En la región mexicana de Puebla, se encuentra la ciudad de Chipilo, con casi 4.000 habitantes, a 100 kilómetros de Ciudad de México y a 2.200 metros de altura.

Cómo llegaron los italianos de Segusino a Chipilo

La ciudad de Segusino se encuentra en el valle del río Piave, en la región italiana del Véneto. Muchas familias vénetas decidieron emigrar, después de que a fines del año 1880 el río desbordara, devastando casas y terrenos.

En ese momento el gobierno mexicano favorecía la colonización del país, privilegiando a los inmigrantes provenientes de la zona mediterránea. El Estado les entregó terrenos, herramientas para la agricultura y animales, que los pobladores deberían pagar en 10 años.

Los colonos formaron en Chipilo una especie de isla, en donde conservaron las antiguas tradiciones vénetas y, sobre todo, continuaron hablando el dialecto de origen.

Por qué Chipilo quedó aislado del resto del territorio

Hasta 1898 era necesario poseer un permiso escrito para poder salir del pueblo. Los habitantes vénetos tenían débitos y el gobierno temía que escapasen. El aislamiento se agudizó aún más durante la Revolución Mexicana, cuando los chipileños combatieron a los hombres de Emiliano Zapata, al cual consideraban un bandido.

En épocas de Benito Mussolini (1922 -1943), la Embajada de Italia les repartía uniformes con las “camisas negras”, símbolos del fascismo. Este hecho contribuyó al aislamiento y a la incomprensión de la gente.

Cuáles fueron las primeras actividades de los inmigrantes

Cuando llegaron los italianos, sólo existía un solo edificio: una vieja hacienda abandonada llamada “Hacienda Quitacalzones”.

Los terrenos nunca habían sido cultivados, tuvieron que esperar algunos años para comenzar a ver sus frutos. Los italianos introdujeron la azada, construyeron los primeros carros de dos ruedas y se dedicaron a la cría de ganado. Aplicando lo aprendido en Italia, se especializaron en la fabricación de lácteos. Elaboraron el queso y la panna "Chipilo", marca conocida en todo el país, usada en los tacos, enchiladas y burritos.

Los primeros negocios se llamaron “La nave Italia”, “Speranza”, calzados “Bortolotti”, lácteos “Stefanoni”, bar “Tornasorrento, farmacia “Trevisana”.

A qué se dedican hoy los habitantes de Chipilo

En el año 1980, con la introducción de la leche en polvo, la economía de Chipilo sufrió un duro golpe. Pero los chipileños no se amedrentaron y comenzaron a incursionar en el sector de muebles rústicos. Mitad de la población continuó con la cría de ganado y la elaboración de lácteos. La otra mitad se dedicó a la carpintería, fundaron la “Segusino”, enorme firma local que exporta a 50 países.

El dialecto de Segusino hablado en Chipilo

Después de más de un siglo y cinco generaciones, los habitantes de Chipilo conservan no sólo las características somáticas (rubios y ojos azules), sino también el dialecto original, un caso casi único en la historia de la emigración italiana.

El dialecto conserva todas las características lexicales y morfológicas del que portaron de Segusino; constituyendo un patrimonio lingüístico que debe ser protegido. Sobre el dialecto, que los mexicanos llaman “il talian” se han realizado diversos estudios, como “Cent’anni di emigrazione, una comunità veneta sugli altipiani del Messico" de los dialectólogos Mario Sartor y Flavia Ursini.

Los chipileños mexicanos vistos por los chipileños de Segusino

Chipilo ha sido siempre una ambigüedad, una reserva de vénetos en un mundo de indígenas, relación que no ha sido nunca fácil. Los vénetos acusaban a los indios de ser demasiado perezosos, mientras los italianos consideran el trabajo como diversión, disfrutan de alzarse cada mañana, sabiendo que hay algo para hacer.

La identidad cultural de los chipileños de Segusino es un patrimonio de valores positivos que pasan de generación en generación: el trabajo tenaz, la solidaridad, el sentido de la comunidad y el respeto a la familia y ancianos.