Un siglo de vida, un siglo de viajes por todo el mundo, un siglo de grandes obras en continua búsqueda de la luz perfecta de cada pigmento. Porque Chagall fue un artista polifacético, que experimentó todo tipo de técnicas plásticas dando vida a óleos, guaches, esculturas, cerámicas, vidrieras, desarrollando un estilo pictórico único e irrepetible donde el protagonista siempre fue el brillo que supo sacar de cada color.

Más de 150 obras, procedentes de todo el mundo, de colecciones privadas y museos como el MOMA y el Guggheneim de Nueva York, la Kunsthaus de Zürich, el Kunstmuseum de Berna, el StedelijiK Museum de Amsterdam, el Tel Aviv Museum of Arte, la Tate Modern de Londres han hecho realidad un viaje inolvidable por el trayecto artístico, expresivo y colorista de Marc Chagall, gracias a la labor del comisario, Jean Louis Prat y con la colaboración de Meret Meyer, nieta del artista.

Chagall, un artista independiente

Chagall debe mucho a las vanguardias del siglo XX, de ellas supo aprender, pero no puede encasillarse en ninguna, su estilo es único como el mundo y los personajes que representó en sus obras, fue capaz de crear su estilo personal que es un grito a la libertad y la audacia.

Muy fiel a sus orígenes: el mundo campesino de Vitebsk, su ciudad natal, la cultura y el universo judío, Chagall pinta, también, elementos relacionados a sus vínculos familiares. Célebre su frase “Siempre que puedo pinto vacas en el cielo”.

En tal sentido es llamativo lo que recordaba el Barón Thyssen:“Una vez le pregunté a Chagall por qué siempre pintaba vacas tocando el violín en los cielos de sus pinturas. Chagall simplemente me respondió que había crecido en el campo y por lo tanto, siempre había estado rodeado de vacas”.

La vida de Chagall fue muy larga, murió a los 98 años, el artista conoció el exilio, el drama de la guerra y la pérdida precoz de su esposa, experiencias que tienen cabida en su espacio pictórico que acoge el espectador envolviéndolo en sus visiones de lo imaginario. La exposición nos acompaña en las etapas del pintor en Vitebsk, donde nació en 1887, París, Nueva York y Saint-Paul de Vence, donde murió en 1985.

“El camino de la poesía”, en las salas del Museo Thyssen- Bornemisza

En la primera parte de la exposición el público se adentra en los orígenes de Chagall, el descubrimiento de la vanguardia parisiense, a la vez que se pueden contemplar los fabulosos grabados que Ambroise Vollard encargó al artista para ilustrar su edición de Las almas muertas de Gógol y de las Fábulas de La Fontaine.

Chagall realizó 107 grabados, entre 1924 y 1927, para ilustrar el texto del escritor ruso demostrando un dominio absoluto de las técnicas de punta seca y aguafuerte, dando forma a personajes fruto de su enorme fantasía y que asumen fisionomías casi caricaturescas.

En 1927 Chagall empieza a trabajar en las Fábulas de La Fontaine, creando una serie de ilustraciones, que entran en absoluta simbiosis con la fantasía y la ironía del escritor francés cuyas obras estaban pobladas de héroes de la mitología clásica y popular.

Años más tarde Chagall recibe un nuevo encargo por parte de Vollard: la ilustración de la Biblia. En la realización de los grabados el artista se remonta a su infancia y a la tradición judía de su pueblo natal y, por otro lado, alcanza una técnica de grabado de inmenso valor artístico.

“El gran juego del color”, en la Sala de las Alhajas de la Fundación Caja Madrid

La retrospectiva sigue en la Sala de las Alhajas. Aquí se puede apreciar aún más la importancia del color en las obras del artista, tanto en los óleos, como en los guaches y las cerámicas que realizó. Un uso del color que pretende sacar el brillo propio de la luz presente en cada pigmento.

También en las obras realizadas en blancos y negros apreciamos la importancia que el artista dio al uso del color jugando con la gran variedad de matices cromáticos existentes entre aquellos dos extremos absolutos.

En su obra La guerra, icono del drama que vivió el mundo en el siglo XX, notamos la oposición del gris, del negro y del blanco, frente a la nota roja de las grandes llamas lanzadas hacía el cielo oscuro.

Las magníficas doce litografías en color sobre papel de los cuatro cuentos de Las Mil y una noches junto a los óleos dedicados a uno de los grandes temas de Chagall, el circo, nos llevan otra vez al mundo mágico por el que el artista mostró gran interés a lo largo de toda su vida.

La exposición puede visitarse hasta el 20 de mayo de 2012.