A las faldas de la inmensidad de los Pirineos, la ciudad medieval de Carcassone ha sobrevivido al paso del tiempo, las guerras y el desgaste natural para erigirse hoy en día como uno de los conjuntos medievales mejor conservados de Europa. Y que desde 1997 goza de la declaración de Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

Visitar la villa de Carcassone en cualquier fecha del año es una experiencia inolvidable. Pero lo es todavía más si el viajero tiene la fortuna de recorrer sus angostas calles, apreciar sus murallas y gozar de la amabilidad de sus gentes, durante la Navidad. Año tras año, el ayuntamiento y sus habitantes dan un paso más para ambientar no sólo el recinto amurallado, sino cada rincón de la parte más moderna de la ciudad con motivos navideños. Ya de lejos, la magnificencia de la noria nos induce a acercarnos. Y, una vez a sus pies, podemos perdernos por las atracciones de la feria, degustar una deliciosa crepe en alguno de los puestos callejeros, o lanzarnos a patinar sobre hielo en la pista de 1.000 metros cuadrados ubicada justo en el centro de la plaza Gambetta y rodeada por un buen número de casas de madera desde las que se ofrecen todo tipo de productos de artesanía. Todo ello vigilado desde las alturas por un impresionante árbol de navidad iluminado de 22 metros de altura.

Carcassone, como la mayor parte de las ciudades francesas, se toma muy en serio la Navidad. La decoración llega hasta el último detalle y, además, se acompaña de actividades de muy diversa índole.

Noche Buena en la ciudadela. Retroceder en el tiempo

Sin duda, una forma original de pasar la Noche Buena o cualquier otra velada de estas mágicas fechas es perdiéndose en la antigua ciudadela de Carcassone. Ligeramente separada del resto de la villa, y ubicada sobre una ladera, estas murallas siguen muy activas, no sólo porque dentro de ellas aún vive gente, sino porque sus numerosos restaurantes, cafés, hoteles y hasta museos, la convierten en un atractivo sin parangón. Algunos de estos restaurantes permanecen abiertos el 24 de diciembre y ofrecen ricos menús entre los que no puede faltar la famosa "cassoulet". Por cierto, no os sorprenda si en alguno de ellos ven un gato porque son animales muy apreciados y cuidados por los lugareños. Si aceptan la sugerencia de celebrar la cena de Noche Buena en Carcassone, al salir del restaurante. Con el sentido del gusto plenamente satisfecho, pueden darle placer al de la vista y el oído adentrándose en la antiquísima Basílica de St. Nazaire. Allí, dentro de sus muros que datan del año 925, se celebra la tradicional misa de navidad al tiempo que se escuchan las notas de un impresionante órgano.

La cassoulet, un plato delicioso

La Cassoulet es el plato más típico de esta región del sur de Francia. Formado principalmente con alubias blancas y con pato, también admite variantes con otro tipo de carnes. Si uno visita Carcassone no debe olvidar pedir una Cassoulet y acompañarla de un buen vino de la tierra.

Robin Hood, el príncipe de los ladrones, se rodó en Carcassone

Las fantásticas murallas de la ciudadela de Carcassone no han pasado desapercibidas para los productores de cine. De este modo, en los años noventa se rodaron aquí varias super producciones, la más famosa de las cuales es Robin Hood, príncipe de los ladrones, dirigida por Kevin Reynolds. El agudo visitante, siempre que haya visto la película, no tendrá muchos problemas en encontrar el camino por donde escapa Robin Hood (Kevin Kotsner) a lomos de su caballo. También se rodó aquí una de Los Visitantes, de Jean Maríe Poiré (1993).

Cómo llegar

Carcassone está ubicada en el sur de Francia. Concretamente en la región de Langedoc-Rousillon. Para llegar desde España se puede coger la autopista que pasa por Girona, cruzar la Jonquera y, una vez en Francia continuar dirección Narbonna y poco antes de llegar a ella coger el desvío hacia Toulousse. También se puede llegar por la carretera que une Francia con Andorra. Es un camino algo más angosto, pero tiene el encanto de sumergirnos en los Pirineos.

Dónde hospedarse

De la numerosa oferta hostelera de Carcassone. Podemos destacar los hoteles y albergues ubicados dentro de la ciudad amurallada. Los primeros, algo más caros que los segundos, pero todos con el impagable valor de vivir por unos días como si estuviéramos en la edad media. Y con el placer de estar en uno de los lugares más bonitos del sur de Francia. Si buscamos algo más barato, podemos hospedarnos en alguno de los hoteles o hostales que hay en la parte moderna. O incluso en algún apartahotel como el de appart city.