El chisme y el rumor, producen efectos devastadores en la experiencia individual y grupal por lo que se convierte en acoso psicológico.

No es un chiste señalar que un chisme puede provocar una guerra, tal como ocurrió en 1982 con el inicio de las hostilidades entre Argentina e Inglaterra, por las Islas Falklands conocidas también como Islas Malvinas.

La importancia de la comunicación efectiva

Necesitamos aprender a comunicarnos de una manera efectiva. Es fundamental en este proceso utilizar códigos que sean claros y que se puedan decodificar de una manera certera.

En este contexto, como señala la psicóloga Angie Vázquez: "La comunicación cumple funciones de facilitación social en el intercambio de información contribuyendo a la interacción de convivencia del individuo dentro de su grupo social. Sin embargo, algunos tipos de comunicación promueven el conflicto social; entre los que se encuentran los fenómenos sociales comunicacionales del chisme y el rumor; fenómenos que han incrementado y han sido descritos como un nuevo y endémico problema social que está afectando la calidad de vida social en el mundo moderno".

El problema con el chisme y el rumor

El chisme y el rumor traspasan informaciones no auditadas para establecer su veracidad.

Además, la tendencia humana es a creer con mayor facilidad aquellos comentarios que tienden a ser mordaces o menoscaban la integridad moral de otra persona. Lo paradójico del rumor y el chisme es que mientras más bizarro y sórdido sea, más creíble resulta para quienes lo escuchan y lo transmiten.

El chisme, que es parte de la tradición oral con los actuales sistemas de mensajería instantánea tiene el potencial de convertirse en un reguero de pólvora.

Rumor nuestro de cada día

Una investigación efectuada en Inglaterra señala que al menos el 25% de las personas que utilizan herramientas como el Messenger lo hacen para proliferar chismes que de ser escuchados, jamás serían aprobados por las personas vinculadas a dichas habladurías.

El rumor, que según el Diccionario de la Real Lengua Española, denota la idea de "voz que corre entre el público, ruido confuso de voces, y ruido vago, sordo y continuado" se convierte en chisme, cuando se le agregan elementos que implican una mala intención o un supuesto que no puede ser probado.

Por eso, el mismo diccionario lo define como: "Noticia verdadera o falsa, o comentario con que generalmente se pretende indisponer a unas personas con otras o se murmura de alguna".

No se trata necesariamente de la información que se transmite sino de la motivación. Como señala Vázquez: "Lo esencialmente negativo y nocivo del chisme y del rumor consiste en la intención de dañar a otro ser humano".

Por esa razón, afirma Leticia Salomón, socióloga y economista, profesora-investigadora del Departamento de Ciencias Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras en un artículo titulado “La prensa y los valores democráticos" publicado en 2002 en el libro Honduras: prensa, poder y política, Tegucigalpa (CEDOH), el chisme se nutre de "la ofensa, la calumnia, la vulgaridad, la intromisión en la vida privada y la degradación".

La banalización de la información

Cuando la información no se corrobora, no se evidencia ni se justifica, entonces, se cae en una conducta de proliferación de rumores, que se torna en irresponsable al dar a conocer informes que no pueden ser justificados.

El problema se torna mayor cuando se utilizan plataformas de divulgación masiva como la televisión, la radio o internet.

La farándula y la televisión de espectáculos ha ido construyendo un estilo de información que va creando una suerte de autorización implícita para decir lo que se le ocurra al comentarista de turno, sin medir las consecuencias de lo que va a decir. Pareciera que el rumor se ha convertido en sustituto de la verdad.

La frontera entre lo legal y el delito

Cuando se da a conocer una información que no es posible comprobar se está ante la presencia de un delito que en términos legales se denomina difamación y consiste en "desacreditar a alguien, de palabra o por escrito, publicando algo contra su buena opinión y fama".

Muchos países han creado legislaciones específicas para cuidar la honra y el prestigio de las personas, sin embargo, en algunos casos es tan sutil la forma de proliferar el rumor, que a veces es difícil señalar correctamente el delito.

En muchos casos, sólo se sabe el daño por los efectos nocivos que produce en la vida de las personas o comunidades afectadas por el rumor y el chisme.

El éxito y el chisme

El Quijote le dice a Sancho: "No se tiran piedras sobre árboles sin fruto". La idea es clara, quienes son visibles socialmente son blanco predilecto de los rumores y el chisme.

Muchos personajes públicos luchan denodadamente para mantenerse al margen de las habladurías de los tabloides sensacionalistas. Sin embargo, en la farandulización de la cultura, como es lo que se vive en el mundo contemporáneo, interesa más el rumor que la verdad.

Una cultura de la verdad

Es preciso crear una cultura de la verdad. De otra forma se seguirán creando instancias de malos entendidos que dificulten la buena convivencia de las personas.

Cuando se entienda que la verdad es la que garantiza una buena interrelación entre los seres humanos, es posible entonces, construir una cultura donde el chismoso sea denostado socialmente.

No se trata de imponer por medio de leyes la no proliferación del chisme como ha hecho un alcalde de Colombia, sino de educar para crear conciencia del peligro social que constituye transmitir informaciones no corroboradas.

Conclusión

Es innegable que la comunicación siempre estará sometida a interpretaciones. No obstante, cuando alguien prolifera un rumor o un chisme convierte la comunicación en un medio de difamación y se torna en responsable de los daños que dicha acción puede provocar.

Es preciso ser veraz. De otra manera, no se puede evitar que nosotros mismos seamos blancos de las malas informaciones transmitidas por quienes gozan de la habladuría como un caníbal que devora a su presa.