Hoy en día todo lo relacionado con la biodiversidad tiene una importancia trascendental y un valor incalculable para el sector turístico canario; de tal forma que, para las islas, una de las zonas más importantes del mundo que cuenta con una extraordinaria y rica biodiversidad - su amplia superficie protegida es del 43 % de su territorio -, dicha riqueza natural conforma un verdadero patrimonio natural, que atrae cada vez más a un mayor número de visitantes.

La difícil convivencia entre turismo y biodiversidad

El hecho de que haya un nicho cada vez mayor de un turismo que, aparte de sol y playa, busque conocer y disfrutar de aquellos lugares donde la naturaleza y el paisaje, así como la riqueza y el respeto medioambiental, coexistan respetándose, es un problema de difícil solución por lo contradictorio de sus propios fines.

Por una parte la propia industria turística necesita de este reclamo, donde el respeto al medioambiente y a la naturaleza juega un papel predominante, y, por tanto, ha de conseguir mantenerla intacta en su propio medio natural; mientras que, por el otro lado, ha de controlar la afluencia masiva de visitantes que, con su sola presencia, puede ocasionar un daño irreparable a estos ecosistemas.

Por ello es necesario controlar de alguna forma el crecimiento desmesurado de la actividad turística, así como el aumento del consumo de determinados recursos, generalmente limitados en las islas, como el agua o, lo que es aún peor, el propio territorio. Para ello es conveniente fomentar el acercamiento y la visión, entre la demanda y la oferta turística, de tal forma que, al final, todos salgan beneficiados.

Como integrar la biodiversidad en el turismo

La mejor forma de integración es fomentar el compromiso estatal, profesional y personal de cuantos intervienen en esta tarea; y ello se consigue, fundamentalmente, gracias al desempeño de una adecuada información que motive el normal desempeño de unas buenas prácticas y conductas de sostenibilidad turísticas con la intención de ser capaces de transmitir, sobre todo a cuantos visitan las islas, que éstas son un territorio hermoso, pero limitado y frágil.

Por consiguiente, el modelo turístico canario debe constituir una herramienta que facilite el desarrollo económico y social de la población, así como facilitar el intercambio cultural, pero sorteando, no sólo el hecho de caer en el neocolonialismo económico, sino que es necesario evitar la degradación natural de unas islas ricas en endemismos y con un hábitat único; ya que hay una especie endémica por cada dos kilómetros cuadrados.

En definitiva, integrar la biodiversidad en cualquier actividad es una tarea difícil, y en Canarias, cuya acción turística constituye el principal motor de su economía, es, además, problemático; por ello, es necesario intentar que el propio concepto de biodiversidad sea entendido por la mayoría de la población; de tal forma que al relacionarlo con el aumento de un posible beneficio económico y social, esta ponga todo su empeño en proteger el medio ambiente del cual dicha biodiversidad depende.

La biodiversidad canaria

De entre las distintas regiones de España, las Islas Canarias es el territorio que tiene más superficie protegida y más espacios originales. De hecho, existen más de 300.000 hectáreas de superficie protegida distribuidas en 146 espacios naturales que se caracterizan, no solo por sus especiales peculiaridades, sino por su variedad; destacando sus cuatro Parques Nacionales: El teide, El Parque de Garajonay, La Caldera de Taburiente y el Parque de Timanfaya.

No obstante, las Islas Canarias, cuentan, además, con un medio marino excepcional, dentro de la Red de Espacios Protegidos, donde destaca sobre todo el parque natural del Archipiélago Chinijo y el área marina de la parte oeste de la isla de Tenerife, que constituye uno de los parajes comunitarios más importantes del mundo para la observación de cetáceos; muchos de ellos considerados especies amenazadas y, por consiguiente, de especial protección.

Al ser las Islas Canarias de formación volcánica su naturaleza es muy original y su flora y fauna han sido especialmente atractivas desde hace siglos; de tal forma que los más prestigiosos naturalistas y científicos de todo del mundo como el propio Humboldt cuyos escritos despertaron la curiosidad del mismísimo Darwin, han sentido especial atracción por el estudio de las peculiaridades biológicas de estas islas especialmente singulares y, a la vez, tan próximas al continente Europeo.