A menos de ciento veinte kilómetros de Buenos Aires se extienden pampas y lagunas que prometen borrar en un día el estrés acumulado durante la semana.

El turismo en Buenos Aires no finaliza en la ciudad. Estancias, pueblos bien conservados y lagunas son alternativas para alejarse uno o dos días del ajetreo cotidiano.

Cinco alternativas para mini turismo en la provincia.

Lobos

Esta localidad se encuentra ubicada a sólo cien kilómetros de Buenos Aires y se puede llegar en auto, tren o micro. El trayecto dura aproximadamente una hora.

Su principal atractivo es la laguna, que encandila a los fanáticos de la pesca. Se pueden conseguir principalmente pejerreyes, aunque también hay otras especies. A su costado, se observa un camping bien conservado donde podrán realizarse asados o acampar.

La oferta hotelera es suficientemente variada por tratarse de un lugar tan pequeño. Sin embargo, para quienes quieran distenderse y pasar una jornada diferente, hay dos estancias donde podrán pasar un día de campo degustando comidas tradicionales argentinas, así como realizar actividades deportivas y de granja.

El delta en Tigre

Si hay un lugar imperdible por excelencia es el delta, ubicado en el partido de Tigre, a sólo treinta y tres kilómetros de distancia de la ciudad.

Las islas coronan el continente y alejan la realidad. Se trata de un destino elegido para pasar el verano por la gran cantidad de actividades acuáticas que pueden realizarse. No obstante un invierno en alguno de los islotes constituye una experiencia nada despreciable.

Se puede acceder con la lancha comunitaria que opera como transporte público y parte desde la estación fluvial de Tigre. Posee diferentes trayectos a través de los distintos ríos y varias frecuencias diarias.

En algunos paradores se puede acampar, aunque la gran mayoría ofrece restaurantes para pasar el día y disfrutar alguna comida local o internacional. Muchos ofrecen la posibilidad de observar aves autóctonas, muelle de pesca y otras actividades como caminatas.

San Antonio de Areco

Localizado a ciento diez kilómetros de la ciudad. Es la opción para disfrutar de un día de campo en un pueblo que remonta a principios del siglo pasado.

Un destino didáctico debido a que posee una amplia oferta de museos con visitas guiadas, paseos de artesanos e incluso actividades que refieren a la cultura popular con un calendario mensual bastante completo.

Un lugar como pocos preparado para recibir tanto turistas locales como internacionales. Este último punto es relevante si lo que se busca comprar de artículos regionales: los precios se adaptan más a la segunda opción.

Es recomendable hacer un recorrido por los boliches antiguos impecablemente mantenidos. La pulpería, las casas añejas y un paseo en carruaje son los preferidos de muchos visitantes.

Luján

Se emplaza a sesenta y seis kilómetros de Buenos Aires. Esta localidad es famosa por la peregrinación que se realiza desde la ciudad todos los años.

Su principal atractivo es la bellísima basílica gótica situada en el centro.

Ofrece alternativas de alojamiento para todos los gustos: desde alojamiento en el monasterio hasta spas de campo de primer nivel.

En la ribera del río homónimo pueden realizarse actividades acuáticas así como de esparcimiento.

De la gama de lugares para visitar hay dos que se han destacado históricamente.

  • Zoológico: permite un contacto directo con los animales cuya gran mayoría está en libertad. Dispone de las medidas de seguridad necesarias para evitar accidentes.
  • Comedor de monjas de la Abadía San Benito: un lugar que a lo largo de los años fue recomendado de “boca en boca” como el mejor lugar para almorzar en esta localidad. Se debe llegar temprano ya que suele colmarse de turistas y cierra sus puertas alrededor de las doce del mediodía.

Chascomus

El lugar más alejado de la gama presente. Se encuentra a ciento veinte kilómetros de Buenos Aires y se puede acceder en auto o micro.

En su casco histórico posee edificios que datan desde el año mil ochocientos treinta y uno, de los que se destaca el edificio del Banco Nación.

En el pueblo pueden observarse antiguas casas de estilo colonial aunque la principal movida turística se halla alrededor de la laguna.

El lugar adquiere relevancia como punto para escapar de la ciudad por la gran gama de actividades que pueden realizarse en el agua. Además, en sus alrededores pueden visitarse estancias famosas como la que fuera de Felicitas Guerrero, la joven aristócrata asesinada en un arrojo de celos.

Un detalle imperdible si se llega en auto es hacer un alto en el parador Atalaya, unos cinco kilómetros antes, y probar las históricas medialunas que dieron fama a la localidad.

Si la idea es tomarse un respiro del ruido habitual, la provincia de Buenos Aires ofrece salidas que acercan la naturaleza a la historia, a menos de dos horas de la capital.