Catherine Hardwicke versiona "Caperucita Roja" a lo "Crepúsculo"

Cartel de Caperucita Roja - Warner Bros. Pictures
Cartel de Caperucita Roja - Warner Bros. Pictures
Versión actualizada del mítico cuento que hicieron popular los hermanos Grimm y Charles Perrault, protagonizado por Amanda Seyfried y Gary Oldman.

La directora Katherine Hardwicke continúa con su nada recomendable línea de Crepúsculo en Caperucita Roja (Red Riding Hood) una visión del cuento hecho famoso por Charles Perrault y los hermanos Grimm, actualizada con terror, romance y convenciones sociales.

Lástima que el terror nunca asuste, el romance posea los actuales tópicos para adolescentes y las convenciones parezcan una torpe y descafeinada copia del mito de Romeo y Julieta.

Catherine Hardwicke directora de Caperucita Roja

¿Por qué se ha elegido a Catherine Hardwicke como directora de este proyecto? Repasando el cuento original, en el que aparecían sutiles elementos de terror (el lobo y el miedo a los desconocidos) y de erotismo (el tamaño de los atributos del lobo), si la historia vuelve a narrarse con énfasis y deliberada intención en esta línea, recuerda muchísimo a los actuales productos de terror y amor adolescentes que tan buenos rendimientos están ofreciendo en taquilla.

¿Cuál es el mejor exponente de este nuevo subgénero? Crepúsculo, que sigue arrasando en cifras de ventas a pesar de que sus continuaciones, cada vez son de menor calidad. Así que, los casi siempre eficientes miembros del departamento de ventas de la Warner, habrán asesorado debidamente a los productores de Caperucita Roja, entre los que se encuentra Leonardo DiCaprio, para la elección de esta directora, obviando la calidad artística y centrándose en la cantidad de adolescentes que acudirán al cine gracias al reclamo de Crepúsculo.

Sinopsis de Caperucita Roja

El argumento da fe de las intenciones de esta película: una atractiva veinteañera (Amanda Seyfried), enamorada de un humilde leñador (Shiloh Fernandez) es obligada por su madre (Virginia Madsen) a contraer matrimonio con un joven acaudalado (Max Irons). Sin embargo la boda debe aplazarse porque un temible hombre-lobo está aterrorizando la aldea en la que residen todos estos personajes.

Para su exterminio se pide ayuda al Padre Solomon (Gary Oldman) experto en la caza de licántropos y brujas y que posee un inconfundible aire de inquisidor medieval.

Referencias en Caperucita Roja

Si la sinopsis resulta poco o nada original, el desarrollo del cuento parece un remake de la película de Neil Jordan, En compañía de lobos, mezclado con la estética de cierto anuncio de perfume en el que aparecía una bellísima modelo, ataviada con la indumentaria de Caperucita Roja, perseguida por un lobo, sólo que aquí se añade algo de humo y neblina para aumentar la atmósfera de terror.

Aparecen también importantes reminiscencias a La letra escarlata de Roland Joffé, tanto por la aparición de un sobreactuado Gary Oldman, como por el trato recibido por el personaje central, en el último tercio del metraje, así como por su ambientación colonial.

Además está todo lo relacionado con Crepúsculo: el despertar sexual, la atracción por el peligro, los galanes impertérritos e inexpresivos, el deseo reprimido y la total ausencia de sentido del humor, en favor de un exceso de solemnidad, que no beneficia en nada al conjunto, pues es tal que se acerca peligrosamente a lo paródico.

Elementos rescatables de Caperucita Roja

Pero no todo es malo en Caperucita Roja. El suspense generado en la búsqueda de la identidad del hombre-lobo está más o menos conseguido. El guión de David Johnson (asistente de Frank Darabont en La milla verde y escritor del libreto de La huérfana), consigue que el espectador sospeche de casi todos los personajes que aparecen en la escena, logrando así que, al menos, la película resulte entretenida en ciertos tramos.

Tampoco hay que olvidar el buen hacer de la protagonista, Amanda Seyfried, que sabe dotar a su personaje de magnetismo, morbo y sensualidad, algo de lo que Kristen Stewart ha sido incapaz en la saga Crepúsculo.

Sin embargo, en líneas generales, Caperucita Roja es un producto que ni su conseguida atmósfera visual, ni su actriz principal, ni el cierto grado de suspense comentado, pueden llegar a salvar. Su excesiva cercanía a Crepúsculo y su falta de inventiva y atrevimiento, son demasiado lastre para un filme cuyo principal objetivo es la venta de entradas a quinceañeros, sin reparar demasiado en su calidad cinematográfica.

Edgar Ayala, Edgar Ayala

Edgar Ayala Ruiz - Siempre he sido un apasionado de la escritura. Es curioso porque mi formación académica no tiene que ver, precisamente, con ...

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