Cartago y la reina Dido, mito literario y libro de culto

Dido, reina de Cartago - EsEdiciones. Portada: Vittorio Cacciatore
Dido, reina de Cartago - EsEdiciones. Portada: Vittorio Cacciatore
Dido y Eneas enamorados, separados y enfrentados, auguran la histórica pugna entre Roma y Cartago. Isabel Barceló lo cuenta en su novela.

Isabel Barceló (Sax, Alicante, 1950), publicó hace unos meses Dido, reina de Cartago. La novela lleva camino de convertirse en obra de culto, sobre todo y gracias a las páginas literarias de Internet. El blog de Isabel Barceló, Mujeres de Roma, recibe cientos de visitas diarias, las cuales expresan en multitud de comentarios la pasión que une a los seguidores de esta escritora: su fascinación por el mundo clásico.

Isabel Barceló crea una emocionante historia de amor

La autora, experta en historia del mundo grecolatino, publicó su novela tras ser rechazada por algunas importantes editoriales. Ahora, editada en un sello modesto, nuevo y entusiasta, comienza a convertirse en un verdadero fenómeno literario. En la Feria del Libro de Valencia -y Madrid también espera -, el numeroso público congregado en la caseta donde Barceló firmaba Dido, reina de Cartago, confirmaba este inesperado éxito.

Basada argumentalmente en el relato que el poeta clásico Virgilio hace en la Eneida de los amores entre Dido –exilada de Tiro, fundadora de Cartago -, y Eneas -príncipe troyano que acabaría asentándose en Italia y dando origen a Roma -, esta novela seduce a los lectores por su amenidad, la sencillez con que se expone una compleja maraña de referencias mitológicas y, cómo no, la emocionante historia de amor entre los protagonistas.

Dido y Eneas

Dido, reina de Tiro, huye de la ciudad ante las maquinaciones de su hermano Pigmalión para arrebatarle el trono. Tras un largo y penoso periplo llega a las costas de Cartago, en los dominios del rey Yarbas. Eneas, fugitivo tras la caída de Troya, arriba a los mismos lugares, conoce a Dido, ambos quedan rendidamente enamorados y se juran amor eterno. Pero los dioses tienen otros planes. La tragedia está servida.

El compositor inglés Purcell (1684), orquestó la célebre ópera sobre Dido y Eneas. Una pieza musical que recoge el eco de esta leyenda en todos los ámbitos de la creación artística. Pintores como Pierre-Narcisse Guerin, Francesco Barbieri y Turner se ocuparon del tema. También poetas clásicos como Jhon Owen o Ercilla, o novísimos como Pere Gimferrer. La narración de Virgilio continúa inspirando a los autores contemporáneos.

A pesar del evidente anacronismo que supone situar a Eneas, fugitivo tras la caída de Troya (siglo XIII-XII adC), en el período fundacional de Cartago (siglo IX adC), y de las referencias puramente latinas de los dioses que intervienen en la historia, ajenos tanto a la civilización cartaginesa como a la troyana, el mito de Dido y Eneas, obra suprema de Virgilio, transciende hasta la actualidad pleno de vigor. ¿Por qué?

Roma vs Cartago

Virgilio ofrece una explicación fabulosa y sentimental de la secular pendencia entre Roma y Cartago. El amor entre Dido y Eneas se malogra a causa del destino y las intrigas de los dioses. A partir de ese momento, el afecto se convierte en aversión. El odio de la mujer abandonada, Dido, encarna el rencor cartaginés. Eneas parte en busca de su propio destino: Roma. El poder y la supremacía todo lo justifican.

El final desdichado de Dido augura el futuro de Cartago, una civilización poderosa y llena de ambición. Roma, su gran competidora, acabaría destruyendo aquel mundo, del que no quedó más legado que una leyenda y muchas páginas en los libros de Historia. Cartago desapareció para siempre. Roma y su herencia cultural aún viven.500 millones de personas se expresan en latín, tal como se pronuncia y escribe en el siglo XXI.

Saber contar una historia

El éxito de la novela de Isabel Barceló es sencillo de entender y muy difícil de conseguir: tomar una historia atractiva y narrarla de forma que el lector, una vez adentrado en ella, quiera siempre más y, tal como aseguran los incondicionales de esta novela, teman lo inevitable: la última página. Isabel Barceló creía en su novela y ha demostrado por qué. A partir de ahora, los editores tendrán que creer en ella.

José Pascual, Copy: José Pascual

José Pascual - Madrid, Granada, Barcelona, León, Sevilla... son las ciudades de mi vida. Leer y escribir -lo primero y casi lo único de ...

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