En los últimos años la preocupación por la imagen corporal, tanto en mujeres como en hombres, tanto en jóvenes como en adultos, se ha convertido en una auténtica obsesión. De hecho según recientes estudios, los tratamientos de belleza han entrado en el ranking de las 10 principales prioridades de los ciudadanos.

Al albor de esta tendencia social han surgido multitud de negocios que cubren toda la gama de productos y servicios para conseguir los cánones de belleza que marcan la moda y los medios de comunicación. Un dato de última hora avala esta realidad: según datos facilitados por este sector, durante 2010 se incrementó un 2,5% el volumen de negocio alcanzándose la cifra de 2.400 millones de euros. Además en estos días se celebra en IFEMA el XIV Salón Look Internacional de Coaching, Belleza y Formación que en su última edición reunió a 400 expositores procedentes de 47 países.

¿Qué son los centros de belleza?

Bajo la denominación de centros de belleza se agrupa una amplia oferta de establecimientos que se ocupan, de una u otra forma, de la imagen corporal, a través de las siguientes especialidades:

  • Centros de depilación
  • Centros de adelgazamiento
  • Peluquerías
  • Estilistas
  • Centros de maquillaje
  • Centros de bronceado
No se incluyen en esta relación los centros de cirugía estética que aunque persiguen los mismos objetivos, al adentrase en el terreno sanitario precisan un tratamiento diferenciado.

Cómo surge la preocupación por la belleza

Sin duda hay que pensar que existen motivos psicológicos para que la gente desee mejorar su cuerpo o someterse a tratamientos para mejorar su aspecto físico. La naturaleza no regala la belleza de forma indiscriminada y por eso son muchos los que no se sienten suficientemente agraciados. De hecho al igual que se piensa que siempre se puede ser más rico, también se considera que la imagen corporal puede mejorarse. La publicidad y los medios de comunicación lanzan en este sentido numerosos mensajes.

Para convencer a las candidatas y candidatos a someterse a tratamientos de belleza, se recurre con mucha frecuencia a argumentos psicológicos con una doble motivación: cambia por dentro para sentirte mejor externamente, o a la inversa, mejora tu imagen para sentirte mentalmente bien. Como ejemplo baste recordar un mensaje publicitario concreto: "Pierde peso, te encontrarás bien, te verás mejor".

En definitiva, cuando la belleza no es un don de la naturaleza, puede ser un bien al alcance de todos. Resulta ilustrativa en este sentido una frase de Helena Runinstein, "No hay mujeres feas, sólo perezosas".

Precauciones cuando se acude a un centro de belleza o estética

Como se ha visto anteriormente la gama de centros dedicados a mejorar nuestra imagen es variada, y aunque cada centro tiene sus características específicas, es conveniente de forma general tener en cuenta las normas que deben cumplir y la información que deben facilitar a los clientes o usuarios de estos servicios.

La normativa que regula este sector establece los siguientes requisitos:

  • Los centros de suplementación dietética y productos de adelgazamiento, no se pueden anunciar como adelgazantes, ofreciendo grandes pérdidas de peso de forma rápida y sin esfuerzo, a través de mensajes como “adelgace diez kilos en una semana sin hacer dieta”.
  • Está prohibido igualmente que sugieran que su uso potencia el rendimiento físico, deportivo o sexual de la persona que lo consume.
  • Tampoco pueden utilizar términos como “natural” o “tradicional” para justificar su eficacia y la ausencia de efectos secundarios.
Por lo que se refiere a los centros de bronceado, depilación y peluquería, deben cumplir entre otros los siguientes requisitos:

  • Realizar, al menos una vez al año, una revisión de los equipos de bronceado, con el fin de comprobar que cumplen con las condiciones de emisión de radiación ultravioleta establecidas en la normativa.
  • Conservar las instalaciones en condiciones higiénicas, así como garantizar la adecuada limpieza y desinfección de los instrumentos, materiales y camas solares después de cada sesión.
  • Entregar al cliente un documento que le informe sobre los riesgos que puede tener esta práctica de bronceado para la salud.
  • Proporcionar a los usuarios unas gafas de protección desechables o esterilizadas que protejan los ojos durante la exposición.
  • Por último, en las comunicaciones comerciales y en la publicidad de los centros de bronceado está prohibido hacer cualquier referencia a que la exposición a los rayos UV tienen efectos curativos, preventivos o beneficiosos para la salud.
En cuanto a las peluquerías los posibles problemas surgen del descontento con el resultado del servicio, referente al color solicitado para el tinte, o sobre el corte de pelo que se ha realizado. Esto, en definitiva, depende de múltiples factores, y sobre todo contiene un gran componente subjetivo sobre la percepción del resultado o acabado y por tanto es difícil probar la negligencia o la responsabilidad del profesional de este tipo de establecimientos.

Culto al cuerpo responsable

Como se ha podido comprobar los medios y productos que permiten mejorar la imagen corporal son muchos y sin duda eficaces, pero es importante que esta preocupación por la estética no se convierta en una obsesión. Es fundamental no poner en peligro en ningún momento nuestra salud y para ello acudir solamente a especialistas que cumplan todos los requisitos legales, aunque el coste sea más elevado. De no hacerlo, la belleza puede salir muy cara.