La red de telescopios ATA - Allen Telescope Array - perteneciente al Instituto SETI (Search for ExtraTerrestrial Intelligence, o Búsqueda de Inteligencia Extraterrestre ), diseñada para la investigación y búsqueda de señales de inteligencia extraterrestre, se ha reactivado luego de estar varios meses inactiva por falta de fondos, gracias al descubrimiento hace unos meses de un candidato a exoplaneta con posibilidades de vida: Kepler 22b. La reactivación de los sistemas viene acompañada de la posibilidad de que cualquier persona pueda seguir en línea la búsqueda por medio de la página web https://setistars.org/. . El nuevo planeta con posibilidades de ser habitable Kepler 22b, famoso en un día desde el anuncio de su descubrimiento por la misión Kepler de la NASA, ha activado estos sistemas de exploración, cuyas antenas apuntan hacia el sistema de la estrella Kepler 22, así como hacia muchas de las estrellas en las que Kepler ha encontrado exoplanetas candidatos a ser habitables.

Posibilidades de vida en Kepler 22 b

Kepler-22b, un planeta un poco más grande y macizo que la Tierra, orbita en casi 290 días en la zona de habitabilidad de su estrella - Kepler 22 - un poco más pequeña que el Sol y ubicada a una distancia de unos 600 años luz de nuestro sistema solar. Este exoplaneta tiene todas las posibilidades de contener agua líquida en su superficie, lo que lo convierte en un potencial receptor de la vida. La zona de habitabilidad de una estrella o lo que es lo mismo, su ecoesfera, es un espacio teórico esférico que rodea a esa estrella, vacío en el medio porque en ese medio no puede haber vida en el que la temperatura que los planetas que la transitan tienen, podría permitir la aparición y conservación de agua líquida, requisito imprescindible para la vida, porque en el agua ocurren las reacciones bioquímicas necesarias para el surgimiento y mantenimiento de aquélla.

Observaciones del SETI en Kepler-22b

La directora del Centro para la Investigación del Instituto SETI, Jill Tarter, ha afirmado que esta es una oportunidad excelente para la búsqueda hacia ese lugar de la Vía Láctea, en la que la sonda Kepler está haciendo estos fantásticos descubrimientos. Continúa Tarter: «Por primera vez, podemos apuntar nuestros telescopios a las estrellas y saber que esas estrellas son realmente anfitrionas de sistemas planetarios, incluyendo al menos uno que se parece a la Tierra, situado en la zona habitable alrededor de su estrella. Ese es el tipo de mundo que podría ser el hogar de una civilización capaz de construir transmisores de radio». Con estos descubrimientos la NASA ha ubicado estrellas con sistemas que contienen planetas que están en la estrecha franja de la zona habitable, lo que no significa que esos planetas alberguen vida, porque podría ser que no tuvieran atmósfera o que fueran gigantes gaseosos; de hecho se cree que el porcentaje de planetas que puedan tener posibilidades de vida estando en la zona de habitabilidad, no llega al 30 %. Kepler mapea unas 150.000 estrellas y su búsqueda ha dado sus frutos. Ahora le toca al SETI aprovechar esta oportunidad y buscar en donde Kepler ha determinado que existen planetas candidatos a albergar vida; la búsqueda es sistemática y se calcula que puede llevar unos dos años. Se empieza por los que tienen más probabilidades y cuyo estudio sobre su habitabilidad está completo, como es Kepler 22b, porque este planeta es un lugar ideal donde una eventual civilización podría construir aparatos que emitan ondas de radio. Para esta búsqueda es que se utiliza la exploración por microondas terrestres en un rango de 1 a 10 GHz.

Reactivación de la red ATA del SETI

La red ATA del SETI había dejado de funcionar en el mes de abril de 2011 por falta de fondos que le correspondían al SETI provenientes de la Universidad de California, Berkeley. Pero estos anuncios sobre exoplanetas en zonas habitables, que empezaron en febrero de 2001, hicieron que nuevos fondos se redistribuyeran para que el observatorio del SETI y su red ATA vuelvan de nuevo a funcionar. La misma Tarter dijo: «El éxito de Kepler ha creado una increíble oportunidad para concentrar la investigación del SETI», señala Tarter. Por su parte el director ejecutivo del SETI, Tom Pierson afirmó que «Vale la pena el trabajo duro para ayudar a resolver una de las preguntas de investigación más profundas de la humanidad».