Después de la crisis el dilema social de los niños de la calle se agravó. En septiembre de 2005, el gobierno en sus datos arrojaba una cifra de 4.000 chicos en la calle, formaban parte del 50% que había de pobreza en Argentina.

Esta situación refleja la realidad económica, política y social que vive el país, evidentemente.

Las razones por la que los chicos terminan en la calle suelen ser: la pobreza, el desempleo de los adultos, la muerte de los padres, enfermedades de los mismos, ausencia de sistemas sanitarios, el abandono, problemas de alcohol, drogas y delincuencia.

Estos marginados andan y deambulan por la ciudad, sin rumbo y sin destino. Viven el día a día, sobreviven. Sus derechos elementales; como el de una alimentación suficiente, nutritiva y balanceada, salud, educación, protección, vivienda digna, medio ambiente sano; están siendo sistemáticamente vulnerados.

Buscar soluciones

Atacar las causas de este problema impone que se tenga en cuenta el derecho de los niños a vivir con sus familias y esta cuestión tiene una consecuencia práctica, simple y concreta: considerar a las familias como parte de la solución, no del problema, y ayudarlas para que ellas puedan proteger a sus niños. El otro eje fundamental es la articulación de políticas públicas a favor de estos chicos, como una prioridad, una tarea indelegable del Estado.

En abril de este año, el ex presidente Eduardo Duhalde sostuvo que los menores de edad que viven en la calle en estado de indigencia total son "los nuevos desaparecidos" y no son una preocupación para el Gobierno nacional, al que calificó de "criminal" por no atender ese problema:

"Tenemos un problema enorme con la minoridad en la Argentina que no es tratado, ver a esos chiquitos de entre 7 y 9 años tirados ahí en la calle. Un gobierno que se dice progresista y en un país que tiene condiciones para que no pasen estas cosas: es criminal no atender ese problema", apuntó Duhalde.

Pobreza

Las personas de más bajos ingresos de la Argentina son víctimas de una realidad y de un modelo económico en el cual los beneficios son para las grandes elites.

Como consecuencia, estas familias se ven sin salida, tienen que buscar el pan a cualquier precio: juntando monedas, trabajando en condiciones infrahumanas y delinquiendo. Esto se convierte en un círculo vicioso ya que muchos de los que son encerrados por delitos son padres, quienes pierden la tutela de sus hijos. Estos niños son enviados a instituciones de menores hasta que cumplen 16 ó 18 años, edad en la que vuelven a las calles después de haberse criado y formado predestinados a vivir en ella y a ser futuros criminales.

UNICEF

Existen numerosas instituciones entre las que se encuentra UNICEF, que es la más reconocida mundialmente.

Entre sus obras más destacadas en nuestro país, podemos mencionar:

  1. Después de muchos años se promulgó una ley nacional de protección integral de los niños y adolescentes. Dicha ley establece las bases para un sistema de justicia de menores y exige que aquellos que viven bajo custodia se integren de nuevo en la sociedad. Cada provincia creará mecanismos para proteger a los menores de los abusos y la explotación.
  2. Se ha iniciado un programa nacional llamado Plan Familia para ayudar a las familias pobres, en el que se garantiza que sus niñas y niños asistirán a la escuela y recibirán atención sanitaria básica. Con el tiempo, el proyecto llegará hasta 500.000 familias.
  3. Se han preparado equipos de expertos en 24 pueblos marginados para que ofrezcan programas sobre nutrición, juegos y lecturas dirigidas a familias con hijas e hijos jóvenes. En la provincia de Tucumán, 30.000 niñas y niños y 7.000 mujeres embarazadas se han beneficiado de un programa integrado para mejorar el desarrollo de la primera infancia.
  4. UNICEF respalda varias iniciativas para reducir la repetición de cursos y el abandono escolar. En Buenos Aires, 4.000 adolescentes han retomado sus estudios como parte del proyecto "Desafío".
  5. UNICEF está haciendo una campaña para concienciar a la opinión pública sobre el trabajo infantil y la explotación sexual de las niñas y niños.
  6. Se ha creado una red de emisoras nacionales para fomentar la cobertura de las cuestiones que conciernen a las niñas y niños.
  7. UNICEF ha presentado un programa informático que permite a los gobiernos provinciales seguir los indicadores del desarrollo y controlar el bienestar de los menores.
Detrás de esas miradas perdidas, desorbitadas y hasta a veces llenas de odio, se esconde una víctima de maltratos, violencia, abusos físicos y emocionales.

Nadie sabe qué buscan, qué quieren o cómo sienten. Sin embargo, son vistos por la sociedad como potenciales delincuentes, y terminan presos, castigados por ser pobres.