Sí, a casi todo hombre le atrae un bombón o una chocolatina. Y sí, hay mujeres a las que les gusta tomarse de vez en cuando una cañita. Sin embargo, el chocolate es más un placer femenino que masculino, así como la cerveza es una bebida consumida de manera más generalizada por los hombres.

Por algo será que siempre se dice que una caja de bombones es el perfecto regalo romántico que se puede hacer a una mujer. De la misma manera, un par de cervezas al final del día hacen felices a muchísimos hombres. Ya no digamos como acompañamiento para un partido de fútbol, resulta ser el complemento ideal.

Por qué a las mujeres les gusta tanto el chocolate

La ingestión de chocolate produce cierta sensación de bienestar en el organismo. El chocolate contiene una serie de componentes que poseen propiedades estimulantes en el cerebro, entre ellos se encuentra la feniletilamina, de la familia de las anfetaminas.

Esta sustancia actúa en el cerebro aumentando sus niveles de serotonina, un neurotransmisor que tiene la capacidad de elevar el estado de ánimo, la angustia, la agresividad o el apetito sexual, entre otros factores.

La feniletilamina actúa de manera psicoactiva en el cerebro, aunque no llega de manera significativa gracias a una enzima presente en el mismo que se encarga de metabolizarla. Muchos medicamentos antidepresivos contienen este elemento en su composición.

La mujer, más sensible que el hombre por naturaleza, "hace uso" del chocolate para elevar su estado de ánimo, sobre todo en momentos de depresión, rupturas de pareja o en ciertos períodos estacionales como invierno u otoño. Este dulce, cuyo origen está en la civilización maya, es hoy día el preferido para ellas.

En 2010, una encuesta dirigida a más de tres mil mujeres de 18 a 35 años, en 13 países, reveló que el 70% de ellas eligen al chocolate como el placer más irresistible, por encima de ir de compras y del sexo (en séptima posición).

Por qué a los hombres les gusta tanto la cerveza

Hay aficiones o pasiones que encajan más en el hombre que en la mujer, como el fútbol, los coches o los videojuegos. De la misma manera que el chocolate es un placer casi exclusivo de las féminas, la cerveza es una bebida más consumida por los hombres.

Por regla general, las mujeres prefieren una bebida dulce a una amarga. Si bien es cierto que a las mujeres también les gusta la cerveza, en muchas ocasiones prefieren darle un toque más suave, refrescante y menos amargo añadiendo limón. Es la llamada clara o cerveza con limón.

La cerveza, con permiso del vino, es una de las bebidas alcohólicas más antiguas. Las primeras evidencias de la producción de cerveza datan de alrededor de 3.500 a.C., halladas en Godin Tepe, en el antiguo Elam (actual Irán). Desde entonces, la cerveza ha sido la bebida del hombre por antonomasia.

Durante siglos, el hombre ha tenido como práctica habitual, y según la época y el contexto espacial, casi diaria, la ingesta de cerveza. En muchas ocasiones ha estado directamente relacionada con las celebraciones y las fiestas. Esta costumbre se ha preservado a lo largo del tiempo, siendo hoy día la cerveza, junto con el vino, la bebida con alcohol más popular entre el género masculino.

Un amplio estudio elaborado por un conjunto de nueve investigadores para la página cervezaysalud manifiesta claramente que los hombres son más consumidores habituales de cerveza que las mujeres.

  • De 25 a 34 años
  1. Hombres: 42.49%
  2. Mujeres: 19.61%
  • De 35 a 44 años
  1. Hombres: 33.23%
  2. Mujeres: 16.37%
  • De 45 a 54 años
  1. Hombres: 29.49%
  2. Mujeres: 13.19%
  • De 45 a 60 años
  1. Hombres: 26.53%
  2. Mujeres: 12.47%
El estudio, basado en las respuestas de 10.208 individuos, deja de manifiesto que entre los intervalos de edad estudiados, el que más consume cerveza es de 25 a 34 años. El consumo decrece progresivamente en ambos sexos a partir de ahí. Son los jóvenes varones, por lo tanto, los que más consumen esta bebida.

Una relación de amistad

Estos dos placeres están inmersos en la sociedad de manera irremediable y seguro que por muchos años. La cerveza y el chocolate son fieles acompañantes de ellos y de ellas, viajeros inseparables y pañuelos de lágrimas para ambos en momentos difíciles.

Estos dos regalos de los dioses viven y duermen cada día entre muchos individuos de la sociedad. Dulce para ella y amargo para él, cuestión de sexos.