La puerta del Teatro Circo bulle de gente joven. Tertulia, cigarro y una rodajita de luna. Pillamos un folleto del Certamen y unas hojitas de votación. Esmeralda Muñoz, una actriz en ciernes, de ojos que siempre sonríen, hace fotografías. Llegamos tarde, pero justo a tiempo para ver la obra de nuestro paisano, Suda Sánchez. Chuzos de punta es un corto de factura más que correcta, con cierta madurez, buena fotografía y diálogos conseguidos. Después de la proyección, el presentador dirige un improvisado debate, en el cual el público pregunta a Suda y a otros tres directores locales: Yesica Sánchez (Rigor mortis), Chema Rodríguez (Vacío) y Jesús Carmona (El mundo de Elisa).

Suda Sánchez y el público

Suda es un tipo campechano, al que no se le ha subido a la cabeza la fama. Contesta con naturalidad y cercanía. "Es la primera vez que se proyecta mi corto en Puente Genil. La verdad es que el Teatro Circo es el escenario ideal, a mí me hace mucha ilusión que se estrene en mi pueblo".

En cuanto a los actores, fue fantástico que Mariano Molina aceptara el papel de Mariano Venancio. Él es un profesional, con muchos más kilómetros rodados que yo. La verdad es que escribí el papel pensando en él. Mauro Muñiz también aceptó interpretar a Moncho Oliva. El suyo, en realidad, es el trabajo que más me sorprende porque tiene menos experiencia. Para mi gusto, lo borda.

Desde las primeras filas, alguien pide palabras de aliento a los directores noveles: "¿Podéis decir algo para animar a los jóvenes que sueñan con hacer su primer corto?" Suda no se anda por las ramas. Contesta rápido, directo, práctico: "Que graben, que hagan cosas, que cojan la cámara como Chema... Mi consejo es: tírate a la calle, equivócate; hay que hacer cosas malísimas y... aprender".

"El error es aprendizaje", apostilla Enrique Reina a mi lado. En efecto, el pintor defiende a capa y espada que el proceso de aprendizaje conlleva la comisión de errores. En su taller de pintura, reina el lema de la Bellas Artes de Sevilla: "Pintor que no borra, a la porra". Sospecho que Suda estaría de acuerdo con él.

"¿Cómo es el proceso de rodaje?", pregunta alguien, unas butacas más adelante... "Bueno, primero hacemos una "mesa italiana". Nos sentamos todos: dirección, producción, peluquería, maquillaje, iluminación... Hablamos y hablamos. Y solventamos dudas. Así, el día que empezamos a trabajar, ya no hay preguntas. Porque, mirad, en el cine no hay democracia: manda el director. Luego, está el proceso de postproducción. Para mí, es mejor porque ya tengo el material rodado y puedo trabajar con él y crear.

No se queda en el tintero la cuestión económica: "La verdad es que los cortos no tienen salida comercial pero sí es relativamente fácil moverlos en festivales. Hay empresas especializadas en distribución de cortos de jóvenes realizadores. Por ejemplo, el corto que habéis visto ("Chuzos de Punta") ha tenido proyección internacional, en USA y Alemania. La verdad es que no es complicado... Bueno, depende de que el corto tenga mayor o menos aceptación, claro está, de que te seleccionen".

Le toca el turno a una muchacha castaña, bastante simpática: "Jesús, me gustaría hacerte una pregunta: ¿Por qué no me coges para tus cortos? Por muy hermana tuya que sea... por lo menos, méteme en un casting, ¡por favor!" Suda le contesta, con humor y firmeza: "Porque jugarías con ventaja y eso es enchufe. ¡Cúrratelo!"

Desde la platea, se oye la última pregunta del respetable: "¿Tienes algún proyecto entre manos?" "Pero, Miguelete, tú lo sabes de sobra... ¡Si te pido pasta a ti!. Hay muchos proyectos. Pero es complicado, no hay dinero. Luego hablamos...".

Más cortometrajes

Después de este coloquio, se proyectan los siguientes cortometrajes: el interesante Prólogo, de Lucas Figueroa; Las batallitas del abuelo, de Néstor Fernández (con el mérito de decir mucho en solo un minuto); Stupicity, de Rubén Llama (sobre un moderno Robin Hood); la sorprendente Deazularojo, de Ana Lorez; Voice Over, de Martín Rosete (lo más hermoso, el final); 2OS, de Mario Rico (que suscita risas entre el público, sobre todo masculino); Defeated, de José Manuel Meneses (buena esgrima verbal entre los protagonistas); la sangrienta Ratas, de Jota Linares, con una intensa Macarena Gómez; deliciosa La Boda, de Marina Seresesky (que al día siguiente ganó merecidamente el premio del Jurado); la simpática Shoot for the moon, de Casandra Macías; Incómodo, de Toni López Bautista (bravo por contar una historia de un modo tan sencillo); La victoria de Úrsula, de Nacho Ruipérez y Julio Martí (de un romanticismo gótico y con una espléndida Terele Pávez).

Al salir, votamos los cortos que más nos han gustado. Se cumple el refrán: "Lo bueno, si breve..." Salimos a la puerta: tertulia, cigarros y una luna sonriente. El público sonríe también. Toda una proeza, en los tiempos que corren...

Nota: Suda, si lees este artículo ¿serías tan amable de dejarme un comentario? Gracias! Y, al contrario que en tu corto, que el viento sople siempre a tu favor.

Nota 2013: La última remodelación de Suite pulverizó todos vuestros comentarios, pero muchas gracias a todos, en especial a Suda.