De entre los elementos desplegados por el varón en las situaciones de maltrato, se pueden destacar una serie de imperativos que definen los estándares de la masculinidad, y que por derivación tendrán mucho que ver a la hora de analizar la caracterización del maltratador en los supuestos de violencia de género.

Imperativos de la masculinidad

En primer lugar, ser varón significa no tener precisamente nada de aquello que se atribuye a la mujer. Entre estas características propiamente femeninas, se destaca por estos sujetos la vulnerabilidad, la pasividad, la emocionalidad y la dulzura.

En segundo lugar se puede añadir el valor que estos sujetos atribuyen al hecho de ser o sentirse importantes, en la línea de tener éxito, ser competitivo, sentirse superior, derivando con ello, en la admiración del otro.

El tercero de estos imperativos se hace referencia a la dureza. Se entiende de un hombre que ha de ser duro impasible, frío, resistente, ocultando así sus emociones.

Por último, se hace especial incapié en a la agresividad, en muchas ocasiones el varón va a entender que se hace necesario utilizar la violencia para la consecución del fin perseguido, y en relación a los anteriores imperativos, es el ser visto como un ser importante, superior y duro.

Elementos de la mujer implicados en la situación de maltrato

En cuanto a los elementos de la mujer, el primero de ellos es el sometimiento, condición para dejar de ser un sujeto propio, y que sin duda abre la puerta hacia el maltrato físico.

Seguidamente, el proceso previo al maltrato reside en al aislamiento de la familia y de cualquier otro lazo social. De este modo se rompen los lazos de la mujer, los lazos que unen a la mujer con su entorno, produciendo un efecto inmediato en ésta de inseguridad y dependencia. De esta manera, el maltratador reconcepciona a la mujer más como objeto que como sujeto, afectando directamente esta situación a la subjetividad de la misma.

Aislamiento de la mujer

Una vez que la mujer se encuentra aislada de este entorno social, ésta desconfía de todo lo que no tenga relación directa con su pareja. La relación con el maltratador se convierte así en un vínculo adictivo con fuertes dosis de dependencia.

Al encontrarse la mujer privada de lo público, la mujer acaba identificándose con el agresor, aumentando notablemente su debilidad frente al agresor. En contra, el maltratador potencia así sus su estado de ser imprescindible y necesario para la víctima.

Situación de dependencia

En definitiva, la mujer necesita la aprobación de su pareja, no tienen autonomía. Tiene un concepto del amor que la lleva al sacrificio y a la dependencia absoluta de su pareja. En las relaciones de pareja la víctima lo da todo por el otro miembro, es altruista y está dispuesta a sacrificarlo todo por el otro, comportamientos que conducen a la dependencia exclusiva de su pareja.

Como mujer, se siente inferior, física y psicológicamente, al hombre. Permanece silenciosa si la pareja está presente, se presenta como anulada, se dice a sí misma que es incapaz, incompetente, confrontando continuamente sentimientos de odio y amor respecto a su pareja.

Concepto de Violencia de Género

El término violencia de género es un término en ocasiones controvertido, que suele confundirse con el de violencia doméstica. La violencia de género se refiere a los actos de violencia que se ejercen contra una mujer por razón de su género, es decir, por razón de sexo. La violencia doméstica, por el contrario, hace referencia al ejercicio de la violencia en el entorno familiar, esto es, doméstico.

Pese a estas diferenciaciones conceptuales, se observa como la legislación española aúna la protección de ambos conceptos a través de la Ley de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género.

¿Quiénes son víctimas?

De este modo la Ley se refiere en cuanto a la determinación de las víctimas no sólo a aquellas que sean o hayan sido cónyuges o hayan estado ligados por relaciones similares de afectividad, sino que también se incluye la violencia ejercida sobre menores e incapaces que tengan una determinada relación con el agresor, como pueden ser los supuestos de: dependientes, menores que están bajo su patria potestad, tutela, guarda, etc.

Teléfono 016 para la Prevención y la Asistencia a las Víctimas de Violencia de Género