El quehacer político se encuentra dividido en dos secciones. Por un lado, es resultado de las nociones teóricas que sustentan su acción; por otro, el conjunto de procedimientos que construyen y plasman las relaciones dentro y fuera del aparato gubernamental.

El hombre, en el nuevo modelo político y económico es responsable de sus resultados. Así la concepción que tenemos de democracia ha traído consigo una supuesta igualdad ante la ley. Sin embargo, en la aplicación, el gobierno democrático ha demostrado ser incapaz para resolver las demandas de la población.

Los problemas en la estructura de gobierno democrática

El sobrecargo ha sido el problema principal al cual se enfrenta la estructura de gobierno democrática. A pesar de los intentos, esta resulta ser la falencia principal del régimen. Ahora bien, en América Latina encontramos otro problema, que resulta heredado de la colonización.

Dicha cuestión deriva en la prácticamente nula aportación intelectual de los latinoamericanos, en lo que se refiere al campo de la política. Latinoamérica, y México en específico, han sido influenciados por pensamientos europeos desde la conquista y ha resultado prácticamente imposible deslindarse de dicha afectación. El problema se presenta, en un mundo globalizado, cuando las naciones que no son potencias mundiales deben de seguir las regulaciones internacionales para poder ser parte del concierto mundial.

El compromiso de los ciudadanos mexicanos con la esfera política

La entrada de México al TLC, el GATT, y las nuevas políticas empleadas por el Gobierno de Calderón presentan el mismo punto débil. Esto se debe, principalmente, al compromiso tan laxo de nuestros ciudadanos con la esfera de la política. Tal parece ser que se sigue dando el fenómeno de construir normas, leyes, reglamentaciones sobre una figura ciudadana inexistente.

Ahora bien, si se acepta que la cultura política en nuestro país necesita ser desarrollada. ¿Cuáles son los mecanismos que pueden lograr esta evolución histórica? Así pues, haciendo eco, un poco de lo que planteaba Zea a finales de los 80, es necesaria la creación de una filosofía política propia, capaz de poseer un conocimiento válido para todos, pero atendiendo a las problemáticas propias.

Animar la participación de la ciudadanía en la política de México

Una sociedad multicultural, como México, debe poseer en sus normas, las reglamentaciones necesarias para incluir a todos los sectores de la población sin afectar a ningún otro. Nuestro país, debe reconocer el carácter inauténtico de su accionar político para poder resolver sus falencias. El accionar político nacional debe entonces, reconfigurar las relaciones que tiene con la sociedad para poder establecer las regulaciones básicas que lleven a la población a solventar sus condiciones de vida fundamentales.

La participación de los ciudadanos está destinada a subvertir el orden establecido por medio de mecanismos acordados por la sociedad, mecanismos que resulten de la experiencia política, social y cultural, en la que se apoya cualquier historia nacional.

Crear una cultura política ciudadana en México

Las políticas públicas deben contar con instrumentos de análisis que permitan encontrar las fallas cometidas en contextos sociales similares, con la intención de realizar mejores herramientas de conexión entre el público y sus gobernantes. Debemos entonces, como ciudadanos, adoptar una actitud crítica, que conste del análisis conceptual pormenorizado, acompañado de una vigilancia constante del accionar del gobierno a través de las políticas públicas.

La objetivación de la planeación política, ha resultado en un cortoplacismo casi inherente al sistema político nacional. Es por ello que, de la creación de una cultura política ciudadana, apoyada en la vigilancia constante, la denuncia recurrente y el juicio a los actores políticos, puede crearse una contrademocracia. Entendida ella como la serie de mecanismos institucionalizados y no institucionalizados, que pueden actuar como contrapeso a la maquinaria estatal.