Creta es la isla de mayor tamaño de Grecia, con una superficie de 8.300 kilómetros cuadrados y una población de unos 600.000 habitantes. Creta es una isla fértil y agreste, ubicada estratégicamente en las rutas marítimas entre Asia, África y Europa Oriental. El pueblo cretense, surgido alrededor del año 2.000 antes de Cristo, tendría el honor de ser considerado como la primera gran civilización europea.

Arte minoico

En el museo de Heraklión, capital de Creta, es donde pueden encontrarse las colecciones de arte minoico. Es a través del arte, junto a otros vestigios culturales, que han podido establecerse las tres fases de la cultura minoica; el minoico antiguo, el minoico medio y el minoico tardío.

La cerámica cretense es uno de los aspectos artísticos más destacables, con decoración polícroma y dibujos geométricos que, posteriormente, evolucionarían adoptando formas más naturistas y figurativas. Pero si algo caracteriza el arte cretense son sus frescos. En ellos están representadas las escenas cotidianas de la vida en la isla, procesiones, sacrificios, danzas y otras escenas con el toro como protagonista; uno de los símbolos sagrados de la civilización minoica. Su legado cultural también incluye joyas o vasijas de oro y piedras preciosas muy apreciadas más allá de sus fronteras.

Religión minoica

Suele describirse la religión minoica como matriarcal. Y así lo atestigua el predominio y la relevancia que tenía para los cretenses el culto a las diosas. No obstante, también hay evidencias de dioses masculinos. Las representaciones parecen rendir culto a las Diosa madre de la fertilidad, protectora de ciudades, cosechas, hogares, etc. Algunos investigadores señalan la posible evolución a partir de las primitivas diosas madre del neolítico. A la veneración que se le tenía a la Diosa madre, se le une el culto a su hijo, que es a la vez compañero y amante. Este aparece bajo la forma animal de dios-toro; el Minotauro, que al adoptar la forma humana es denominado Minos.

Según parece, los sacrificios humanos eran una práctica, sino habitual, si al menos constatada en tres lugares distintos; en Knosos, Anemospilia y en Fournou Korifi.

Otro objeto de culto, además del toro y asociado a él, es la doble hacha, con la que corta los cuernos y le arrebata la vida, infundiendo a los hombres su fuerza guerrera y fecundadora.

También la paloma adquiere gran relevancia como transmisora de la fuerza divina, asociada posteriormente con la diosa madre.

Política minoica

La organización política de los cretenses no está demasiado clara. En este sentido es interesante constatar las particularidades geográficas de Creta, con una cordillera que divide la isla por la mitad y cumbres que superan ampliamente los 2.000 metros. Es de suponer que las comunicaciones entre las distintas partes de la isla no eran fáciles, por lo que parece probable que las diferentes ciudades tuvieran una autonomía bastante consolidada. Dicho esto, no es menos cierto que el palacio de Knossos tenía un estatus relevante, tanto en lo comercial, religioso y, posiblemente, político.

El concepto de política asociado a las guerras, en la antigüedad, era un hecho bastante común. Sin embargo, en Creta no existe esta asociación. En las primeras excavaciones llevadas a cabo por Arthur Evans a principios del siglo XX, sacando a la luz las impresionantes ruinas de Knossos, se produjo una sorpresa inesperada; no se encontró vestigio alguno de murallas ni otro tipo de fortificación defensiva. Los posteriores descubrimientos arqueológicos en otras zonas de la isla dieron el mismo resultado. Un aspecto tan sorprendente como relevante es que la cultura minoica desconocía la guerra, circunstancia que sin duda tendría mucho que ver con su política.

Comercio minoico

Los cretenses poseían una poderosa flota, aunque su poderío era más comercial que militar. Su posición estratégica les permitió convertirse en grandes comerciantes, adquiriendo las materias primas de las que carecía la isla e intercambiándolas por sus productos, tanto los procedentes de la agricultura como de la ganadería, así como los textiles y la madera. Destacaban el vino y el aceite, muy apreciados en el exterior. Tejidos y utensilios de bronce, conformaban otros productos con los que comerciaban con Egipto, Chipre o Siria, entre otros.

La escritura minoica

Es indudable que la gran actividad comercial de los cretenses trajo consigo grandes avances, producto de la necesidad; entre ellos, algunos de tipo organizativo como la escritura. En los primeros tiempos su escritura se define como jeroglífica, parecida a la de los egipcios. Con el tiempo se simplificó, volviéndose lineal y fonética. La mayoría de estas tablillas aún no han podido ser descifradas.

En la civilización minoica se distinguen tres etapas diferenciadas de escritura. Del año 1.900 a.C. al 1.700 a.C. la escritura jeroglífica. Del año 1.700 a.C. al año 1.450 a.C. la escritura Lineal A. El tercer tipo, la escritura Lineal B, se inicia en el año 1.600 a.C. derivando de la Lineal A y superponiéndose la utilización de ambas en el tiempo.

Arquitectura minoica

La arquitectura minoica es realmente destacable. En Creta se construyeron palacios monumentales, compuestos por varios pisos, y artísticamente decorados con frescos que solían representar escenas cotidianas de la vida de los cretenses. La ciudad de Knossos albergaba el más fastuoso de los palacios.

Estos palacios se caracterizaban por la ausencia de fortificaciones. Se construían en colinas poco elevadas y de fácil acceso. Todos tenían un patio central con las habitaciones a su alrededor. Abundaban los elementos arquitectónicos con gran colorido y una amplia y rica decoración de murales que engalanaban el palacio.

Uno de los rasgos diferenciales de la cultura minoica, en cuanto a sus construcciones se refiere, es la ausencia de una arquitectura de carácter religioso, algo muy común en todas las culturas antiguas.

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