La localidad murciana de Lorca sufrió en la tarde del 11 de mayo de 2011 dos terremotos cuyo balance final resultó trágico: nueve víctimas mortales; centenares de heridos; importantes daños estructurales en viviendas y comercios y miles de desplazados fuera de sus hogares.

El primero de los temblores se registró a las 17.05 horas con una magnitud de 4,5 en la Escala de Richter. El segundo seísmo sucedió a las 18.45 horas y su magnitud de 5,1 produjo las más graves consecuencias.

Medición de los terremotos

La escala sismológica de Richter, también conocida como escala de magnitud local (ML), es una medición logarítmica.

Es decir, que los efectos de un seísmo se intensifican progresivament de acuerdo a las magnitudes de la escala. Estos efectos son la consecuencia del paso de las ondas sísmicas a través de las capas terrestres y de su llegada a la superficie.

Según esta gradación, estos temblores fueron de tipo medio y sus consecuencias no deberían haber supuesto más que ligeras grietas en las paredes y un moderado balanceo con caída de pequeños objetos.

Efectos del seísmo de Lorca

Sin embargo, desgraciadamente, la realidad fue muy distinta. Cornisas, voladizos, campanarios y multitud de elementos arquitectónicos (tanto del interior como del exterior de los edificios), literalmente sepultaron un gran número de calles de Lorca.

Según diversos expertos, como el geólogo Ramón Capote o el representante del Instituto Geográfico, José Manuel Martínez, la superficialidad del epicentro del terremoto, a sólo un kilómetro de profundidad, ha incidido directamente en la violencia con la que se ha sentido el movimiento y sus repercusiones destructivas.

El urbanismo a examen tras el temblor sísmico

Pero, además de estas peculiaridades naturales, otros expertos señalan como causa de los virulentos efectos de este terremoto a una mala planificación urbanística.

"Edificios con varios siglos de antigüedad y otros de cincuenta o sesenta años son claros candidatos a colapsarse ante un seísmo de estas características", señalaron responsables del Colegio de Arquitectos de Madrid.

Por su parte, Luis Suárez, presidente del Colegio de Geólogos, fue más incisivo: "derrumbes de edificios producidos tras el terremoto que ha sacudido la localidad murciana de Lorca se deben a daños previos en los mismos ".

Una vez superadas y atendidas las emergencias corresponderá estudiar sí la normativa de edificación, que desde 2002 incluye medidas antisísmicas, ha sido aplicada correctamente.

El sureste español, que incluye Granada, Almería, Murcia y el sur de la provincia de Alicante es la zona de más peligrosidad sísmica en España.

Las placas tectónicas en las causas de los terremotos

Esto se debe a la proximidad con las placas tectónicas africana y euroasiática. Estas placas se están acomodando en un proceso que lleva millones de años. Habitualmente, estos movimientos son lentos e imperceptibles, pero en algunos casos estas placas chocan entre sí como gigantescos témpanos de tierra sobre un océano de magma presente en las profundidades de la Tierra, impidiendo su desplazamiento.

Entonces, una placa comienza a desplazarse sobre o bajo la otra originando lentos cambios en la topografía. Pero si el desplazamiento es dificultado, comienza a acumularse una energía de tensión que en algún momento se liberará y una de las placas se moverá bruscamente contra la otra rompiéndola y liberándose una cantidad variable de energía que origina el terremoto.

Además, Lorca se encuentra sobre la llamada Falla de Alhama, circunstancia que hace que se multipliquen los riesgos de movimientos sísmicos importantes.

Consecuencias trágicas del movimiento de tierra en Lorca

Tal y como se ha referido al comienzo de este artículo, el desastre supuso la muerte de nueve personas (entre ellas un niño de trece años y dos mujeres embarazadas); más de trescientos heridos y diez mil desplazados o desalojados; así como el 80% de las viviendas de la ciudad con diversos daños.

Muchas de ellas actualmente declaradas inhabitables "y que tendrán que ser demolidas", advierte el arquitecto Agustín Acosta, uno de los técnicos responsables de calificar el daño producido en los edificios.