El Gobierno de la ciudad de Mendoza en Argentina tomó la decisión de aplicar la castracion química a los abusadores sexuales que presten su conformidad a cambio de acceder a los beneficios que la ley otorga (reducción de condenas, régimen de libertad controlada, etc.).

La Legislatura Provincial aprobó esta medida (que no contempla el Codigo Penal Argentino) debido al último abuso sexual cometido a una adolescente de 14 años que se dirigía al colegio cuando fue secuestrada y violada por dos hombres en Godoy Cruz, Mendoza.

Castración química

La castración química es un método humano de tratar a los delincuentes sexuales, que surge como alternativa a pasar años en prisión o la castración quirúrgica.

El método de castración química consiste en inyectar Depo Provera, un anticonceptivo basado en una hormona femenina que los ovarios producen cada mes como parte del ciclo menstrual, y que sirve para bajar la intensidad y frecuencia de los pensamientos eróticos (impulsos sexuales). Así, se logra que la sangre no llegue al pené evitando la erección y el orgasmo (Diario Uno, Mendoza, 31/05/10)

Legalidad penal

Hay países en Latinoamérica donde la castración química no prosperó por considerarse ilegal; tal es el caso de Perú donde el jurista José Ugaz manifestó que: “Se atenta contra los principios consagrados en los artículos 1.2 inciso 1 y 139 inciso 22” de la constitución Peruana. En México y Chile se planteó el tema y hubo objeciones en mayor y menor medida similares, por lo que las dificultades legales está entre las razones principales para que este método no haya prosperado (Diario Uno- Mendoza, 31/05/10)

En cambio en países europeos como Bélgica, Suecia, Gran Bretaña y Suiza se aplicó el método de castración química y se logró reducir la reincidencia de los violadores, aunque todos coinciden en que no es totalmente exitoso.

Polonia es quizás el país que tiene la legislación más dura sobre castración química en Europa. En este país es obligatoria la castración química a los pedófilos condenados por violar a niños menores de 15 años. La normativa fue muy rechazada por los grupos de Derechos Humanos, pero igual se sigue aplicando.

En España el Departamento de Justicia de Cataluña está aplicando desde el año 2009 en la Cárcel de Briñas (Barcelona) el método de castración química. Se ha establecido que sea una medida de auto control, es decir voluntaria y temporal, para unos 40 condenados por delitos sexuales que quieran y que cumplan sus condenas, pero que aún no estén rehabilitados y, por ende, corren peligro de reincidencia.

Castración química en Mendoza

Pese a la polémica nacional en Argentina por considerarse ilegal el procedimiento de castración química, esta se llevará a cabo sobre los 20 presos por delitos sexuales (hay 200 condenados detenidos) en la penitenciaría de Almafuerte (Mendoza) en el mes de julio.

En este momento un equipo de profesionales (Psicólogos, psiquiatras, etc.) está trabajando en equipo para definir el perfil criminológico de los condenados por abuso sexual para determinar cuáles de ellos son aptos para recibir este novedoso método.

Además, el Gobierno Provincial de la ciudad de Mendoza contratará a Eva María Jiménez González, directora del Instituto de Sicología Forense de Granada, experta en peritaje en el ámbito penal y especialista en este tipo de tratamiento y también en criminología para que capacite a los profesionales argentinos en el tema.

Finalmente el Ministro de Gobierno de Mendoza Mario Adaro manifestó que: “Se encuentra vigente el Decreto del Gobernador endureciendo los beneficios que prevé el régimen progresivo de la pena para aquellos que no se sometan al tratamiento“ (Diario Los Andes, Mendoza, 31/05/10).

Evidentemente, la castración química en Mendoza (Argentina) no será del todo voluntaria para los abusadores sexuales sino que será forzada tal como ellos someten a sus víctimas cuando las atacan. Queda preguntarse si desde el punto de vista psicológico el violador, pese a la castración química, modificará sus conductas desviadas o las mantendrá incrementando aún más la violencia ejercida sobre la víctima debido a la impotencia temporal sufrida.