En los hombres que sufren esta dificultad, el orgasmo se produce después de un largo período de excitación normal. La mayoría no eyaculan durante el acto sexual, sino que lo hacen a través de la masturbación, o a través de otras actividades sexuales diferentes al coito.

No tienen ninguna dificultad en conseguir la erección y, aunque tienden a alcanzar unos niveles altos de excitación sexual, no son suficientes para llegar a eyacular.

Algunos hombres son incapaces de eyacular

Los casos más extremos se producen cuando hay una incapacidad manifiesta para eyacular, independientemente de la estimulación que esté recibiendo el sujeto, incluyendo la masturbación.

Se ha observado que los hombres con esta dificultad creen, erróneamente, que dedicándole mucho más tiempo al acto sexual podrán tener una estimulación mayor y, de esa manera, conseguir la eyaculación.

Factores físicos que influyen en su aparición

En la aparición de esta dificultad, en principio, parece que influyen algunas de las enfermedades neurológicas que afectan al sistema nervioso que controla la respuesta de eyaculación, pero se ha demostrado que la incidencia de dichos trastornos orgánicos en este tipo de problemas es mínima.

Los factores psicológicos explican la eyaculación retardada

Suele estar presente la ansiedad y, también, el miedo a no estar a la altura de la pareja. Muchos de estos hombres temen que no se les considere suficientemente hombres por no llegar a eyacular, consiguiendo con todo esto que el problema persista.

Algunos de estos varones suelen ser controladores natos, es decir, tratan de ejercer un control muy severo sobre sus sensaciones, discriminando el más mínimo cambio sensorial que perciben. Este control tan estricto correlaciona negativamente con el placer y, por tanto, pueden llegar a perder las sensaciones placenteras del momento, bajando notablemente el nivel de excitación, tan necesario para eyacular.

La educación también influye en esta dificultad

Los hombres que han recibido una educación sexual muy represiva y estricta pueden tener problemas en las relaciones sexuales.

También se ha demostrado que la forma en la que se masturben puede causar la eyaculación retardada. Si acostumbran a masturbarse con bastante frecuencia, enérgicamente y empleando largo tiempo, pueden llegar a padecer esta disfunción.

Inhibición de la eyaculación por falta de deseo sexual

El sexólogo norteamericano Bernard Apfelbaum cree que la inhibición de la eyaculación puede ser mantenida por un problema de deseo sexual, porque aunque este grupo de hombres consigue sin ninguna dificultad la erección, muy frecuentemente, no están interesados por la relación sexual, molestándoles incluso llegar a tener una erección con tanta facilidad, sabiendo en su fuero interno que no están apenas excitados.

La eyaculación retardada también se produce en los que solamente están pensando en la eyaculación: están tan preocupados, que se olvidan de disfrutar las sensaciones del presente, se saltan las etapas de la excitación, contrayendo el músculo pubo-coccígeo y apresurando el ritmo, consiguiendo de esta forma retardar la eyaculación y perjudicar la relación sexual.

Unas prácticas inapropiadas desarrollan la eyaculación retardada

Algunos hombres están tan obsesionados en dar placer a sus parejas que se olvidan de ellos mismos. Creen que retrasando la eyaculación, la mujer disfrutará más y lo que hacen, así, es contribuir a desarrollar la eyaculación retardada.

Otra práctica errónea es la de retirarse de la vagina cuando piensan que van a eyacular. Esta práctica muchos la utilizan como método anticonceptivo, pero en realidad no funciona y cuando se realiza de una forma habitual puede provocar la eyaculación retardada.

Los problemas de pareja y la aparición de dificultades sexuales

El psiquiatra Judd Marmor, presidente de la American Psychiatric Association, afirmó el papel fundamental que, en determinados casos, pueden llegar a tener los problemas de pareja en la aparición de dificultades sexuales.

La eyaculación retardada puede desencadenarse a raíz de un enfado. También la puede provocar una forma errónea de abordar los conflictos diarios, o los celos surgidos por falta de confianza. Estos problemas de convivencia pueden convertirse en dificultades sexuales, si no se saben gestionar convenientemente.

Aceptar el problema es el camino hacia la solución

Aceptar que existe un problema, supone ya la mitad de su solución. La eyaculación retardada no es una consulta habitual en sexología, porque las personas que la sufren esperan mucho tiempo antes de decidirse a ir a la consulta de un profesional. No saben que en la medida en que el problema no se afronte éste se agudizará más, necesitando, después, mucho más tiempo para la recuperación.