El autismo es una patología que no distingue de etnias ni culturas, aunque sí de sexo, ya que afecta cuatro veces más a los hombres que a las mujeres. En cuanto a su gravedad cabe decir que es muy variable; en los casos más severos puede darse una ausencia del habla que se mantiene de por vida, así como comportamientos autolesivos, repetitivos, extravagantes y agresivos. Los casos más leves, sin embargo, pueden pasar casi desapercibidos y confundirse con la timidez o la introversión. Afecta entre 3 y 6 niños de cada 1000.

Características y tipos de autismo

El autismo, en realidad, engloba una gama de trastornos complejos del neurodesarrollo, conocido con las siglas ASD (trastorno del espectro autista). Se caracteriza por diversos impedimentos sociales, problemas en la comunicación y conductas estereotipadas, repetitivas y circunscritas a ámbitos restringidos. El ASD clásico es la forma más grave, aunque hay afecciones más leves como el Síndrome de Asperger. Otros trastornos del espectro son el síndrome de Rett, el trastorno de desintegración infantil o el trastorno generalizado del desarrollo.

Una característica del autismo, popularizada en el cine con la película Rain Man, es la capacidad de alto rendimiento en áreas muy concretas. Esta cualidad, no obstante, va acompañada de un importante déficit en otras áreas.

Causas del autismo

Hoy por hoy no existe una evidencia científica que permita dilucidar la causa del autismo. Se cree que tanto la genética como el ambiente están involucrados en su desarrollo. Por una parte se han identificado genes asociados con el trastorno y se han detectado ciertas irregularidades en varias zonas del cerebro. Algunos estudios señalan los niveles anormales de serotonina u otros neurotransmisores del cerebro como una de las posibles causas.

El factor hereditario también juega un papel fundamental; prueba de ello son los estudios realizados con mellizos idénticos. Si un mellizo ha desarrollado este trastorno, la probabilidad de que esté afectado el otro mellizo es del 90%. También está comprobado que las familias con un hijo autista tienen más posibilidades que la población general de tener un segundo hijo con el mismo problema.

Autismo en la infancia

Un bebé autista ya muestra los primeros síntomas mediante la indiferencia hacia las personas o mostrando interés por un objeto durante largo tiempo, excluyendo todo lo demás. Los niños autistas pueden no responder a sus nombres, evitar el contacto visual y mostrar serias dificultades para interpretar los sentimientos ajenos. Una característica común es la carencia de empatía. Hay una serie de comportamientos comunes como los movimientos repetitivos o las conductas autolesivas. En su entorno se muestran incapaces de interactuar y jugar con otros niños. Por otra parte, también parecen tener una cierta predisposición a padecer otros trastornos, como la esclerosis tuberosa, epilepsia, síndrome de Tourette, trastornos del aprendizaje o el trastorno por déficit de atención.

Asociaciones para el autismo

Diagnóstico del autismo en el niño

Teniendo en cuenta la variabilidad en cuanto a los síntomas y, sobre todo, por lo que respecta a la severidad de este trastorno, el diagnóstico requiere la evaluación de un experto. Los indicadores a considerar son:

  • No balbucear o señalar una vez cumplido el primer año.
  • No pronunciar palabra a los 16 meses o frases de dos palabras a los dos años.
  • No establecer contacto visual.
  • Pérdida del lenguaje o merma en las habilidades sociales.
  • No sonreír.
  • Alineamiento de juguetes u otros objetos.
En un primer momento el médico reúne información sobre la conducta y desarrollo del niño, atendiendo también a las observaciones de los padres. Si esta primera evaluación indica la posibilidad de que esté presente el trastorno, debe procederse a una evaluación integral. En este caso interviene un equipo multidisplinario formado por un psicólogo, un neurólogo, un psiquiatra, un terapeuta del lenguaje y otros profesionales capacitados para diagnosticar la presencia del trastorno.

Tratamiento del autismo infantil

En la actualidad no existe cura para el autismo. Tanto las terapias conductuales como las intervenciones educativas están orientadas a minimizar los síntomas y a mejorar la calidad de vida del afectado. Cuando antes se inicie el tratamiento más posibilidades habrá de lograr una mejoría sustancial.

Los terapeutas llevan a cabo sesiones de capacitación intensiva y muy estructurada con el propósito de lograr una adaptación y un desarrollo de las habilidades sociales y del lenguaje. La convivencia con un autista no es fácil, por lo que el asesoramiento al entorno familiar resulta imprescindible.

La medicación para tratar casos de autismo se utiliza cuando los síntomas relacionados así lo aconsejan. Estos se presentan como cuadros de ansiedad, depresión o un trastorno obsesivo compulsivo. Cuando aparecen problemas graves de conducta pueden usarse medicamentos antisicóticos. En caso de convulsiones se trata con anticonvulsivos y cuando hay trastorno por déficit de atención son eficaces los medicamentos que ayuden a disminuir la impulsividad y la hiperactividad.

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