Caída libre, 5 minutos inexplicables

La caída libre dura un minuto aproximadamente - Skydive Empuriabrava
La caída libre dura un minuto aproximadamente - Skydive Empuriabrava
Un salto en tándem es una de las experiencias más increíbles que se pueden experimentar. A la emoción del momento se suma un aumento de la autoestima.

La mayoría de los que deciden “dar el salto” en tándem lo suelen hacer movidos por una de estas dos razones: cumplir un sueño o “quitarse una espinita”. La sola idea de dejarse caer desde una avioneta a 4.000 metros de altura en caída libre durante un minuto y con el paracaídas abierto a lo largo de algo más de cinco minutos, hace que los nervios se desaten y el corazón se acelere, al tiempo que la adrenalina se dispara a la misma velocidad que caemos (250 km/h aproximadamente).

Uno de los mejores sitios para practicar paracaidismo y, sobre todo, para iniciarse en este deporte, es el centro y escuela de paracaidismo Skydive Empuriabrava, situado en la espectacular costa brava catalana, cerca de Roses (Girona). Cada año, desde 1985, miles de personas hacen realidad su sueño de volar. La escuela Skydive Empuriabrava introdujo en Europa el sistema de salto en paracaídas acompañado por un instructor profesional, conocido como salto en tándem. Desde entonces, más de 100.000 personas han aprovechado la oportunidad de lanzarse en paracaídas sin necesidad de tener que seguir un curso para prepararse para ello .

Saltos terapéuticos

Todos los sueños deberían hacerse realidad, sobre todo, si lo que buscan es la felicidad. Si además, esos sueños nacen de la fantasía de un niño, sin duda, hay que hacer todo lo posible para conseguir que se cumpla. Ésa es la razón de ser de la Fundación El Somni dels Nens (El sueño de los niños) de Barcelona, donde un equipo de profesionales con Carme Mur, como Presidenta al frente, se ocupa de buscar los medios necesarios para hacer realidad los sueños de los niños que sufren enfermedades oncológicas, crónicas o graves y ponerlos a su disposición.

No son pocas las ocasiones en que estos niños piden a sus padres o maestros poder “volar”. Es entonces cuando éstos se ponen en contacto con la Fundación haciéndoles llegar el “sueño” que el niño desea cumplir. De este modo, nació la bonita relación que une la Fundación con Skydive Empuriabrava. Ambas instituciones unen esfuerzos para acercar el paracaidismo a niños con cáncer y otras enfermedades graves.

La idea surgió, como ocurre tantas veces, casi por casualidad. “Hace años, comentaba junto a mi amigo Josep Lagares -explica Santi Corella, experto paracaidista con más de 15.000 saltos en su haber e instructor en Skydive Empuriabrava- cómo personas con baja autoestima mejoraban sensiblemente gracias al paracaidismo. Josep decidió regalar unos saltos a una amiga que sufría problemas de anorexia y el resultado fue tan bueno que nos hizo reflexionar sobre los beneficios psicológicos del paracaidismo. Más tarde, la casualidad nos hizo coincidir con la Fundació El somni del Nens y les comentamos nuestra idea. Decidimos regalar unos saltos a modo de prueba y, al poco tiempo, el primer chico pudo hacer su salto. A la semana siguiente Carme Estrada, me llamó para contarme que había recibido una llamada del oncólogo del niño preguntándole qué le habíamos hecho al chico. Según le explicó, el niño había experimentado un gran cambio de ánimo. Era la primera vez que le había visto sonreír en los meses que llevaba de tratamiento. Para nosotros ése fue el detonante. A partir de ese momento decidimos continuar con esta experiencia.”

Desde entonces todos los saltos han sido experiencias muy positivas, tanto para los niños como para sus padres. “Creo que las palabras de una de las madres -explica Santi- pueden resumir todas las valoraciones que nosotros podamos hacer: “Debería estar preocupada porque mi hija va a saltar de un avión y podría matarse, pero éste es su día más feliz desde que detectaron su enfermedad”.

Lecciones de vida

David, Brenda, Jonathan y Elisabet son cuatro de los niños que ya han visto cómo su sueño de volar se hacía realidad. Para Jonathan, de 16 años, la experiencia de hacer un salto en tándem “fue impresionante. No tengo palabras. Me lo pasé genial. El monitor que me tocó era muy enrollado."

Por su parte, Brenda, de 17 años, repetiría sin dudarlo. “Me lo pase muy bien. Nunca se me va olvidar ese día. Cuando estás cayendo, notas como si estuvieras flotando y en ese momento, todos los problemas se disuelven, sólo piensas en disfrutar. Animo a las personas que tengan alguna enfermedad a probar esta experiencia tan bonita, y a los que no la tienen, también”.

“Para nosotros, -apunta Corella- poder ayudar a estos niños con problemas y responsabilidades de mayores, es una enorme fuente de satisfacción. Conseguir que por unos minutos se olviden de su situación y disfruten de una experiencia intensa y divertida, es una sensación única”.

La modalidad de salto en tándem es la opción perfecta para iniciarse en un deporte que, como todos, contribuye a fortalecer la seguridad en uno mismo.

Eva Carnero, Viçens Caro

Eva Carnero - Si uno observa con atención a su alrededor, siempre descubrirá algo nuevo e interesante que contar. Sólo hay que ...

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