Catwoman ha brillado siempre como personaje secundario de Batman y, en sus propias series regulares, en determinadas etapas a cargo de destacados guionistas y dibujantes. Pero si se trata de historias autoconclusivas con Catwoman como cabeza de cartel, Si vas a Roma es probablemente la más conocida. El contexto ayuda mucho, ya que es el relato con el que Jeph Loeb y Tim Sale llenaron los huecos en las presencias de Catwoman y Selina Kyle en la reputada Victoria oscura. Y, con un tono diferente y adecuado a su felina protagonista, es la guinda en el trabajo de esos autores en el universo de Batman.

Al tiempo que ‘Victoria oscura’

ECC Ediciones reedita Catwoman. Si vas a Roma al precio de 16,50 euros. Este es uno de los cuatro volúmenes que forma parte del cofre Grandes autores de Batman: Jeph Loeb y Tim Sale, a la venta por 100 euros. El libro incluye los seis números de la miniserie publicada originalmente por DC Comics entre noviembre de 2004 y agosto de 2005, además de un prólogo de Mark Chiarello, director artístico de DC, una reducida galería de bocetos y la explicación de cómo se elabora una página, desde el primer dibujo a lápiz hasta el final del coloreado.

Al final del quinto episodio de Victoria oscura, Selina Kyle se marcha de Gotham, dejando una nota de despedida para Bruce Wayne y Catwoman reaparece en las últimas páginas del duodécimo capítulo. Victoria oscura acabó de publicarse a finales del año 2000 y casi cuatro años más tarde Loeb y Sale contaron dónde estuvo en ese intervalo de tiempo la mujer más sensual del universo de Batman. Esa es la historia de Si vas a Roma, la búsqueda de respuestas de Selina sobre su pasado y su identidad.

El misterio y Catwoman

El gran mérito de Loeb es entender que el misterio es una característica inherente a Catwoman. El largo Halloween deja caer más que serias sospechas de que Selina es hija de Carmine Falcone, el Romano, jefe de la mafia de Gotham. Si vas a Roma triunfa porque ahonda en las preguntas y en las respuestas, característica que convierte en un delicioso guiño la presencia de Enigma a lo largo de la narración, sin abandonar el más que necesario halo de misterio en torno a la figura de Catwoman.

Parte de ese misterio está en la ambigüedad moral que siempre está presente en las acciones de Catwoman y que Loeb retrata con tanta delicadeza. No es una villana, aunque puede actuar como tal. Pero tampoco es una heroína, por mucho que ayudar a Batman sea algo cotidiano en esta interpretación de los personajes y por mucho que el Caballero Oscuro forme parte tanto de los sueños como de los miedos de Selina. Batman, de hecho, sólo aparece en esta historia en pasajes oníricos. Una descripción formidable la de esta relación en esta historia.

La sexualidad de Catwoman

El otro factor inevitable a la hora de triunfar con una historia de Catwoman es la sexualidad, con la dificultada añadida del medio, el cómic. Descarada a veces, sensual en otras ocasiones, pero siempre muy presente. No es fácil mantener la dignidad y la seriedad de una historia protagonizada por un personaje femenino si ésta aparece en más de una ocasión con poca ropa o sencillamente desnuda, pero Loeb es un guionista inteligente y Sale un dibujante fascinante (un adjetivo que Catwoman puede lucir como pocas mujeres de cómic). Las sombras y los encuadres son magníficos en ese sentido.

Sale hace una Catwoman sexual y sensual, sí, pero reducir su trabajo a esa percepción sería ignorar muchas virtudes. Es un ilustrador maravilloso y sus extremas versiones de algunos personajes (lo que hace con el Joker en El largo Halloween y su secuela aquí lo experimenta con Cheetah) encajan a la perfección en el realismo que preside su versión de Batman y su mundo. El color de Dave Stewart no hace sino elevar aún más el formidable dibujo de esta serie, sobresaliente en sus páginas de viñeta única, en sus toques de humor y en la magnífica mezcla de los preciosos escenarios romanos con el ambiente de historia de superhéroes que requiere el guión.

Jeph Loeb y Tim Sale coronan su obra sobre Batman

Tras las dos grandes obras que quieren continuar los acontecimientos de Año uno y a las historias de Halloween recopiladas en Caballero maldito, Si vas a Roma supone una más que hermosa culminación del trabajo sobre Batman de Jeph Loeb y Tim Sale. La historia destaca por aspectos parecidos a las de sus predecesoras, el perfecto hilado de una trama detectivesca y superheroica, el personal y magnífica acabado visual y el espléndido uso de los personajes, tanto los protagonistas como lo es aquí Catwoman, como los secundario.

Con Si vas a Roma, Loeb y Sale demuestran que su maestría en el universo de Batman no se limita al retrato del Caballero Oscuro, aquí sólo referenciado a través de la mirada y los sentimientos de Selina. Es, también, la evidencia de que es factible realizar un cómic de superhéroes adulto, serio y a la vez juguetón con una mujer como protagonista. La fachada sensual y la clásica pelea de mujeres (aquí, más que nunca, de gatas) no ocultan en ningún momento el magnífico desarrollo de tramas y personajes.

Referencias a Darwyn Cooke y René Gruau

Sale, firmando un trabajo tan sobresaliente como los de El largo Halloween o Victoria oscura, se permite además el lujo de rendir dos grandes homenajes. El primero, a Darwin Cooke y el disfraz que ideó para Catwoman. Una divertida genialidad de Loeb le permitió saltarse la continuidad y hacer encajar la idea en Si vas a Roma. El segundo, a René Gruau, un ilustrador de moda cuyo estilo adapta para las andanzas de Selina en cada una de las portadas de la miniserie. Es el toque maestro a una historia que, sin duda, está entre las mejores que ha protagonizado Catwoman.