Una persona sana pierde entre 80 y 100 cabellos al día. Este ritmo de caída aumenta en determinadas etapas de la vida, por ejemplo, después de dar a luz. También se acelera en otoño. "En verano como consecuencia del calor, de la radiación ultravioleta y por pequeñas alteraciones en el ritmo circadiano hormonal, el ciclo del pelo se sincroniza. Es decir, no se produce un ciclo individual del mismo, como se hace en el resto de los meses del año. Todos los cabellos crecen de forma rápida y se caen de forma rápida, dando una imagen de `pérdida masiva del pelo´ que podría compararse con la muda que sufren algunos animales", asegura el presidente de la Academia Española de Dermatología y Venerología (AEDV), José Carlos Moreno.

Acudir al médico si el cabello empieza a clarear

La caída del cabello es algo natural. Lo importante es que se produzca un equilibrio entre el que se pierde y el que vuelve a salir. Solo es necesario consultar a un especialista cuando el cuero cabelludo empieza a clarear y, en el caso de las mujeres, cuando la pérdida afecta a las zonas centrales de la cabeza. El verdadero problema es que el pelo que se renueva nazca más delgado o más fino, que se termine convirtiendo en una especie de vello, lo que puede derivar en una alopecia androgénica, la más común entre las mujeres. Este tipo de calvicie afecta a entre el 5 y el 10 por ciento de la población femenina.

Causas de la caída del pelo

Las menstruaciones abundantes y largas, las dietas drásticas y restrictivas o la falta de hierro tienen una incidencia directa en la salud capilar. En el caso de las mujeres, la causa más común de la caída del cabello son los desajustes hormonales, ya que durante toda su vida fértil se mantiene un equilibrio entre las hormonas femeninas, que protegen frente a la caída del pelo, y las masculinas. Cuando esa proporción se rompe, por ejemplo por problemas en los ovarios, suprarrenales o por la presencia de tumores, pueden darse distintas formas de calvicie.

Adelgazamiento del cabello a partir de los 35 y menopausia

"La mayoría de los humanos a lo largo de la vida pierden densidad y volumen del cabello. Este hecho se incrementa en las mujeres con sensibilidad aumentada a las hormonas masculinas", explica la profesora titular de Dermatología de la Universidad Complutense de Madrid, Aura Guerra Tapia, quien manifiesta que este fenómeno suele afectar a entre el 15 y el 30 por ciento de la población femenina a partir de los 35 años.

Durante la menopausia todas las mujeres sufren una disminución de la vitalidad capilar. Esto se debe a los cambios hormonales y biológicos que acompañan a la retirada de la menstruación.

Tratamiento de la alopecia y la caída del cabello

En el caso de las mujeres, es esencial diagnosticar la causa antes de actuar sobre la alopecia en sí. Por ejemplo, si el desencadenante es la falta de hierro, habrá que intentar paliar la anemia antes de ocuparse del cabello. "El empleo de minoxidil al 2%, junto a algunos productos que contengan vitaminas o aminoácidos como Vitamina A y B, cistina, gelatina, biotina, etc, pueden ayudar a una mejor recuperación", explica el presidente de la AEDV.

Las mujeres que a partir de la treintena noten que han perdido volumen y densidad de cabello también cuentan con tratamientos efectivos."Hay que hacer un estudio con exploración del cabello y analítica sanguínea y, en función de los resultados, elegir un tratamiento. A veces hay que cambiar hábitos de vida, dieta y otros muchos factores. No es tan simple como aplicar una loción", precisa la doctora Guerra Tapia.

Por lo que se refiere a la pérdida de pelo cuando llega la menopausia, la doctora Guerra Tapia explica que en algunas ocasiones "hay que tratar con medicación antiandrógena, pero muchas veces es suficiente estimular la papila con soluciones específicas o tratamientos físicos como el láser de baja potencia".

Falsos mitos sobre el pelo

Alrededor del cabello existen muchas falsas creencias. Estas son algunas desmitificaciones y consejos básicos para evitar que se caiga y estropee:

  • No influye sobre la caída del pelo la longitud, aunque resulte más aparatosa la pérdida de pelo largo. El lavado frecuente; el uso de gomina, laca o brillantina tampoco son perjudiciales. Las gorras o sombreros que, en ocasiones, son necesarias para evitar la radiación sobre el cuero cabelludo o el cabello no perjudican a la salud capilar. Tampoco está relacionada la producción de grasa con la alopecia, aunque según la creencia popular, la grasa asfixia al pelo. Los champús anticaída mejoran la salud general del cabello, pero no evitan la pérdida de pelo.
  • Conviene evitar las permanentes, los alisadores y los tintes muy frecuentes, porque destruyen los enlaces de azufre que mantienen la consistencia del cabello. Tampoco es recomendable abusar del secador o de las planchas calientes. El secado ha de realizarse al aire o con corriente fría o templada para que no se produzca lo que se conoce como `pelo en burbuja´: las gotas de agua que se acumulan en el cabello húmedo alcanzan temperaturas muy altas e incluso puede entrar en ebullición, lo que provoca que el cabello se rompa.
  • El decálogo para frenar la caída capilar tras el verano de la AEDV recomienda utilizar protectores solares, champús de uso frecuente, mascarillas o suavizantes para minimizar el impacto de los daños externos en el cabello. También recomienda peinar el pelo con cepillos con `dientes anchos´.

Un problema con distintas soluciones

Los cambios estacionales y hormonales, la edad y algunas enfermedades pueden hacer que las mujeres pierdan pelo en mayor o menor medida a lo largo de su vida. Pero no hay por qué alarmarse. Lo más importante es diagnosticar la causa para poder paliar la caída del cabello. También es fundamental corregir algunos malos hábitos, como utilizar secadores con aire caliente o planchas para el pelo, ya que terminan por romper el cabello. Y, sobre todo, no confiar en remedios milagro: a veces hace falta mucho más que una champú para que una melena vuelva a crecer sana, fuerte y abundante.