Catupecu Machu es de esos grupos cuyos discos no pueden ser escuchados siempre de la misma manera.

Cada obra que el grupo crea necesita ser escuchada con los oídos renovados, motivo por el cual jamás un disco de Catupecu será reseñado bajo el título "La canción es siempre la misma".

En esta ocasión nos ocuparemos de su última producción, "El mezcal y la cobra", disco que salió a la venta el martes 27 de septiembre y que tendrá su presentación oficial en vivo el domingo 4 de diciembre en el estadio Luna Park de la Capital Federal (Argentina).

"El mezcal y la cobra"

La tapa del disco es de las más trabajadas en la historia de la banda. Sobre un cuadro del estilo de (el pintor austríaco Gustav) Klimt (citado en el título de una de las canciones del disco), se erige una cobra sobre una planta de mezcal.

Pero lo importante, por supuesto, es lo que se encuentra dentro del packaging, es decir, las canciones.

En este disco de los Catupecu vamos a encontrarnos con varias sensaciones: primero, nos va a sonar parecido al disco anterior, "Simetría de Moebius", pero es sólo una sensación. Después de las primeras escuchas es cuando vamos a descubrir el potencial de este disco.

Desde el arranque power de la canción que da nombre al disco hasta el tema de cierre, una versión con aires andinos de "El mezcal...", el disco sigue una línea ascendente en energía y vértigo.

El sonido

El sonido de este disco es hijo directo del de "Simetría..." pero, a diferencia de este (que estaba compreso hasta dar la sensación de asfixia y se quedaba ahí), el sonido en "El mezcal..." explota y explora todos los lugares posibles.

Las canciones compuestas por Fernando Ruiz Díaz esta vez juegan con los más diversos estilos musicales, desde el metal hasta el rock más clásico, sin dejar nunca ver realmente con cuál está jugando en cada parte.

Las guitarras reciben el mismo tratamiento que en el disco anterior, pero esta vez son más aguerridas, más "clásicas" del sonido de Catupecu y los bajos están tan marcados en la mezcla que uno puede seguir el ritmo de la canción solamente con ese instrumento.

Párrafo aparte merece el trabajo de las baterías. Siendo este un aspecto importante del sonido de Catupecu Machu (los cambios en sus discos tienen una parte fundamental en este instrumento), Agustín Rocino, quién debuta tras el alejamiento de Javier Herrlein, cumple a la perfección con el papel, respetando la personalidad del grupo pero aportando la suya.

Por el lado de las voces, Fernando sigue utilizando el recurso de hacer sus propios coros y es realmente una decisión más que acertada.

Las letras

En este disco las letras se alejan un poco de lo que han sabido ser para acercarse a nuevos terrenos. Si bien hay algunas marcas de agua que no se pierden (la noche, el juego sexual, el arte) hay otros aspectos que se tocan, siempre utilizando una suerte de batalla de protagonistas ("yo-él", "nosotros-ellos")

"Destapar el mezcal / bebernos de a tragos el mundo / la cobra y su danza ritual / te encuentro, y siempre te busco..." o "Pinta lo que no ves / hoy es perfecto / vuelvo de un fin, lloré / todo esto es nuestro" son algunos ejemplos.

Además las letras hacen referencias a otras canciones o discos del grupo en una especie de guiño privado para con sus seguidores.

Sin embargo no hay referencias claras a Gabriel Ruiz Díaz, como si las había en el disco anterior sin que esto quiera decir que no existan ya que como dijo Fernando en una entrevista para el diario Clarín "en este disco Gaby está más presente que nunca, si te hablo metafísicamente".

Evaluación

El séptimo álbum de Catupecu Machu (octavo si contamos "A Morir!!!!", su disco en vivo) es una excelente muestra de que hay músicos que entienden el término "progresivo" como atributo de "progreso" y no como una manera de tocar mil notas en diez segundos. Catupecu Machu es, entonces, el más progresivo de todos los grupos de habla hispana, desde su gestación hasta hoy.

Si hay un disco que merece tener un lugar en cualquier colección es este. Si les gusta Catupecu, ya están adentro. Si nunca lo escucharon o no les gustaba, denle la oportunidad con este disco y súbanse al tren más enérgico y sutil que hayan conocido jamás.