El gobierno chino levantó el pasado día 29 de abril las restricciones en vigor desde hace veinte años que negaban la entrada al país a los enfermos de SIDA. La prohibición se impuso en los años ochenta cuando no se sabía mucho acerca de esta enfermedad y de las modalidades del contagio. También se han levantado las restricciones para los afectados por lepra y por enfermedades de transmisión sexual.

La decisión del gobierno chino ocurre en concomitancia con el comienzo de la Expo de Shanghai que abrirá sus puertas el próximo sábado día 1 de mayo y que acogerá- según las primeras estimaciones- a cerca cuatro millones de visitantes.

En un comunicado oficial, el Gobierno de Pekín ha reconocido que el veto fue “inútil” dado que no impidió la proliferación de VIH en el país. A pesar de que los datos oficiales apuntan a que hoy en China hay alrededor de 319.000 enfermos de sida, las estadísticas reales difundidas por el mismo ministro de salud desvelan que el número real es de 740.000 infectados.

La enfermedad contagiosa más mortífera

En 2008 el gobierno chino admitió que el SIDA era la enfermedad contagiosa que produce el mayor número de muertos. Sin embargo, las campañas de prevención llevadas a cabo por el país han sido muy pocas, y los jóvenes chinos desconocen las principales medidas para evitar el contagio.

En los años 90, en la provincia de Henan se produjeron miles de casos de contagio a causa de la mala costumbre de los lugareños -machacados por el hambre- de vender su sangre, utilizando para la extracción las mismas jeringuillas. La censura gubernamental ocultó el caso, pero se estima que podrían haberse generado, en la sola provincia de Henan, entre 300.000 y dos millones de afectados y muchas personas murieron por falta de adecuadas curas médicas.

La reacción de la comunidad internacional ante el fin del veto

Las principales organizaciones internacionales han felicitado a China por su decisión. El secretario de las Naciones Unidas, Ban Kin-Moon ha elogiado al presidente chino, declarando que “las políticas y las prácticas punitivas sólo entorpecen la respuesta mundial al SIDA”.

Margaret Chan, directora general de la Organización Mundial de la Salud, ha subrayado que esas decisiones se tomaron en un momento en que “el SIDA estaba rodeado de miedo y desesperanza. Pero con la prevención y los tratamientos que están salvando millones de vidas, éste no es el caso ahora".

Hoy en día, 66 países en el mundo niegan la entrada a extranjeros afectados por el SIDA. El 1 de enero de este mismo año Corea de Sur y Estados Unidos levantaron un veto considerado discriminatorio por parte de la mayoría de la comunidad internacional.