El 21 de septiembre de 1975 Chacal, nombre mediático del terrorista Illich Martínez, se encamina a Viena, donde efectuará el golpe más famoso de su carrera criminal que es el secuestro del gabinete de ministros de la OPEP, en plena cumbre.

La OPEP (Organización de Países Exportadores de Petróleo) tenía su sede en Viena, y los ministros y delegados del petróleo se reunían periódicamente para debatir las directrices económicas relacionadas con sus recursos energéticos.

Carlos El Chacal, asalto sede OPEP en Viena

Illich y un equipo de seis personas de diferentes nacionalidades, que había reclutado de los campos de entrenamiento terroristas que dirigía en Yemen del Sur, se organizaron en un comando.

Eran tres alemanes, Wilfred Böse, Hans Joachim Klein y una mujer, Gabrielle Kröcher Tiedemann, alias “Nadia”, que pertenecían a la segunda generación de Maader-Meinhoff, llamada “2 de junio”. Estos fueron acompañados, a su vez, por otros dos palestinos y un libanés.

El grupo terrorista, ya preparado para entrar en acción, se subió como viajeros civiles en un autobús de línea para dirigirse a la sede vienesa, no sin antes avisar al canal televisivo austriaco ORF, para que grabase su espectacular entrada.

Una vez dentro de la sede, Nadia asesinó a tiros a un portero. La comitiva terrorista se siguió abriendo paso disparando a las lámparas, sumiendo el edificio en la más confusa oscuridad. Instaron a los administrativos para que abandonaran el recinto, uno de los cuales llamó a la policía.

Los terroristas llegaron al fin, al objetivo principal en la segunda planta, la sala de reuniones del comité OPEP. Tras reducir mediante disparos a los guardaespaldas de los ministros, obligaron a los miembros asistentes a que se tumbasen bocabajo en el suelo.

Chacal tomó como rehenes a unas sesenta personas. Entre ellos, se encontraban el verdadero “leif motiv” de la operación terrorista; el ministro iraní, Jamchid Amuzzeghar, pero sobre todo, el jeque de Arabia Saudita, Ahmmed Zaki Yamani.

Pero fuera del edificio, se dispuso un servicio policial especial de asalto, que bajo las órdenes del canciller austriaco Kreinski iniciaron el asedio a los terroristas. Estos repelen la agresión con un tiroteo matando a dos policías, aunque un miembro del comando resultó herido.

Asedio sala de juntas de la OPEP

Chacal y su equipo se identificaron como el “Brazo de la Revolución Árabe”, y bajo esta definición hicieron redactar un comunicado de siete folios, obligando al gobierno austriaco a que la emisión de su lectura en la televisión durante intervalos de dos horas.

En el panfleto se ensalzaba la causa palestina, oprimida por el imperialismo norteamericano, en cuya órbita se encontraba Israel, Egipto e Irán y demás países árabes consentidores. Además de recalcar que eran los árabes y los países del Tercer Mundo productores de petróleo, los que debía explotar y beneficiarse, íntegramente, de la explotación energética.

El asedio duró unas dieciocho horas, por lo que tanto los rehenes como los terroristas fueron abastecidos de alimentos y agua. Chacal, al contrario que sus compañeros de armas, mostró una gran calma e incluso, hasta cordialidad.

Rehenes de la OPEP en avión austriaco

El 22 de diciembre, las negociaciones con la policía austriaca empezaron a dar frutos. Chacal consiguió que se les facilitase un avión para trasladar a sus compañeros y rehenes hacia Argel, capital de Argelia, país norteafricano musulmán dentro de las directrices comunistas. Antes de abandonar la sede vienesa, liberó a treinta personas, entre ellos, al ministro venezolano Valentín Hernández Acosta.

Para llegar al aeropuerto, se dispuso de un autobús con ventanas tintadas. Indemnes, subieron al avión DC-9 de la Austrian Airlines, los 11 ministros y 19 delegados de la OPEP, no sin antes ser divididos en tres grupos según fuesen considerados, o no, sus países hostiles a la “causa palestina”.

De entre los afortunados, por su cercanía política, estaban Belait Abdose de Argelia y Ezzedin Mabrouk de Libia. Por el contrario, el grupo internacional enemigo, y por lo tanto potenciales víctimas, fueron los sauditas, iraníes, qatarís y árabes de los Emiratos. Entre los neutrales, estarían englobados Ecuador, Nigeria, Gabón e Indonesia.

Dentro de la nave, los terroristas pusieron explosivos plásticos atados al asiento y a los cuerpos del jeque Yamani y del ministro Amuzzeghar. Una vez con todo bajo control, el avión despegó y se dirigió a Argelia.

Escalas del vuelo: Liberación de rehenes

El 23 de diciembre, pocas horas después del despegue, aterrizaron en Argel, en Argelia, donde el ministro de Asuntos Exteriores de este país magrebí, Abdel Azil Bouteflika intercedió como negociador entre los jeques sauditas y Chacal.

Llegaron a un acuerdo, y a cambio de cincuenta millones de dólares, Chacal liberó al jeque árabe, Yamani, y al ministro iraní Amuzzeghar, mientras que el resto de los rehenes no árabes permanecieron en el avión.

Tras esta escala argelina, el DC-9 vuela hacia Trípoli, la capital del Líbano, ya que el gobierno tunecino, rechazó cualquier tipo de involucración con el secuestro.

El avión terrorista aterrizó en el aeropuerto de Trípoli. Aunque el propio Chacal no tenía el permiso de desembarque, si permitió la liberación del ministro libio y de otros tantos rehenes. El avión se dispuso a proseguir con su periplo aéreo, no sin antes hacer una transferencia bancaria a Muammar al-Gaddafi, el Jefe de Estado libio, en concepto de comisión por su participación en la acción criminal contra la OPEP. Gaddafi, que reconoció abiertamente el cobro, anunció que el dinero iba a ser destinado a la “causa árabe socialista”.

El avión tenía la intención de volar hacia Bagdad, en Irak. Pero no tenía suficiente combustible, por lo que vuelve a tomar tierra en Argel, donde les espera de nuevo Bouteflika. Ya en este tercer aterrizaje, todos lo rehenes restantes, son por fin, liberados.

Los terroristas ahora se encaminaron al Yemen del Sur, donde el gobierno de este país les ha ofrecido su libre estancia.

Allí les espera Wadi al-Haddad, jefe del FPLP (Frente de la Liberación de Palestina), que le pide a Chacal parte de los beneficios económicos del secuestro. Chacal se niega en rotundo.

Obviamente, Chacal es expulsado definitivamente del FPLP, contrapartida esperada por éste, que gracias a sus nuevos contactos árabes, fuera de la órbita palestina, inicia una carrera de mercenario de cualquier gobierno o grupo político que quiera solicitar sus servicios.

¿Por qué el secuestro de la OPEP?

Aunque Chacal utilizase la “causa palestina” e ideas marxistas para justificar el secuestro de la OPEP, precisamente este objetivo no era el idóneo, incluso era irónico.

La OPEP fue creada en 1964 por países productores de petróleo como Arabia Saudí, Irán, Kuwait y Venezuela. A los que posteriormente se adscribieron otros; Ecuador, Argelia, Angola, Nigeria, Libia, Gabon, Katar e Indonesia, configurando un verdadero cartel, del que en 1969 se hizo con el control la OLP (Organización para la Liberación de Palestina) de Yasser Arafat.

Aprovechando la debilidad del dólar americano, tras la guerra de Vietnam, y la deflación general occidental de principios de los años 70, la OPAEP (grupo de países islámicos de OPEP) amenazó con una drástica subida de precios del petróleo, a modo de estrategia para acumular armamento. Pero no todos los países estuvieron de acuerdo, los iraníes y los libios se negaron, ya que habían firmado acuerdos de explotación petrolífera para cinco años.

Aunque nunca se materializó la amenaza, lo cierto es que los bloques, tanto norteamericano como soviético, forjaron muevas alianzas en mundo árabe mediante compensaciones económicas. Gadaffi, coronel libio, mantenía su filiación soviética en un país sumido en la pobreza, mientras que Arabia Saudita e Irán, que pactaron con EEUU, se enriquecen apoyando económicamente a Siria y Jordania, países que expulsaron, pocos años antes, a palestinos.

Este es el trasfondo de las filias y fobias de un convulso mundo árabe. Pero lo cierto es que el secuestro, bajo el trasfondo legitimador de una causa política, fue por meros motivos económicos. Fue encargado por Gadaffi, que se lucró, junto con Chacal, del negocio del rescate.

Aunque algunos analistas de la última década, creen que el verdadero cerebro del plan fue el iraquí Sadam Hussein, supuesto último que el propio Chacal niega.