La literatura es un referente continuo en el cine, y al público siempre le ha gustado ver en la pantalla a los personajes que primero ha disfrutado leyendo. Es por eso que hay clásicos que son adaptados una y otra vez, renovando la factura técnica en cada nueva película y contratando a las estrellas favoritas de la audiencia para no perder rentabilidad en taquilla.

La renovación narrativa es también un aspecto omnipresente en la historia del séptimo arte, además de responder a modas puntuales. De forma cíclica, los filmes adquieren una estética determinada que interesa a ciertos sectores aficionados a sorprenderse con historias que ya conoce, pero contadas de otra manera. Es el caso de algunos cuentos infantiles, que se ha vuelto adultos merced a una estética de cine de terror y a una reinterpretación de sus argumentos en la que los sueños se convierten en pesadillas.

“Caperucita roja”: un viaje peligroso huyendo del lobo

Precisamente la encargada de la nueva versión del viejo cuento de Perrault es Catherine Hardwicke, responsable del éxito de la saga “Crepúsculo”, que acercó el cine de vampiros al público adolescente y que también bebe de fuentes novelísticas. “Caperucita roja”, protagonizada por la joven Amanda Seyfried (vista en “Mamma mía” o “Jennifer’s body”), ha recibido el aplauso de los espectadores en su primer fin de semana, con más de catorce millones de dólares recaudados, y llegará a España el 15 de abril.

Seyfried está bien acompañada por Gary Oldman (“Drácula de Bram Stoker”, “Hannibal”), Billy Burke (“Crepúsculo”, “Fracture”) y Julie Christie (“Doctor Zhivago”, “Troya”, “Darling”, por la que ganó un Óscar), e incorpora novedades con respecto a la consabida historia, puesto que la protagonista ya no es ninguna niña, lo que permite añadir el romance a una atmósfera gótica donde el mal acecha oculto en el bosque.

El personaje se ha prestado a múltiples giros cinematográficos. En 1984, el director irlandés Neil Jordan dirigió “En compañía de lobos”, oscura y simbólica alegoría del bien y el mal, la pérdida de la inocencia sin excluir el elemento sexual, y el terror a lo desconocido, impregnada de sueños y surrealismo, a través de una serie de historias que una abuela (Angela Lansbury, “Se ha escrito un crimen”, “Luz que agoniza”) cuenta a su nieta. Además, tiene una de las más espectaculares transformaciones en hombre lobo de la historia del género de terror.

En 1996, el independiente Matthew Bright dirigió a una adolescente Reese Witherspoon en “Sin salida (Freeway)”, donde una huérfana huye de la policía intentando encontrar la casa de su abuela, para acabar encontrándose con un “lobo” moderno, un violador interpretado por Kiefer Sutherland. Por el camino, encontrará un particular bosque lleno de drogas, armas, cárcel… "Sin salida" obtuvo premios en los festivales de cine policíaco de Cognac y de cine fantástico y de terror de Sitges, y participó en el de Sundance. Su secuela, "Trickbaby" (1999) es, a su vez, un retorcido giro de la historia de Hansel y Gretel.

“Blancanieves”: espejos, brujas y manzanas

Poco se conoce aún de esta producción, que será dirigida por el hindú Tarsem Singh, autor de la inquietante “La celda” y la onírica “El sueño de Alejandría”. En proceso de preproducción, su estreno tendrá lugar en 2012, y aún no hay noticias del reparto completo. Lo que sí se conoce es que esta es la próxima película de Julia Roberts, que presumiblemente tendrá el papel de malvada madrastra, tras haber coprotagonizado la nueva cinta de Tom Hanks como director, “Larry Crowne”, que se estrenará en verano. Conociendo las anteriores obras de Tarsem, es de prever que “Blancanieves” sea colorista, imaginativa y que también tenga ese punto siniestro que convierta el relato de los hermanos Grimm en algo no apto para todos los públicos.

Neil Jordan también dirigió otro libérrimo juego estilístico de misterio inspirado en este cuento: “Dentro de mis sueños (In dreams)” (1999), en la que una desquiciada Annette Bening tiene perturbadores sueños y conexiones mentales con un asesino (Robert Downey jr.), en un universo plagado de manzanas rojas. Una de sus secuencias centrales transcurre durante una representación teatral de “Blancanieves”.

Como podemos ver, es frecuente que los “remakes” de películas o las adaptaciones literarias sufran variaciones y actualizaciones argumentales o formales, tal y como sucede en el teatro, la ópera o la danza. Hay opiniones controvertidas al respecto, pero no se puede negar que se trata de una forma diferente, ya sea más o menos afortunada, de disfrutar de algo ya visto.