Roger Federer sigue adelante en el Masters 1000 de Cincinnati. El nº 1 del mundo se impuso con mucha autoridad sobre Bernard Tomic y se clasificó a los cuartos de final del certamen estadounidense, igualando su performance del año pasado.

Su rival mañana será el local Mardy Fish, que eliminó a Radek Stepanek por un doble 6-3. Con el triunfo sobre Tomic, Federer dio un gran paso hacia su defensa del nº 1 del mundo, ya que obligará a Djokovic a ganar el torneo si el serbio pretende volver a la cima del ránking. El objetivo del suizo ahora será acceder a la final, con lo cual asegurará conservar su lugar en la cima del escalafón (aún perdiéndola).

Un sólido Federer fue mucho para Tomic

El encuentro comenzó con un extenso juego de servicio que Tomic finalmente no pudo sostener. El australiano salvó un primer break point con un gran servicio, pero a la segunda oportunidad su revés quedó en la red y Federer tomó ventaja desde el game inicial.

El trámite se emparejó, pero el suizo ya contaba con el quiebre y se mostraba muy firme en sus juegos de saque. El nº 1 del mundo volvió a golpear en el séptimo game, quebrando en su primera oportunidad con un gran drive que Tomic apenas pudo responder.

Al igual que en su duelo de octavos de final ante Bogomolov Jr., Federer jugaba con gran autoridad y se mostraba muy firme con todos sus golpes. El helvético sacó 5-2 para set y no tuvo inconvenientes para cerrar la primera manga en apenas 28 minutos aprovechando una devolución de su rival que quedó en la red.

Federer cerró el primer parcial con una baja efectividad de primeros servicios (50%), pero aun así apenas perdió puntos en sus games de saque. Por otra parte, consiguió nueve tiros ganadores contra apenas dos de su rival.

Parecía que la tendencia se iba a acentuar cuando el suizo consiguió otro break point en el primer game del segundo set con un winner de revés espectacular. Pero en este caso Federer no pudo aprovechar la ocasión y Tomic logró sacar adelante el juego. El australiano comenzó a errar menos y a jugar de manera más agresiva, tomando la iniciativa de los puntos e igualando el trámite del encuentro, aunque le costaba mucho inquietar a Federer en los juegos de saque del suizo.

Tomic logró sostener el marcador hasta el 3-3, pero en el séptimo game sucumbió ante la presión del nº 1 del mundo, que consiguió un primer break point con un tremendo passing paralelo de derecha. El suizo falló con el revés y dejó pasar la chance, pero inmediatamente conectó otro gran winner con el drive y está vez no perdonó, concretando finalmente el quiebre con un smash.

El helvético confirmó con un delicioso drop y se colocó 5-3 arriba. A fuerza de aces Tomic descontó, pero la suerte ya estaba echada. En un día en el cual la derecha funcionó de maravillas, Federer aprovechó para castigar con ese golpe y colocarse 40-15, contando con dos match points. No hubo que esperar demasiado, porque el nº 1 del mundo conectó su séptimo ace y en una hora exacta de juego liquidó el encuentro.

Federer redondeó una gran actuación, con 27 tiros ganadores contra 12 y una buena efectividad a la hora de quebrar. El único punto flojo estuvo en el porcentaje de primeros saques (56%), uno de los principales déficits de su tenis desde hace ya un tiempo.

Más allá de eso, el nº 1 del mundo logró una excelente actuación, venció con autoridad a un gran rival y sigue a paso firme en busca de su 22º Masters 1000 en un torneo en el que además defiende su posición en la cima del Ránking Mundial.