
- Carlos Soria anuncia el fin expedición otoño 2011 - Darío Rodríguez
El mal tiempo y la acumulación de nieve por encima del campo 2, han hecho que Carlos Soria decida poner fin al intento del otoño de 2011 de alcanzar la cumbre del Dhaulagiri (8.167 metros, Himalaya, Nepal). La séptima montaña más alta de la tierra tendrá que esperar, dado que las condiciones en que se encuentra convierten el intento de conseguir su cumbre en "un suicidio", en palabras del alpinista abulense. El peligro de avalanchas y la cantidad y profundidad de nieve suelta pondrán fin a este intento de alcanzar su duodécimo ocho mil.
Catorce ochomiles, Dhaulagiri y mal tiempo en la expedición de Carlos Soria
Desde que la expedición formada por Carlos Soria, y Sito Carcavilla -como alpinistas-, Dani Salas y Luis Miguel L. Soriano - cámaras- , y el médico Carlos Martínez llegó a Katmandú, el trekking de aproximación estuvo acompañado por la lluvia del final del monzón. Pese a las malas condiciones, una vez instalados en el campo base, alpinistas, cineastas y sherpas llevaron a cabo la aclimatación y el ascenso hasta el campo 2 (6.400 metros). Una inesperada nevada, sin embargo, ha convertido la montaña en una trampa.
Carlos Soria y la experiencia en los ocho miles de Himalaya y Karakorum
La experiencia de Carlos Soria, con once ocho miles en su bagaje y diecisiete expediciones, es la que le ha aconsejado dejar el intento de la cima para mejor ocasión. Si esta es la cuarta vez que Carlos intenta el Dhaulagiri, ya sabe lo que es subir al K2 (con 65 años, en 2004), Everest o Nanga Parbat. En la primavera de 2011, cuando otras expediciones no lograron ascender al Lhotse y surgió una agria polémica, Carlos subió y bajó sin mayores problemas. Cuando ha decidido la conveniencia de no continuar, hay que recordar que Carlos nunca ha tenido que ser rescatado, ni ha sufrido amputaciones: es, por ello, uno de los alpinistas más respetados en el mundo.
La vuelta definitiva al campo base del Dhaulagiri de Carlos Soria
En palabras del propio Carlos Soria esta es una de las decisiones que más le ha costado tomar; acostumbrado a tomarlas para sí mismo, esta vez intentar acceder al campo 2 solo con Sito, y retirarse con buen tiempo implica al equipo, a los sponsors, y a los cámaras. Como contaba Sito Carcavilla a sus compañeros Luis Miguel L. Soriano y Darío Rodríguez, "llegamos 200 metros por debajo del Campo 2, había una grieta y luego otra, pero se podía llegar abriendo huella profunda". Sin embargo por encima del Campo 2, dónde comienzan las dificultades "la ladera se pone más vertical, se veía una placa de hielo; subiendo y bajando dos personas por esa placa, antes o después, te vas a caer". Como dice Carlos, era casi imposible, pero había que intentarlo y verlo de cerca.
Los catorce ochomiles de Carlos Soria, Kangchenjunga y Annapurna
En el campo base, hoy a 4 de octubre de 2011, se respira decepción. Nadie oculta que la cumbre ha estado muy cerca y que la mala suerte ha sido la responsable de que tanto Carlos como el solitario japonés Katsuhito -quien se retiró con congelaciones atendidas por Carlos Martínez-, o la pareja belga-suiza tengan que dejar la montaña. Para la primavera de 2012 está previsto que Carlos y su equipo, intenten la cumbre del Kangchenjunga (8.586), una cumbre larga y difícil, y en 2013 el Annapurna, el primer ocho mil en ser ascendido en 1950. Sin embargo, el Dhaulagiri era para Carlos Soria el reto más difícil que le quedaba en el intento de alcanzar las catorce cumbres más altas de la tierra.
El reto de Carlos Soria y la vuelta al Dhaulagiri
En 2011 se cumplen 25 años desde que Reinhold Messner completara por primera vez las catorce cumbres en 1986. Desde entonces, 24 alpinistas las han conseguido; ni de lejos, ninguno de ellos y ellas atesoran la experiencia del abulense de 72 años. En el campo base le comentaban a Carlos, cuando le explicaba la decisión a sus compañeros "tenemos toda la vida". Carlos sonríe y contesta "sí, tenemos mucho tiempo". En otra persona podría sonar a consolación. Pero Carlos no es cualquier persona, y nadie duda que volverá a intentarlo. El mundo alpino sabe lo difícil que es renunciar; la admiración hacia este grande del ochomilismo no hace más que aumentar con esta dolorosa y necesaria retirada, con una vida por delante.
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