La celulitis es una enfermedad que aqueja a más del 85 por ciento de las mujeres, apareciendo muy difícilmente en hombres. Es la acumulación de tejido adiposo que genera nódulos de grasa, agua y toxinas, y que se identifica por la presencia de zonas poceadas en la dermis, principalmente en glúteos, piernas y abdomen.

El origen de esta adiposidad localizada se debe a varios factores, entre ellos la retención de líquido o la falta del mismo, la alteración de la circulación de la hipodermis, falta de actividad física o sedentarismo, dieta insalubre con alto contenido de grasas, cambios hormonales e historia genética.

Tratamientos

El primer paso para tratar este problema es identificarlo. Existen tres grados de celulitis, que se pueden distinguir con sólo tocar la piel:

  • Grado 1: sólo al presionar la zona se observan algunos pozos.
  • Grado 2: la “piel de naranja” se ve a simple vista.
  • Grado 3: se reconocen desde lejos zonas afectadas y al presionar la piel se siente dolor.
Para poder empezar un tratamiento adecuado al tipo de celulitis, es primordial consultar a un médico especialista en estética corporal, que identifique el origen y analice el organismo y la piel de la persona. Es el médico quien indicará la “hoja de ruta” que debe seguir el paciente, empezando por una dieta y ejercicios acordes a su salud, los aparatos que debe utilizar y la crema que acompañará el tratamiento.

Nutrición

Es importante mantener una dieta saludable, con bajo contenido de grasas y abundante agua para eliminar toxinas. Se debe tener cuidado, porque si el origen de la celulitis es la retención de líquido, no debe tomarse más de lo necesario. Se recomienda no consumir bebidas gaseosas por su alto contenido de azúcares.

También existen tisanas especialmente elaboradas para combatir la celulitis, que se pueden tomar como infusión varias veces al día. El té verde es un excelente antioxidante, que ayuda a eliminar el líquido y las toxinas.

Cuerpo en movimiento

Para aquellas personas que están excedidas de peso, lo principal es reducir medidas realizando ejercicios aeróbicos, como bicicleta, elíptico y escalador. No es recomendable correr o realizar actividad de impacto, ya que acentuará aún más la piel de naranja. Tampoco se debe levantar peso, porque eso endurecerá los músculos y la grasa.

Luego de bajar de peso, se deben hacer ejercicios localizados para endurecer los músculos. Los más fáciles y eficientes son las estocas, sentadillas, glúteos en posición de banco, abductores y abdominales. Las repeticiones van desde tres series de quince en adelante y se puede agregar peso incluyendo tobilleras.

Innovaciones tecnológicas: aparatología

En los últimos años, la tecnología ha avanzado de tal manera que los centros de estética ofrecen en sus servicios varios aparatos que tratan de forma diferente este problema. Entre ellos:

  • Presoterapia: el paciente se recuesta en una camilla, introduciéndose en dos botas que lo cubren desde los pies hasta el abdomen. Las botas se inflan, primero tomando el contorno de la figura, y luego en secuencias de algunos segundos van presionando las diferentes partes del cuerpo, efectuando un masaje estimulador de la circulación venolinfática en el organismo. Ayuda a eliminar la retención de líquido y aliviar las piernas.
  • Termoterapia: se envuelven los muslos y el abdomen con unas mantas que actúan aumentando la temperatura corporal. El calor produce la degradación de los triglicéridos (grasas) que están almacenados en los adipositos. De esta manera, se produce una eliminación gradual y progresiva de la celulitis y una reducción de talla.
  • Vacuumterapia: es una técnica francesa que realiza un masaje facilitando el drenaje del líquido retenido en las células. Se utiliza una especie de aspiradora, que al presionarla contra la zona se produce una succión. Permite estimular la irrigación sanguínea de la dermis e hipodermis produciendo en la piel sorprendentes mejoras en su aspecto. Es una de las mejores alternativas terapéuticas contra la celulitis.
  • Radiofrecuencia: este método es utiliza para tratar la flacidez, especialmente en la zona del abdomen, pantalón de montar y glúteos. El equipo emite una onda eléctrica que provoca la elevación de la temperatura profunda de la piel en la zona tratada, haciéndole creer al cuerpo que existe una agresión, y el organismo reacciona enviando todos los elementos regeneradores que posee. De esta manera, los tejidos se regeneran de forma natural.
Estos tratamientos se deben realizar con cierta regularidad y durante algún tiempo para obtener los resultados esperados. Y luego, hay que preocuparse por mantenerlos. De esta manera no sólo se estará atacando a un enemigo de la estética femenina, sino que además se generarán hábitos que ayudarán a tener una vida más saludable. Porque belleza y salud van de la mano.