El chancro blando, también conocido como chancroide, es una enfermedad de transmisión sexual bastante común en los países tropicales y sub-tropicales, pero poco habitual en el resto del mundo. Se caracteriza por la aparición de una o más úlceras dolorosas y supuración de los ganglios linfáticos inguinales. Se asocia a menudo a la falta de higiene y es frecuente entre jóvenes que suelen visitar asiduamente a las prostitutas. Estas suelen ser portadoras, aunque es en los hombres donde más incidencia tiene esta enfermedad.

Sintomatología y signos del chancro blando

Los síntomas del chancro blando aparecen entre los 4 y los 7 días posteriores de haber contraído la infección. La primera evidencia del chancro suele ser la aparición de una o más úlceras en los órganos genitales. Estas úlceras están rodeadas por un reborde rojizo delgado que no tarda en llenarse de pus. Al cabo de poco tiempo se rompe para dejar una herida abierta muy dolorosa. Esta úlcera puede estar localizada en el pene, la vagina, el ano, la vulva o el útero.

Hay que tener presente que debido al propio contacto –al rascarse, por ejemplo– la infección puede extenderse a los muslos, las mamas, los labios o a otras partes del cuerpo, ya que se trata de una enfermedad altamente contagiosa. En la mitad de las veces, aproximadamente, esta bacteria termina infectando los ganglios linfáticos de la ingle, inflamando las glándulas, que adquieren un carácter rígido y se tornan dolorosas. Esta inflamación, ocasionalmente, puede llegar a reventar.

Diagnóstico del chancro blando

Lo primero que hay que observar es que el paciente muestre una o más úlceras en la zona genital, lo que combinado con una adenopatía –término médico para referirse a un trastorno inespecífico de los ganglios linfáticos–, sobre todo si se trata de una adenopatía supurativa, puede considerarse, prácticamente, como un signo patognomónico –síntoma específico que en sí mismo basta para diagnosticar una enfermedad–.

Para confirmar el diagnóstico del chancro blando es necesario descartar la presencia de la bacteria Treponema pallidum, causante de varias enfermedades, sobre todo la sífilis, así como de la frambesia o el bejel, entre otras. Para ello se efectúa un examen microscópico de campo oscuro que debe realizarse, al menos, a partir de los siete días posteriores a la aparición de las úlceras. También deben descartarse otras enfermedades venéreas como el herpes genital o el sida.

La mitad de los hombres infectados con chancro blando, aproximadamente, suelen presentar una sola úlcera, mientras que en las mujeres pueden aparecer cuatro o más úlceras, aunque estas últimas muestran un cuadro sintomático algo menor. La localización de las úlceras es bastante específica; en el caso de las mujeres, en los labios menores. En cuanto a los hombres se aprecia una mayor incidencia en aquellos hombres que no han sido circuncidados.

Prevención y tratamiento del chancro blando

La prevención, tal y como sucede con todas las enfermedades de transmisión sexual, debería ser una de las primeras consideraciones antes de una relación sexual, empezando por una adecuada higiene personal, sobre todo después de haber mantenido relaciones. El sexo seguro, haciendo uso adecuado de los preservativos, y evitar un comportamiento excesivamente promiscuo, también contribuirían a minimizar el impacto de esta enfermedad.

Esta infección debe tratarse a base de antibióticos. Entre los más efectivos y utilizados se encuentran la azitromicina, la ciprofloxacina, la eritromicina y la ceftriaxona. En los casos donde se produzcan grandes inflamaciones de los ganglios linfáticos, será necesario proceder al drenaje, ya sea con aguja o con cirugía local.

Sobre esta enfermedad conviene saber que el hecho de padecerla no garantiza la inmunidad, por lo que puede volver a contraerse si no se toman las medidas profilácticas correspondientes. Por otra parte, si se lleva a cabo el tratamiento adecuado tiene un pronóstico favorable.

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