La comunicación con Dios y con todo lo relacionado a la divinidad es un tema para toda persona creyente. El cómo hacerlo dependerá de los credos que cada cual profese. Sin embargo, existirían ciertas personas con el don de recibir mensajes de la divinidad a través del fenómeno conocido como canalización espiritual.

La canalización espiritual es “la capacidad que ciertas personas especialmente sensibles o que han cultivado sus habilidades psíquicas presentan para conectarse con energías sutiles provenientes de otras dimensiones y redirigirlas hacia el plano de la materia”, explican en el Centro de Salud Natural Ohani.

Los mensajes recibidos por los canalizadores se presentarían bajo diferentes formas: a través de sueños, en estados meditativos o también en lo denominado canalización psicográfica. En esta última el canalizador recibe el mensaje y lo escribe en un papel sin que su consciencia influya.

Quienes desean expresar un mensaje, así como los objetivos de las canalizaciones, son variados según los entendidos en el tema. Arcángeles, ángeles y grandes maestros (como Jesús o Buda) así como también recientes fallecidos, en ocasiones buscarían comunicarse con determinadas personas, con el fin de transmitir una enseñanza o sencillamente despedirse, como en el caso de las personas muertas inesperadamente.

El tema de la divinidad suele generar suspicacias especialmente en las ciencias. Sin embargo, existen pruebas realizadas a canalizadores donde se habría demostrado la veracidad de este don.

Evidencia científica

La doctora Margo Chandley de la Universidad de Los Ángeles realizó estudios sobre los cambios biológicos y sicológicos en aquellas personas que dicen ser canales. Se analizaron las ondas cerebrales de un grupo de autodenominados canalizadores donde se los conectó a aparatos de encefalografía. Chandley concluyó que cuando estas personas comenzaron a canalizar todas las ondas cerebrales alcanzaron su punto máximo: “Cuando estamos despiertos en nuestra vida normal sólo se registran las ondas beta. Parece ser que la canalización utiliza más del cerebro porque todas las ondas se registran”.

En el año 1996 un grupo de científicos, sicólogos, sociólogos y religiosos se reunieron para estudiar a JZ Knight antes, durante y después de realizar una canalización.

Los resultados concluyeron que cuando el canal entró en contacto con la entidad, el latido de su corazón bajó a 40 latidos por minuto y luego subió a 180: “Se podría haber visto en alguien que está trotando o teniendo un ataque de pánico, pero en ese momento JZ Knight estaba sentada, completamente inmóvil”, cuenta Wickramasekera, Presidente de la Asociación de Psicofisiología Aplicada y Realimentación Biológica de Colorado.

El equipo de eruditos concluyó que las respuestas del sistema nervioso autónomo de la canal fueron tan drásticas que eliminaron categóricamente cualquier posibilidad de simulación consciente, esquizofrénica, o enfermedades de personalidad múltiple.

Testimonio de canalizadores

Lyssa Royal es una conocida canal y escritora de libros relacionados con contactos de extraterrestres, metafísica y divinidad. Doña Beni "de la Luna" también es canalizadora. Se dedica a trabajar en lo espiritual y es guía de dos grupos. Si bien ambas afirman tener el don de la canalización sus comienzos en ella y el cómo la emplean difieren.

Para Lyssa el canalizar implicó un proceso previo de aprendizaje de ciertas técnicas; aprendió hipnosis en la universidad, lo que le sirvió para manejar el estrés: “Entré en ese estado auto hipnótico (…) y los guías espirituales comenzaron a enseñarme las etapas tempranas de la canalización”, comentó en una entrevista con Kazumi Hoshina.

Doña Beni descubrió su don para canalizar cuando comenzó a participar en un grupo espiritual: “Empecé a canalizar de un momento a otro. Creo que ya venía preparada”, contó.

Royal dedica parte de su tiempo a enseñar cómo canalizar. A su juicio trabajar la consciencia y el subconsciente son claves para llegar a ser un buen canal. Para ello utiliza meditaciones guiadas que buscan liberar la energía bloqueada que está en el subconsciente de los aspirantes a canal: “Si un canal procesa sus propios miedos, problemas y bloqueos, entonces se volverá claro como persona y por lo tanto como canal”, sentenció.

Doña Beni no enseña a canalizar porque considera que su misión es instruir cómo llegar a Dios de forma directa, y para eso supone que no es necesario ser un canal. A su juicio, un buen canalizador debe tener la mente y el corazón limpios: “El verdadero canal tiene que llevar una vida muy ordenada, con los valores firmes y tener una mente pura”, explicó.

El fenómeno de la canalización aparece como una vía más de conexión a la divinidad. El creer o no en personas que tengan esta facultad y en los beneficios que pueda generar dependerá del criterio de cada uno.