La violencia que se ha generado en las últimas semanas en Costa de Marfil ha vuelto a poner en la escena pública los viejos problemas del centro y sur del continente africano: disputas étnicas, religiosas y gobiernos autoritarios.

El conflicto en Costa de Marfil, país que es el mayor productor de cacao en el mundo y del que provienen figuras del fútbol como Didier Drogba, ha cobrado la vida de más de 1.000 personas, de acuerdo con informaciones reveladas por la revista Semana de Bogotá.

Reacción de Naciones Unidas

El motivo principal por el que se viven días de terror en esta nación del occidente de África es que el actual jefe de Estado, Laurent Gbagbo, no aceptó la victoria de Allasane Outtara en las elecciones de noviembre de 2010, por considerar que hubo fraude en el conteo de votos en la zona norte del país.

En efecto, la Corte Suprema de Justicia de Costa de Marfil, confirmó que habían sucedido irregularidades en esa parte del territorio y dio validez a la denuncia del presidente, al que le concedió la victoria.

La decisión de la Corte fue cuestionada por Naciones Unidas, quien hizo una investigación sobre el caso. Finalmente, la ONU concluyó que no había razones para invalidar las elecciones y mucho menos para darle la victoria a Gbagbo. Entonces este organismo decidió intervenir y exigió la renuncia del presidente.

Sobre este tema, voces como las de Ama Mazama y Molefi Kete Asante, funcionarios de la Asociación de Estudios Africanos, han expresado a este colaborador de SUITE101.NET que hubo un irrespeto a la legislación e instituciones de Costa de Marfil. "Los observadores de Naciones Unidas no tuvieron en cuenta los reportes sobre los fraudes antes de declarar a Outtara como el ganador de los comicios electorales".

Las razones de la guerra en Costa de Marfil

A raíz de la negativa de Gbagbo a dejar el poder, los seguidores de Outtara decidieron tomar las armas y por medio de ellas derrocarlo. La respuesta de quienes son fieles a Gbagbo fue igualmente violenta, lo que desencadenó un conflicto bélico entre los partidarios de los dos políticos.

Debido a esta situación, la ONU, a través del Consejo de Seguridad, decidió enviar a los Cascos Azules (militares vinculados a Naciones Unidas) para que mediaran en la contienda que se vive en estos días en Costa de Marfil.

Historia del conflicto en Costa de Marfil

No es casual que Laurent Gbagbo y Alassane Outtara hayan llevado a su gente en los últimos meses a una guerra civil. Ambos representan a diversos sectores de la población, que tienen entre sí diferencias sustanciales.

Gbagbo es heredero de aquellos que son descendientes de marfileños, una cultura nacionalista y cristianos radicados en el sur. Mientras, Outtara es hijo de extranjeros que, como muchos otros, y en su mayoría musulmanes, se asentaron en el norte del país por la bonanza del cacao.

Los distanciamientos entre los del sur y los del norte son evidentes. Por ejemplo, Gbagbo le impidió a Outtara participar en las elecciones del año 2000 por no ser hijo de personas nacidas en Costa de Marfil. Así bien, la historia reciente de esta nación, en épocas pasadas considerada la colonia más importante de Francia, muestra una división étnica y religiosa que ya ha tenido consecuencias catastróficas, como lo fue la guerra que se dio de 2002 a 2007.

El eterno anhelo de poder

¿Por qué no suelta el poder Gbagbo? Horace Campbell, reconocido profesor de Estudios Africanos y Ciencias Políticas de la Universidad de Syracuse, en Nueva York, dijo a este reportero de SUITE101.NET:

El señor Gbagbo no quiere irse por la misma razón que el General Franco estuvo en el poder por más de 40 años. Es la misma razón por la que el histórico presidente de República Dominicana, Trujillo, estuvo en el poder más de 30 años o por la que Hosni Mubarak en Egipto también estuvo por 30 años”.

En cuanto al gobierno de Gbagbo, Campbell señala que “aprendió un montón de la impunidad de Robert Mugabe, otro líder que ha estado en el poder por 31 años”. Mugabe es el actual presidente de Zimbabwe.

Alternativas al Conflicto

La problemática en Costa de Marfil tiene dos causas principales. La primera de ellas, que en el poder está un hombre obsesionado con la presidencia y la segunda, que existen unos conflictos étnicos y religiosos desde hace unos años causantes de heridas en los marfileños que aún no sanan y dividen a la población en dos.

Por su parte, Naciones Unidas está en una posición incómoda pues tendrá que explicar en qué se basaron para declarar a Outtara como el ganador de las elecciones y no darle importancia a la resolución de la Corte de un país que agoniza y se sume en el caos.