Se han dado cuenta, esperemos que a tiempo, de que la carrera desordenada por el crecimiento en cantidad en vez de en calidad, del sector turístico, si se hace sin unos objetivos y una planificación adecuada, así como organizada en el tiempo y en el espacio, solo puede tener como resultado una masificación no deseada, además de un agotamiento de los propios recursos y, por extensión, de un retraimiento de la propia economía isleña.

Qué se entiende por turismo sostenible

El indudable impacto que sin duda ocasiona la actividad turística puede convertirse en una bendición o en una pesada loza para la sociedad que no sea capaz de controlar dicha actividad, dentro de unos márgenes donde se pueda satisfacer todas las necesidades económicas, sociales y estéticas, mientras preserva la identidad cultural y el medio ambiente.

La ventaja del turismo sostenible es que, en principio, se puede aplicar a cualquier tipo de turismo; por lo que Canarias respecta, esta apuesta es el camino más adecuado para reconvertir en parte o en todo, un turismo de masas en un turismo más especializado, donde predomine más la calidad que la cantidad, y que les sirva para minimizar en todo lo posible el impacto medioambiental y sociocultural que arrastra el actual modelo turístico.

Para ello, los responsables turísticos de las islas se ha puesto como objetivo cumplir en todo lo posible con las recomendaciones que tanto el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), como la Organización Mundial del Turismo (OMT) han redactado para hacer un turismo más sostenible, destacando entre dichas metas la de garantizar la viabilidad y la competitividad económica tanto de las empresas como de los destinos; fortalecer el empleo local; buscar la equidad social y el bienestar de la comunidad; respetar la riqueza cultural, las costumbres y el patrimonio local; y, por supuesto, apoyar la conservación del medio ambiente.

La rentabilidad del turismo sostenible

Es cierto que la actividad turística es un factor importantísimo en el desarrollo de las economías locales, pero también lo es, a su vez, sobre todo si no se regula de forma adecuada, un elemento de degradación medioambiental e, incluso, de causa de desigualdades sociales. Precisamente, y para evitar esta posibilidad, en Canarias, famosas por ser un verdadero paraíso y consideradas afortunadas por su riqueza ambiental y climática, se ha decidido apostar por una estrategia turística donde prevalezca una determinada ética de sostenibilidad.

Esta apuesta por el futuro no es más que seguir los dictados del propio Código Ético Mundial para el Turismo que se refrendó en la ONU en el 2001, y que viene a señalar unos determinados valores sociales, tales como la necesidad de que el turismo local contribuya al sostenimiento de la población, al entendimiento y respeto mutuos entre hombres y sociedades, que sirva de instrumento de desarrollo sostenible y, por último y no menos importante, que sirva de aprovechamiento del propio patrimonio cultural.

Partiendo de la base de que debemos mentalizarnos de que los recursos que se encuentran a nuestra disposición son finitos, es necesario, en algunos casos, es imprescindible, gestionarlos teniendo como referencia el modelo sostenible que, en definitiva, no es otra cosa sino apostar por una economía verde, que es aquella que, buscando una determinada rentabilidad, no desdeña apostar por un desarrollo progresivo pero sostenible que a su vez, sirva para erradicar o paliar la pobreza.

El ejemplo de las islas de Tenerife, el Hierro y la Gomera

Si en la isla de Tenerife, han conseguido que los European Hospitality Awards se fijen y premian a la isla por tener el “Mejor Hotel Sostenible” como lo es el Gran Meliá Palacio de Isora, gracias a que sus directivos han sabido llevar a cabo a la perfección una política eficiente de gestión medioambiental; por su parte, las autoridades, tanto del El Hierro –actualmente es noticia por las erupciones volcánicas que se están sucediendo a pocos cientos de metros de sus costas-, como de la isla de La Gomera, apuestan por convertirlas en un referente dentro del ecoturismo y el turismo sostenible.

Y lo hacen con el objetivo de proporcionar valor y, a la vez, proteger sus respectivos patrimonios, tanto natural como cultural, al mismo tiempo que apuestan por rentabilizar un turismo temático que les siga sirviendo durante mucho tiempo, como el motor de sus economías.

De hecho, El Hierro está a punto de convertirse en una isla autosuficiente en términos energéticos para lo que se está proyectando cambiar los combustibles fósiles por una energía alternativa producida por el agua, el viento y el sol. Incluso se está en el empeño de cambiar los coches actuales por un parque de coches eléctricos. Entre tanto, La Gomera ha obtenido recientemente la Carta Europea de Turismo Sostenible en un intento de diferenciarse en los mercados turísticos.