Carlos Salmone, un luthier argentino

Carlos Salmone. - Página web de Carlos Salmone
Carlos Salmone. - Página web de Carlos Salmone
Los argentinos Jairo y Juanjo Domínguez, y el japonés Takeshi Tezuca, tienen algo en común: todos usan guitarras construidas por el artesano bonaerense.

El luthier tiene su taller en la calle Olavarría, en la localidad de Villa Madero, al oeste del conurbano bonaerense. Hasta allí llegan artistas argentinos y extranjeros, músicos y artistas plásticos convocados por Carlos y el recuerdo de su esposa la escultora Hilda Orrico, que falleció hace algunos años.

En el primer piso de un típico ph, como podría encontrarse en cualquier barriada del conurbano, Carlos Salmone estaciona la madera, prensa las cajas y encola los instrumentos. Cada trabajo le lleva aproximadamente un mes, ya que no acepta aprendices ni ayudantes de ningún tipo. Se enorgullece de que todas las guitarras que llevan su sello pasaron por sus manos. “Tengo pedidos que llegan desde el exterior, de España, Alemania o Japón, de gente que viene a buscar el instrumento o me pide que se lo lleve. Y otros de músicos amigos y vecinos de mi barrio. A todos les pongo el mismo entusiasmo y los hago con mis propias manos. Debo tener hechos unas 400. No tengo aprendices porque lo mío es un taller y no una fábrica”, resume en su taller, el hombre, que, por modestia, prefiere no contar a cuánto cotizan sus guitarras.

El hombre que cambió de oficio

Cuenta Salmone que a pesar de que su padre fue guitarrista y supo acompañar alguna vez a Carlos Gardel y llenar la casa de músicos y cantores, su primera vocación fue la relojería. Y se dedicó a ella con entusiasmo, hasta que en 1972 su mujer lo exhortó a dedicarse a una pasión que acariciaba desde niño: construir guitarras: “Ella me apoyó para que viajase, estudiase y me perfeccionase en este oficio para el cual hay que tener un don, pero también dedicarle mucho tiempo”.

Desde entonces, y pasados 30 años, Carlos realizó cursos en diversas universidades y se dedicó a estudiar e investigar sobre las propiedades del sonido según los distintos materiales. También emprendió fabulosas aventuras como viajar al medio de la Selva Negra en Alemania para asistir al corte de un árbol centenario que le otorgó a sus guitarras un timbre único.

La casa de todos

Aunque vive solo, Salmone convirtió su casa en un punto de reunión para toda clase de artistas. Allí se organizan mateadas de antología y asados multitudinarios, regados por buen vino, donde conviven pintores y cantantes, dibujantes y músicos quienes intercambian opiniones y corean los temas que suelen ejecutar por turnos los invitados. El lugar incluso ha servido como refugio y sala de ensayos para nuevos valores de la música, como es el caso de los integrantes del Bosión Trío, a quienes Carlos no sólo construyó sus instrumentos sino que también bautizó.

Testimonio de la hospitalidad del dueño, una pared de su casa reúne las manos pintadas de quienes pasaron por ella. No faltan las de Juanjo Domínguez, Eduardo Falú, Cacho Tirao e Irma Constanzo, pero también las de artistas plásticos como el escultor Antonio Pujía. Todos llegan atraídos por la cordialidad y el genio de un artesano que vive dedicado a su música, oculto en el conurbano bonaerense.

Eva Marabotto, Carlos Nahas

Eva Marabotto - Soy periodista y licenciada en Letras, pero por sobre todas las cosas soy una apasionada de las palabras. Trabajo en el diario ...

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