Se los describe como seres muy fuertes y de emotividad inestable. Se dice que con la mirada podían desintegrar cualquier cosa.

Existieron dos generaciones de cíclopes: la primera, llamada “artesanos principales”, estaba formada por los tres hijos de Urano y Gea, conocidos artesanos y constructores, que se llamaban Brontes, Estéropes y Arges. Zeus utilizaba los rayos como su arma preferida, y para eso, Arges le daba el resplandor, Brontes, el trueno y Estéropes, el relámpago.

La segunda generación estaba formada por un grupo de cíclopes que vivían en Sicilia, y habían sido descubiertos por Odiseo en sus viajes. Euríalo, Elatreo, Traquio y Halimedes eran los hijos de los tres primeros hijos de Urano y Gea, mientras que el más famoso cíclope, Polifemo, era el hijo del dios Poseidón y la ninfa Toosa.

El Tártaro

La leyenda cuenta que los tres primeros cíclopes fueron encerrados por su padre en el Tártaro (una especie de infierno, o centro de la tierra, donde eran custodiados por gigantes con 50 cabezas y 100 brazos, llamados Hecatónquiros), porque les temía.

Sin embargo un hermano de ellos, Cronos, los liberó para que lo ayudaran a luchar contra Urano pero después de vencerlo los volvió a encerrar en el Tártaro.

El fin de los monstruos

Se cuenta que fue Apolo quien terminó con la vida de los cíclopes, en venganza porque Zeus mató a su hijo Asclepio con un rayo forjado por ellos.

Los cíclopes en la literatura

Homero los describió en “La Odisea. En la gran aventura de su héroe Odiseo, menciona la pelea con el gigante Polifemo cuando le clavó una lanza en su único ojo para dejarlo ciego y poder escapar de su cueva, atado al vientre de su rebaño.

Eurípides también habló de Polifemo en “El Cíclope” pero en forma más humorística, mostrándolo con una tendencia homosexual.

Hesíodo, en su Teogonía, habló de los tres hijos de Urano y Gea, como personificaciones del cielo y la tierra.

Teócrito, poeta griego, narró en dos poemas el romance de Polifemo y Galatea, una nereida.

Luis Carrillo y Sotomayor, poeta español, lo mencionó en su Fábula de Acis y Galatea.

Luis de Góngora, también poeta español, lo hizo en su Fábula de Polifemo y Galatea.

Friedrich Händel, plasmó el romance en su ópera Acis y Galatea.

El mito detrás del monstruo

Se podría decir que el mito nació tras los descubrimientos de cráneos de seres gigantes con un gran orificio en el centro de la cara, lo que podría parecer la cabeza de un hombre con un solo ojo enorme.

Sin embargo, según la teoría de 1914 del paleontólogo Othenio Abel, de la Universidad de Viena, también podría ser el cráneo de un mamut enano, siendo ese gran orificio sólo la cavidad de la trompa.

El punto de vista médico: la ciclopía

Existen raros casos médicos en donde se ha encontrado un solo ojo en humanos, debido a malformaciones embrionarias que cambian los ejes morfo-genéticos del individuo. En las personas cíclopes la unión del ojo puede ser completa o parcial. Generalmente junto a la ciclopía se puede ver la nariz como una masa carnosa cilíndrica, similar a una trompa.

La ciclopía (ojo único) y la sinoftalmía (fusión de los ojos) son defectos que se deben a la pérdida del tejido en el período de gestación que va desde los 19 a los 21 días. Lamentablemente, también incluyen defectos craneales.