Los padres de Dana eran incapaces de abrazarla o, incluso, de comprarle un juguete, porque ella no sabía qué hacer ante tales estímulos. Era muy difícil lograr cualquier tipo de interacción con la niña, quien no establecía contacto visual con los demás ni emitía ningún sonido para comunicarse. Los tratamientos, iniciados cuando Dana tenía 16 meses de nacida, no producían transformación alguna.

Sin embargo, todo cambió después de que la pequeña y su familia acudieran a la localidad de Edgewood, Nuevo México, donde se encuentran los Servicios de Terapia Skyline, primer programa de equinoterapia en los Estados Unidos que experimentó un modelo de clínica para pacientes externos. Esta institución, ubicada al pie de las Montañas Sandía, revivió las esperanzas de los padres de Dana.

Los primeros signos de mejoría aparecieron en el momento que la niña fue capaz de expresar su frustración ante la imposibilidad de demostrar todos sus sentimientos. Al año de asistir a las terapias, Dana incrementó su contacto visual en un 90%, empezó a entender cuando le hablaban y a seguir instrucciones. Además, comenzó a jugar con otras personas, a decir más palabras y a sonreír tras un abrazo.

Integración de terapias

Desde 1982 Skyline ofrece a la población nuevomexicana terapias física, ocupacional y del lenguaje con especialización en equinoterapia como una herramienta del tratamiento médico. Este centro terapéutico introduce constantemente nuevas experiencias de trabajo en beneficio de los pacientes, entre ellas convertirse en el primer programa del país en ofrecer terapia del lenguaje usando la equinoterapia.

Ruth Dismuke-Blakely, presidenta de Skyline, asegura que "el movimiento del caballo favorece los mecanismos de control de la postura del paciente y, por tanto, mejora la respiración y la coordinación para producir el lenguaje". Asimismo, explica cómo el mejoramiento de los procesos sensoriales ayuda a que el paciente acceda a sus habilidades lingüísticas de manera efectiva.

Aunque Skyline ha tratado a personas adultas, en la actualidad prioriza a los pacientes entre dos y 18 años de edad con parálisis cerebral, síndrome de Down, autismo, discapacidad para el aprendizaje y espina bífida. Según Dismuke-Blakely, la clínica también está preparada para atender algunos problemas ortopédicos en las rodillas y la espalda, al igual que daños en la médula espinal y enfermedades neurológicas como Parkinson y esclerosis múltiple.

Selección de caballos de acuerdo con las necesidades del paciente

A quien acude por primera vez a Skyline le puede sorprender la facilidad con que los pequeños pacientes se adaptan a los caballos. Nada de miedo. A los pocos minutos de iniciar la primera sesión, los niños se familiarizan totalmente con sus corceles.

"Los caballos son seleccionados por la calidad de sus movimientos, temperamento y nivel de entrenamiento", afirma Dismuke-Blakely. "También se toman en cuenta las necesidades sensoriales y neuromusculares de cada paciente a la hora de asignarle un caballo", agrega la especialista en terapia del lenguaje.

Los terapeutas regulan el movimiento de los caballos

El vínculo entre los caballos y los pacientes está a cargo de los terapeutas quienes incrementan o disminuyen el ritmo del movimiento del animal según sea necesario. Aplican, además, otras estrategias y técnicas terapéuticas enfocadas a las necesidades individuales del paciente.

La Asociación Americana de Hipoterapia capacita a los terapeutas en el manejo de los caballos y en los aspectos teóricos del tratamiento, lo cual se combina con otras herramientas terapéuticas que mejoran las condiciones de vida de quienes las reciben.

Equinoterapia: un tratamiento seguro

El ambiente seguro, amable y de respeto hacia los pacientes y sus familiares hacen de Skyline un sitio de recreación terapéutica aunque este término no coincida con la visión de Dismuke-Blakely, quien defiende la profesionalidad de la equinoterapia al definirla como "un tratamiento médico, usado por terapeutas físicos, ocupacionales y del lenguaje, que responde a un programa integral".

Skyline tiene entre sus prioridades la seguridad del servicio en todos los sentidos. Siete entrenadores de caballos e igual número de terapeutas controlan el cumplimiento de las normas establecidas. Para lograr un servicio completamente profesional evitan utilizar voluntarios. Así, esta casa de estilo campestre con caballerizas a su alrededor está libre de accidentes desde su creación.

La clínica se preocupa, además, por extender sus servicios a una mayor población mediante acuerdos con las compañías de seguro médico e instituciones públicas para facilitar el acceso a los pacientes de bajos recursos. En sus instalaciones coinciden personas de los más diversos orígenes: norteamericanos, asiáticos, hispanos, entre otros.

Skyline: experiencias positivas

La también coordinadora docente del Comité Educativo de la Asociación Americana de Hipoterapia promueve la investigación constante acerca de un servicio que "cada vez es más aceptado dentro de las comunidades médicas y educativas. En Nuevo México, por ejemplo, la equinoterapia es altamente valorada por la comunidad médica".

Sobre la efectividad de la equinoterapia en Skyline, Dismuke-Blakely concluye que en 30 años de experiencia con este tipo de tratamiento terapéutico "hemos conocido muchos niños que dieron sus primeros pasos y dijeron sus primeras palabras aquí. Hemos tenido adultos con daños cerebrales que han recuperado la habilidad de caminar y hablar después de varios años sin hacerlo".