El concepto de sexualidad no se reduce a relaciones coitales, incluye atenciones, comunicación, detalles, besos, caricias y demás expresiones de la sensibilidad y el amor en las que toman cuerpo las relaciones eróticas, esenciales para el sostenimiento profundo del desarrollo psicoafectivo, pilar imprescindible para una vida sana y trascendente.

Nociones de Geriatría

La sexualidad implica un delicado equilibrio entre aspectos físicos y emocionales. La forma como uno siente puede afectar el desempeño. Muchas mujeres son más libres para disfrutar del sexo a medida que envejecen. Después de la menopausia ya no corren el riesgo del embarazo. Si tampoco creen que por canas y arrugas pierden atractivo, las relaciones sexuales permanecen vigentes.

A medida que avanza la edad en los hombres, necesitan más tiempo para sentirse sexualmente excitados. Hacia los 65 años, entre el 15 y el 25% sufren impotencia. La excesiva preocupación por este padecimiento puede subir el estrés y agravar esta disfunción. Sin embargo, aun los problemas más graves de salud no impiden tener amor y sexo en la tercera edad.

La masturbación es una actividad sexual satisfactoria para algunas personas de edad, especialmente mujeres y hombres solteros, viudos, o divorciados, o cuyas parejas viven lejos o están enfermas. Como las mujeres viven más que los hombres, las mayores de edad pueden tener problemas para encontrar pareja.

Prejuicios contra el sexo de los mayores

Sin negar que a partir del otoño de la vida se presenta una acumulación de cambios fisiológicos, los cuales influyen de manera negativa en la intimidad, como el principal órgano sexual es el cerebro, durante las relaciones en la vejez, lo determinante para mantenerse activo son las ideas, valores y normas asumidas acerca de la sexualidad. No obstante, el amor otoñal sigue resistiendo críticas, rechazos y oposiciones familiares. Además por la desinformación sobre el envejecimiento y la sexualidad, los prejuicios se perpetúan.

Sobre la pobre sexualidad en los ancianos, dos hechos contribuyen a esa falsa creencia: la pérdida de la capacidad reproductiva en las mujeres y la disminución de encuentros sexuales de ambos géneros, debido a falta de oportunidades.

Efectos de la educación sexual represiva en la vejez

La educación sexual represiva afecta negativamente la sexualidad de los mayores. A la mujer socialmente se la presiona para que se“comporte” como asexuada. Al hombre, la crítica le cuelga la etiqueta de “viejo rabo verde” a quien se atreve a disfrutar de su sexualidad plenamente. Según los estereotipos está mejor visto que los varones se emparenten con parejas más jóvenes que al revés.

Actualmente, aunque la atención a la tercera edad ha alcanzado logros notables, entre muchos familiares persisten actitudes retrógradas. Ciertamente incluso los hijos liberados, consideran las relaciones de adultos mayores como algo impropio.

Debido a la incomprensión familiar, numerosas personas de edad avanzada por vergüenza y culpa, se privan de relaciones sexuales y de pareja, sumiéndose en cuadros de depresión crónica y de soledad traducidos en graves deterioros de su calidad de vida.

Psicogeriatría y psicogerontología

Hasta los años 80 del siglo XX, la actividad sexual de los ancianos dejó de ser considerada como conducta inapropiada. A partir de entonces la consulta con psicogeriatras y psicogerontólogos se ocupa del tratamiento especializado de los cambios en el erotismo que sobrevienen con el envejecimiento.

Aunque la frecuencia de la actividad sexual decrece con la edad, muchos octogenarios siguen siendo sexualmente activos. Según el estudio La Sexualidad después de los 65 años: "Más de la mitad de hombres con 90 años de edad refieren mantener interés sexual, aunque solo alrededor del 15% se consideran sexualmente activos". Cabe subrayar que el deseo sexual humano está más relacionado con motivaciones emocionales que genitales.

Socialmente, sobre la figura de una mujer anciana se proyectan más exigencias estéticas que las demandadas al cuerpo de un hombre viejo. Más allá de la belleza, mientras la sequedad vaginal se supera fácilmente con un lubricante, los hombres (sin el apoyo de la pastilla azul), pueden tener incómodas dificultades con la erección.

Aunque existen grandes diferencias individuales entre hombres y mujeres, todos los ancianos tienen la capacidad de sentir, emocionarse y ser portadores de deseos sexuales intensos. La sexualidad en la vejez suele mantener un nivel funcional adecuado en ambos sexos.

La sexualidad en la tercera edad y sus pendientes

Distinguir entre un comportamiento sexual aceptable y lo no sano en la intimidad de los ancianos, suele ser una tarea compleja cuando no se logra identificar las barreras específicas que les impiden satisfacer sus necesidades eróticas.

En ese orden de ideas, prevenir la soledad y atender las necesidades de contacto emocional que tienen los ancianos precisa de un marco institucional de respeto irrestricto a su privacidad y de una cultura social que fomente la dignidad en el ejercicio de la sexualidad de personas de la tercera edad en todos los espacios, incluyendo los asilos.