las piezas que interpretaba Claire eran de contenido sexual. Cantaba habitualmente en bares de lesbianas canciones que hablaban de amor lesbiano. Por esto y por su abierta relación con Olga von Roeder, con la que estuvo 40 años, a Claire también se la conocía como la "lesbiana oficial de Berlín".

Claire Waldoff fue la mujer que enseñara a cantar a una aún desconocida Marlene Dietrich y la que le inspirara a vestir a la moda andrógina y a fumar cigarrillos. Compartieron en varias ocasiones escenario y no solo eso, Claire la introdujo en el amor lésbico.

En un ambiente más popular, la escena teatral de la época estaba más viva que nunca. El Escala y el Wintergarten, dos de los más famosos varietés de Berlín, programaban diariamente espectáculos y Claire era protagonista en muchos de ellos. A mediados de la década de los 20 su carrera atravesaba su mejor momento.

También las ondas radiofónicas amaban la ronca voz de esta cantante a la que pronto se nombró "la novia de Berlín". Numerosas grabaciones le hicieron alcanzar la fama por todo el país. Su repertorio superaba las 300 canciones entre las que se encontraba desde canción ligera, chanson y schlager.

La llegada de los nazis al poder supuso para su carrera un problema como para otros tantos artistas. Aunque no sufrió un acoso tal que la obligara a abandonar el país se le prohibió actuar en muchos de los escenarios que hasta poco habían disfrutado de sus performances. Progresivamente fue teniendo menos trabajo en Berlín hasta que decidió cambiar de ciudad.

Una mujer de gran expresividad y carisma, bajita y de formas redondeadas, de voz profunda, irreverente y graciosa, que se granjeó la aclamación del público. El secreto de su éxito según ella misma: su sencillez y sus inconfundibles gestos.