Placer, traición y vicio son tres sustantivos que se repiten con mucha frecuencia en Castillos de Cartón. La creadora de Las edades de Lulú (Premio ´Sonrisa Vertical´en 1989) y Malena es un nombre de tango, Almudena Grandes (Madrid, 1960), adentra al lector en un ambiente complejo en el que la admiración y la sexualidad íntima e inocente son la base de una inusual relación amorosa.

Tres protagonistas para una única historia de amor

María José Sánchez, José, es tasadora de arte en una casa de subastas de Madrid y única protagonista femenina de esta historia. Los cimientos de este castillo de recuerdos los pondrá una llamada de teléfono. Un antiguo amante de José, Jaime González, le informa del suicidio de Marcos Molina Schulz, un pintor de gran éxito y amigo de ambos. Ese mismo día se reencontrarán en el velatorio.

Tras la trágica noticia, José, en primera persona, sumerge al lector en los más profundos recuerdos de su juventud en la Facultad de Bellas Artes, cuando aún soñaba con ser una artista de prestigio. Era el año 1983 cuando José, Jaime y Marcos vivieron una torrencial historia de amor que acabaría desecha con la pérdida de los últimos hálitos de inocencia y la llegada de la madurez.

El sexo y el arte como hilo conductor

Con la profunda amargura de quien ha perdido a un ser amado, José describe con detalle todos los recovecos de aquella relación triangular que derrochó pasiones, miedos, amor y puro sexo en un refugio estudiantil situado en un piso alquilado en la céntrica Cuesta de San Vicente. En él los tres aprendices de pintores consiguieron crear un mundo paralelo de radical libertad en cuanto al culto al sexo y al arte; pero al mismo tiempo un mundo frágil sustentado únicamente por una fantasía de carne y hueso que no se podría mantener por mucho tiempo.

Esto explica que la mayor parte de la narración transcurra en un tono adolescente y ágil. José lo recuerda, en un ejercicio deliberado de nostalgia, de la siguiente manera: "Teníamos veinte años, Madrid tenía veinte años, España tenía veinte años y todo estaba en su sitio".

Almudena Grandes se aproxima al sentido del talento mediante reflexiones sobre el valor y la ambición, así como con la descripción de las complejas mentes de los protagonistas.

Castillos de Cartón es una novela breve y ágil, de fácil lectura y simple en cuanto a la estructura. Es una historia de excesivo amor que no se ajusta demasiado a las características formales que han definido la obra literaria de Almudena Grandes.