Los celos son una manifestación emocional y conductual natural del ser humano. Se producen como consecuencia de la percepción de una amenaza externa, y se traducen en un “miedo a perder algo que valoramos”. Los celos naturales nos hacen darnos cuenta de las cosas que queremos o apreciamos, ya que no queremos perder aquello que nos satisface. La línea que separa los celos naturales de los patológicos puede ser muy estrecha, dependiendo de la forma de ser y circunstancias de cada persona.

Cuando los celos naturales se convierten en algo patológico

La palabra patología proviene del griego y deriva de la palabra “pathos“, que significa sufrimiento o padecimiento. Se utiliza para hacer referencia al estudio de las enfermedades en sentido amplio, como estados anormales de causas conocidas o desconocidas. Por lo tanto, al hablar de celos patológicos haremos referencia a los celos sin ningún tipo de fundamento, y con la característica de que producen gran sufrimiento a la persona que los padece y a los que le rodean.

Cuando alguien sufre de celos patológicos va a tener un sentimiento de poseer a la pareja. Va a creer que la pareja es “propiedad exclusiva” de él o de ella y los celos se van a convertir en el centro de la relación amorosa. Todo va a girar en torno a los celos sufridos. El miembro “celoso” controlará a todas horas lo que hace el otro, llegando a agobiar, prohibir conductas, chantajear, e invadir el espacio personal del otro miembro. Estas conductas pueden dar lugar a la pérdida de la pareja, efecto contrario al deseado por el que sufre los celos.

Perfil de la persona celosa

Las personas muy celosas suelen compartir una serie de características comunes:

  1. Baja autoestima. La baja autoestima puede hacer pensar que no valemos lo suficiente para que nos quieran.
  2. Falta de confianza en uno mismo. Muy relacionado con la autoestima, la falta de confianza, hace ver amenazas externas donde no las hay, es decir, veremos cualquier cosa como amenazante para la relación de pareja.
  3. Dependencia emocional. Las personas dependientes necesitarán tener a una persona siempre a su lado para sentirse completas.
  4. Historias de celos vividas anteriormente. Haber presenciado escenas de celos en el pasado, ya sean escenas producidas por los padres u otros familiares, hará que nos volvamos más propensos a experimentar este tipo de emoción.
  5. Traiciones pasadas. Haber vivido traiciones en anteriores relaciones condiciona la forma de comportarse en las relaciones actuales.
  6. Personalidad. Diferentes tipos de personalidad, serán más propensos a sufrir celos que otros. Las personalidades neuróticas o histriónicas serán más proclives a sufrir celos.

Qué hacer ante una pareja muy celosa

  • En primer lugar, debemos hablar de forma relajada con nuestra pareja y que nos explique cuáles son sus miedos y por qué cree que los tiene. Analizar si los celos se deben a traiciones pasadas o hacia determinadas conductas, guiará la forma de enfrentarse a ellos.
  • Es importante mostrar empatía hacia el miembro que sufre los celos. Dar la espalda al problema no va a traer nada bueno, puesto que los miedos infundados de la persona celosa aumentarán.
  • No es necesario contarle absolutamente todo lo que hacemos a la persona celosa, ni contarle todas las personas con las que hemos estado hablando o realizando actividades durante el día. Bastará con ser más comunicativo y mostrar que “no tenemos nada que ocultar”.
  • Normalizar ciertas conductas que producen celos. Si una persona es celosa ante una conducta determinada, habrá que hacerle ver a la pareja que son cosas completamente normales. Por ejemplo, si una persona siente celos cuando su pareja realiza actividades con personas del sexo opuesto, invitar a la pareja en alguna ocasión cuando se realizan estas actividades, favorecerá la confianza; la persona celosa podrá comprobar por sí misma que se trata de una situación natural.
  • Favorecer el cariño en la pareja. Mostrar afecto a la persona celosa favorecerá su autoestima y confianza.
En definitiva, intentar comprender los celos de la pareja (analizar sus miedos y razones) y hacerle ver que sus celos son infundados, será el primer paso para la recuperación del buen funcionamiento de la pareja.

Sin embargo, no intentar comprender, o hacer caso omiso a las demandas de atención de la pareja, hará que los celos aumenten de forma considerable llegando a poder producirse la ruptura.