Una buena conversación es fundamental en cualquier tipo de reunión social y es el alma de la misma; y una buena conversación depende naturalmente de buenos conversadores, saber transmitir el mensaje, y llegar con facilidad a la gente. Pero, ¿cuáles son la características específicas de un buen conversador? ¿Por qué hay personas que son tan agradables, con las que todos quieren hablar, mientras que otras no pueden sostener una conversación interesante ni siquiera por cinco minutos? A continuación, algunas pautas importantes para desempeñarse exitosamente en el desarrollo de una buena e interesante plática.

La clave para ser un conversador exitoso

Un buen conversador se interesa genuinamente por su interlocutor

La principal cualidad de un buen conversador consiste en ser, ante todo, un buen oyente. Esto significa, escuchar activamente a su interlocutor e interesarse genuinamente por lo que a este le interesa al tiempo que se habla de aquellos temas que le interesen al otro.

Preguntar acerca de sus gustos y preferencias, e instarlo a que hable de sí mismo. Esto genera enormes beneficios puesto que esto permitirá conocer más del otro y estrechar a su vez lazos en cualquier clase de relación. Pero además cuando escuchamos aprendemos de la otra persona y a la vez nos enriquece espiritualmente con sus experiencias y testimonios. Emerson decía: “Todo hombre que conozco es superior a mí en algún sentido. En ese sentido aprendo de él”

Un buen conversador no suele hablar de sí mismo a menos que sus oyentes se lo pidan, no solamente porque suena descortés sino en algunos casos arrogante, y nadie quiere estar con una persona arrogante o prepotente. El Dr. Nicholas Murray dice: “En las conversaciones las personas que hablan de si solo piensan en si. Y las personas que solo piensan en si mismas carecen de toda educación por mucha instrucción que posean“.

Evitar la contienda

Un buen conversador jamás pelea, ni contradice, ni aun teniendo la razón, y si se ve involucrado en una discusión sabe afrontarla sin da§ar a nadie, porque generar algún tipo de contienda, puede probablemente generar un triunfo a su favor, pero por el contrario se ganará la mala voluntad del interlocutor, y a veces no vale la pena esa clase de victoria. Sin embargo, a veces es necesario defender nuestro punto de vista, en tales casos, es necesario aprender a hacerlo con tal destreza y sutileza que no se note que se esta haciendo, para que el interlocutor no sienta minado su orgullo al perder la discusión. Abraham Lincoln, un hombre que se caracterizó por la diplomacia y por ser un gran líder amado y respetado por muchos decía: "Una gota de miel caza más moscas que un galón de hiel”.

Al equivocarse, es importante saber reconocerlo, aceptarlo y disculparse cuanrto antes ante su interlocutor. Esto en vez de minimizarlo demuestra un aire de respeto y mayor credibilidad.

Y finalmente un buen conversador es aquel que ha logrado desarrollar su poder de persuasión de tal manera que puede influir sobre multitudes y sabe ganarse de manera genuina el aprecio de otros.