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La manzanilla es una hierba vivaz, que crece libre y cultivada en los prados y lugares herbosos de casi toda la península Ibérica, y que nos proporciona exquisitas infusiones y aplicaciones en cosmética; posee múltiples propiedades beneficiosas (la mayoría de las veces desconocidas) para nuestro organismo.

La camomila o manzanilla romana, florece en la primavera y en el verano. Su altura oscila entre 30 y 35 cm., siendo algo más baja que la manzanilla común; sus tallos son delgados, y se extienden a lo largo del suelo y otras veces crecen erguidos; las hojas son un poco vellosas; las flores en forma de margaritas, con pétalos blancos y centro amarillo; los frutos son muy pequeños, de 1 mm. aproximadamente.

Propiedades medicinales de la manzanilla o camomila

Esta planta medicinal posee aceites esenciales como el azuleno, un preciado antialérgico, y además es:

  • Estimulante, antineurálgica, estomacal, antiespasmódica, febrífuga, emeneagoga (restablece la menstruación) y antiséptica.
La camomila tiene un olor intenso y muy aromático, que recuerda a la manzana, de ahí se cree proviene el nombre de manzanilla.

Usos y beneficios de la flor de la planta manzanilla o camomila

Las flor de la camomila o manzanilla nos aporta múltiples beneficios para nuestra salud. Emplearemos las flores después de secadas y para que no se estropeen las secaremos fuera de la radiación solar directa, y las alejaremos de la humedad para que no se deterioren. Tienen aplicaciones terapéuticas y están indicadas en casos de:

  • Conjuntivitis y otras enfermedades de los ojos
  • Dispepsia (indigestión), digestiones molestas, colitis, inapetencia, vómitos nerviosos.
  • Anemia, astenia.
  • Úlceras.
  • Reumatismo.
  • Menstruaciones dolorosas.
Las flores se utilizan de modo interno y externo. Se suelen recolectar a finales de julio; sin embargo, como la floración es sucesiva, puede hacerse otra recolección a finales de agosto o principios de septiembre.

Como uso interno:

  • Infusiones de flores secas, una cucharada por taza de agua bien caliente y dejar reposar durante 8-10 minutos, para tomar después de las comidas y antes de acostarse.
  • Macerando 50 gr. aproximadamente de flores por litro de vino de Jerez durante unos diez días, tomando un vasito de esta bebida ya filtrada antes de las comidas, es tónico y aperitivo.
Como uso externo:

  • Una decocción de 20 a 25 gr. de flores frescas la podemos aplicar en casos de panadizos y heridas.
  • Una vez hervidos 50 gr. de flores secas en un litro de agua, añadimos una cucharadita de aceite de oliva virgen, y lo aplicaremos en el lavado de llagas.
  • Calentando al baño María durante 2 horas 60 gr. de flores secas, en medio litro de aceite de oliva virgen, filtraremos y añadimos 10 gr. de alcanfor. Nos servirá para masajes y fricciones en casos de reumatismo y gota.

El champú de camomila aclara el cabello

El champú de camomila es recomendable para aclarar el cabello y darle reflejos dorados.

Una infusión concentrada de camomila o manzanilla, y aplicada al cabello en el último aclarado, lo aclara de forma natural (indicado para cabellos claros) y cuida el cuero cabelludo.

Su empleo en belleza es tan antiguo como en la herboristería, destinándose más que nada a las pieles delicadas y sensibles a la intemperie.

En la actualidad se está utilizando en la cosmética natural, sola o acompañada de otras plantas como el romero, por sus muchas propiedades (sobre todo purificadoras y desinfectantes) para la piel; se comercializan cremas, geles y tónicos para la limpieza del cutis.

Cultivo y origen de la manzanilla o camomila

Su origen parece ser que es europeo. Dioscórides (al igual que de la cebolla, de la zarzamora y de la amapola) ya hablaba de las muchas propiedades de la manzanilla en sus tratados de plantas medicinales.

El cultivo de la camomila se propaga con rapidez debido a la profusión de retoños que enraízan con toda facilidad. También se reproduce por medio de semillas. Crece mejor a pleno sol y sobrevive perfectamente en terrenos pobres siempre que estén bien drenados; resiste a la sequía.

Como curiosidad, a la camomila se cree que se la llama manzanilla romana por el botánico J. Camerarius, que la descubrió en los alrededores de Roma en el siglo XVI. A partir de ahí se empezaría a cultivar en el Mediterráneo. No obstante, su origen no parece ser italiano ni tampoco mediterráneo, ya que no se reproduce de por sí en su litoral; más bien se piensa que fueron los ingleses quienes la llevaron a Roma para cultivarla en huertos y jardines.

En algunos jardines la cultivan por la deliciosa fragancia de sus aceites aromáticos.

Más información en: Plantas medicinales: usos y propiedades con remedios naturales.

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