Cibeles era una diosa de Frigia, un pueblo indoeropeo que en el 1200 a.C. ocupó una extensa región de la península anatólica, en Asia Menor. Desde su origen, la Madre de los Dioses realizó un largo periplo. Fue introducida en Roma en el 204 a.C., cuando los Libros Sibilinos vaticinaron que Italia sólo quedaría libre de enemigos cartagineses si se traía desde Pesinunte la piedra negra que representaba a Cibeles. Así se hizo, y su imagen se instaló en un santuario del monte Palatino.

La Mantua carpetana

La historia de Madrid hunde sus raíces en la mitología. Ya en el siglo XVI, Jerónimo de la Quintana, escritor y sacerdote, afirmaba que la ciudad había sido fundada por los griegos. Así parecía probarlo el bajorrelieve de un dragón, conocido emblema helénico, que estaba esculpido en la Puerta de la Culebra o del Dragón (la actual plaza de Puerta Cerrada).

Quintana, autor por encargo consistorial del libro titulado "A la muy antigua, noble y coronada Villa de Madrid ”, defendió también la leyenda que relaciona a Madrid con la ciudad itálica de Mantua.

Según el relato, un rey italiano del linaje de Eneas llamado Tiberino, se casó con Mantho la Fatídica, una hija del adivino Tiresias. Tiberino y Mantho tuvieron un hijo llamado Ocno Bianor. Éste fundó una ciudad, y la llamó Mantua, en honor a su madre. Luego, un azaroso viaje llevó a Ocno hasta Iberia, donde, hacia el año 879 a.C, fundó una segunda ciudad, a la que también llamó Mantua. Instauró entonces el culto a Cibeles, y edificó su santuario junto a un río que discurría entre dos colinas enfrentadas.

El culto a Cibeles

Madrid creció al amparo de leyendas y creencias que se incorporaron a los emblemas municipales. El primer símbolo de la Villa, anterior al actual del oso y el madroño, representaba una piedra de pedernal con un borde sumergido en agua. A partir de 1989, el artista Alberto Corazón realizó un impresionante mural sobre un edificio de la plaza de Puerta Cerrada, a instancias del alcalde Enrique Tierno Galván.

Fui sobre agua edificada. Mis muros de fuego son” fue el lema que rubricó el mural. Su significado alude a los numerosos arroyos que cruzaban Madrid, y al carácter amurallado de la ciudad. En cuanto al pedernal sostenido por dos eslabones, en contacto con el agua, representa un elemento propio del culto a Cibeles, según evidencias arqueológicas.

Cibeles ha sido una de las muchas divinidades que han recibido un culto teolítico (en forma de piedra), en las diferentes culturas de todo el mundo. Sus símbolos más comunes eran pilares rectangulares, menhires, o bien meteoritos. Los pueblos hispanos romanizados que acogieron a la Magna Mater como diosa tutelar fueron llamados "abrazapiedras"; de ahí la representación de la piedra sujeta a dos eslabones.

La fuente de Cibeles

En el siglo XVIII Carlos III impulsó un proyecto de reordenación urbana que transformó por completo la Villa de Madrid. El Salón del Prado se vio adornado por múltiples fuentes monumentales inspiradas en la mitología clásica: La Fuente de Cibeles, la Fuente de Neptuno, la Fuente de Apolo, las Cuatro Fuentes, y la Fuente de la Alcachofa.

La Fuente de Cibeles fue colocada en 1782, según un proyecto de Ventura Rodríguez que incluía las tres fuentes de tema mitológico (Cibeles, Neptuno y Apolo). Estos dioses representaban a su vez a los tres elementos: la tierra, el agua y fuego. Nadie sabía entonces que, siglos después, se convertiría en símbolo de la ciudad, y en lugar de celebración de los triunfos de la Selección Española de fútbol, y del Real Madrid.

Al principio el escultor Francisco Gutiérrez realizó sólo el carro con la estatua de la diosa. Posteriormente se le añadieron los dos leones, Atalanta e Hipomenes, a cargo de Roberto Michel. La fuente tenía en esa época dos caños, en los cuales los aguadores oficiales recogían el agua para ser suministrada a las casas madrileñas.

A mediados del siglo XX la fuente se le añadieron surtidores y cascadas, con una viva iluminación que alegró la noche madrileña.

Los dioses del fútbol

Desde mediados de los años 70 los aficionados del Atlético de Madrid celebraban sus títulos en los alrededores de la emblemática fuente. Pero pronto las cosas cambiarían. En junio de 1986, el jugador del Real Madrid Emilio Butragueño marcó cuatro goles en un partido del Mundial de Fútbol de México entre las selecciones de España y Dinamarca. Los seguidores madridistas acudieron entonces a aclamarle a la fuente de Cibeles.

De la misma forma en que los antiguos guerreros ofrecían sus triunfos a los dioses grecorromanos, las aficiones de los dos equipos rivales decidieron que el Real Madrid se quedara con Cibeles, mientras que el Atleti se pondría bajo la tutela del dios Neptuno, en la vecina fuente, que data de 1786.

Neptuno no ha tenido una vida tan aventurada como la de Cibeles. Vive en el fondo del mar, del que es regente, y su furia desata las tempestades. En el conjunto escultórico de la fuente, el dios aparece en un carruaje en forma de concha tirado por dos caballos de mar. En las manos lleva sus atributos: un tridente en su mano izquierda y una serpiente de mar enroscada en la derecha. Va escoltado por un séquito de delfines, amigos y guías de los marineros.

Eurocopa 2012

Una vez más, en este 2 de julio de 2012 Cibeles y Neptuno se han vestido de gala para recibir a una selección que ha conseguido hacer historia. Haber ganado dos copas de Europa y un Mundial de forma consecutiva son méritos sobrados para que estos héroes del fútbol se igualen a los de Homero en hazañas. Al grito de ¡somos los tricampeones!, medio millón de seguidores se dieron cita para culminar una apoteósica celebración en la entrañable Fuente de Cibeles. Hubo luces, música, y mucha emoción.

Todos se sienten orgullosos porque la Roja ya es leyenda. Que los dioses la protejan.