Cada vez es más frecuente en las consultas de psicología y terapia de pareja, los casos en los que se producen celos o malentendidos debidos al pasado de la pareja.

Los conflictos se producen cuando las personas no son capaces de comprender el pasado de la persona con la que están iniciando una nueva vida.

Al llegar a una determinada edad e iniciar una nueva relación de pareja, hay que tener en cuenta que la persona que se está conociendo puede venir de numerosas situaciones: puede ser una persona separada, puede tener hijos de anteriores relaciones, puede que sea una persona que nunca haya tenido una relación seria, y múltiples casos más.

Evidentemente, la edad va a ser un factor importante, ya que la historia de vida pasada no será la misma en personas de 20, 30, 40, 50 años o más.

Las situaciones que suelen generar más conflictos sobre el pasado de la pareja se deben a:

  • Ha tenido muchas relaciones de pareja cortas y con poco sentimiento asociado a ellas.
  • Ha tenido una relación de pareja muy significativa.
  • Ha tenido varias relaciones de pareja significativas.
El pasado de la pareja, va a influir en mayor o menor medida, en la forma en que se establezca la futura relación.

Muchas relaciones cortas poco significativas

Los estereotipos más frecuentes que se suelen tener hacia este tipo de personas son:

  • Tienen una carácter difícil (algo tendrá para que nadie haya querido estar con él/ella durante un periodo largo).
  • Tienen miedo al compromiso.
  • No desean tener responsabilidades.
  • Son egoístas.
Pocas veces la nueva pareja llega a pensar que las circunstancias de la vida de esta persona le puede haber llevado a no “dar con la persona adecuada” para establecer una relación de pareja duradera.

Las personas que deben adaptarse a este pasado, no lo tendrán nada fácil, puesto que deberán luchar ante numerosas dificultades y superar por completo estos estereotipos.

Esto se hará a través de la comunicación, entendiendo y comprendiendo la historia de vida del otro.

Relación de pareja muy significativa

Esta es la situación que más conflictos genera a la hora de iniciar una segunda relación de pareja. Esto se agrava cuando la “segunda relación” comienza entre los 30 y 40 años de edad. A partir de los 40 años de edad, se tiene mucho más asumido que la persona que se va a conocer ha tenido alguna relación significativa o varias, incluso la propia persona puede estar en su misma situación. Es mucho más probable que ambas personas que van a conocerse tengan un pasado parecido.

Cuando esto se da entre los 30 y 40 años, sobre todo más cerca de los 30 se pueden dar situaciones muy diferentes. Pueden conocerse dos personas, una que haya tenido una relación de pareja desde la adolescencia y otra que nunca haya tenido una relación de pareja seria. Esto supondrá que la persona a la que se está conociendo ha tenido una relación de pareja anterior, con la que puede tener hijos o no, o haya podido estar casado/a o no.

El patrón general suele ser de personas que han iniciado una relación de pareja desde la adolescencia y han permanecido hasta la actualidad, por lo tanto, todo lo que han aprendido de la vida y del amor lo han aprendido junto a otra persona. La nueva pareja suele experimentar grandes celos debido al hecho de sentirse como “el segundo plato”.

Estas personas suelen experimentar:

  • Baja autoestima: sienten que aún queda algo de amor hacia la ex pareja.
  • Sentirse poco valorados: piensan que “cuidaban” más a la otra persona.
  • Sentirse poco deseados: piensan que el sexo con la otra persona era mejor.
  • Sensación de vacío o descompensación emocional: “yo lo vivo todo por primera vez con él/ ella y para mí es especial, pero para él/ella no lo es porque ya lo experimentó anteriormente con otro/a”.
  • Solución de conflictos: cuando se dan conflictos tienden a pensar que con la ex pareja no sucedían los mismos problemas.
Las personas que experimentan esta situación deben aceptar antes de iniciar la relación, el pasado de la pareja.

Aceptar supone entender sin dolor todo lo que ha vivido la pareja. Aceptar supone entender que durante un tiempo amó a otra persona y por lo tanto tiene capacidad para amar. También supone entender que habrá sentimientos de cariño y aprecio hacia la persona que durante un periodo largo supuso parte de su vida.

Por último, aceptar supone entender que si la persona desea iniciar una nueva relación es porque se siente plenamente preparado para ello, y si la anterior relación fracasó es porque no funcionó y, por lo tanto, no hay razones para pensar que el pasado fue mejor.

Para enfrentarse a este tipo de pasado la persona debe ser psicológica y emocionalmente fuerte, para poder entender y aceptar esta situación sin que suponga un ataque personal.

Si la persona es frágil emocionalmente, no es aconsejable iniciar una relación con una persona con este tipo de pasado porque siempre acarreará celos y malentendidos.

Varias relaciones significativas

Este tipo de pasado suele generar sentimientos parecidos al anterior. Lo que suele ocurrir es que en el caso de experimentar celos, se suele decantar por alguna de las relaciones pasadas (la relación que la nueva pareja considere que haya sido la más significativa).

También suele ocurrir que en diferentes áreas se experimentan celos por distintas parejas pasadas. Así por ejemplo, en las relaciones sexuales se puede experimentar celos por una de las parejas, y en el ámbito afectivo por otra.

No obstante, este tipo de pasado genera menos conflictos o celos que el anterior.

Celos

Sentir celos no es negativo en sí mismo. Los celos son una respuesta natural del ser humano, como miedo a perder aquello que se ama.

Tener celos del pasado significa entender que el pasado de la otra persona siempre fue mejor que la situación presente. Las personas que experimentan celos del pasado creen que no pueden ofrecer algo tan bueno como lo vivido anteriormente, debido a un pobre autoconcepto.

Obviamente, una nueva relación de pareja no será próspera cuando se piensa de esta manera.